MEMORIA // UN REPASO A LA HISTORIA DEL PCE
90 años de Partido Comunista en el Estado español

Con menos fuerza que en Italia o en Francia, el PCE
tuvo un papel clave en el Frente Popular, la Guerra Civil,
la lucha antifranquista o la transición democrática.

, Redacción Asturies
04/01/12 · 11:39
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Foto: Miguel Ángel Martín

El poderoso atractivo de la Rusia revolucionaria
sedujo en España no sólo
a marxistas, sino también a anarquistas
y otras gentes de izquierdas.
En 1921 los entusiasmos con el país
de los soviets ya se habían enfriado y
tanto PSOE como CNT se desvinculaban
de la nueva internacional
comunista patrocinada por los bolcheviques.
Tan sólo los jóvenes socialistas
y el ala izquierda del PSOE estaban
dispuestos a asumir las estrictas
condiciones planteadas por Moscú
para convertirse en la sección española
de la Internacional Comunista.

El enfriamiento de las posibilidades
revolucionarias en Europa, la represión
de la dictadura del general
Primo de Rivera y las violentas divisiones
en el partido hicieron que los
6.000 efectivos con los que había nacido
el PCE quedasen reducidos a
unos pocos centenares en la proclamación
de la II República. En 1931,
el partido iniciaba su reconstrucción
a partir de un puñado de incondicionales
del modelo soviético
, que deseaban
derribar la "República burguesa"
y hacer de España una Unión de
Repúblicas Socialistas Ibéricas, de
obreros y campesinos, como insistía
la propaganda del PCE. En octubre
de 1934 el PCE aún era un partido
pequeño y muy sectario en su relación
con otras fuerzas de la izquierda,
pero el arrojo de sus militantes
en la frustrada intentona revolucionaria
aumentó su visibilidad.

La influencia comunista se multiplicó
con el estallido de la guerra civil,
al tiempo que su izquierdismo se
moderaba. El PCE se convirtió durante
la guerra enel defensor más
activo de un Estado republicano
fuerte
, capaz de repeler con un
Ejército regular la agresión de
Franco, Hitler y Mussolini, pero también
de imponer su autoridad en la
retaguardia frente a los múltiples poderes
locales que habían proliferado
en los primeros meses de la guerra,
sobre todo en Catalunya y Aragón,
zonas de predominio anarcosindicalista.
Los comunistas capitalizaron
además políticamente la ayuda a la
República de la URSS y de las brigadas
internacionales.

Durante la II Guerra Mundial los
comunistas exiliados combatieron
contra el nazismo, mientras que, en
el interior de España, los militantes
que seguían en activo y habían
logrado sobrevivir a la guerra y la
represión trataron de reorganizar
el partido. Una parte importante se
volcó en la guerrilla en las montañas
hasta 1948. Los ‘50 fueron años
duros para el PCE, con la consolidación
del Franquismo y el final de
su aislamiento, pero mientras
anarquistas, socialistas y republicanos
languidecían en el interior,
convirtiéndose cada vez más en organizaciones
de exiliados nostálgicos,
los comunistas trataron de levantar
un movimiento de masas de
oposición a la dictadura
.

En los años ‘60 y ‘70 España se modernizaba
aceleradamente y el
Franquismo relajaba sus formas autoritarias
para "normalizarse" de cara
a Europa. Los comunistas aprovecharon todos
los resquicios para oponerse
a la dictadura y conectaron
con una nueva generación de antifranquistas
en las fábricas, las universidades
y los barrios. La oposición
no eran sólo los comunistas, como
afirmaba el Franquismo, pero el
PCE era un ingrediente básico del
cóctel opositor. En 1968, el PCE, como
otros partidos comunistas occidentales,
condenaba la invasión soviética
de Checoslovaquia y el violento
final del proceso de reformas
democráticas. La condena suponía
un hito en la autonomía con respecto
deMoscú y reforzaba su credibilidad
como partido democrático.
Entre 1975 y 1976 el PCE se colocaría
al frente de las movilizaciones
obreras y ciudadanas que, sin lograr
la llamada "ruptura democrática",
impidieron la continuación del
Franquismo sin Franco. La subordinación
de cualquier otro objetivo político
a la conquista de la democracia
llevó al PCE a buscar un compromiso
con la oposición moderada, irritando
a los sectores políticos a su izquierda.

En la transición, el acuerdo
con la UCD para reforzar la estabilidad
democrática y aislar a la derecha
radical y los golpistas llevaría al PCE
a asumir la monarquía y unos Pactos
de la Moncloa que suponían frenar
la movilización obrera a cambio de
unas contrapartidas sociales que
nunca llegaron a materializarse
.
Electoralmente los resultados estuvieron
muy por debajo de las expectativas.
Excepto en Catalunya, el
apoyo fue mucho menor de lo esperado
a tenor de su peso en la calle. La
ley electoral favorecía el bipartidismo
y en el papel de izquierda moderada
y responsable resultaba mucho
más creíble un renovado
PSOE, que se presentaba como la
versión española de la exitosa socialdemocracia
europea, capaz de
conjugar bienestar social y libre
mercado. Con el telón de fondo de
unos malos resultados electorales,
el PCE estalló a principios de los 80
en mil disputas internas. El liderazgo
carismático de Santiago Carrillo
se ponía ahora en tela de juicio por
parte de una militancia que reclamaba
más democracia interna.

Desmoralizada, la afiliación cayó
en picado, mientras muchos de los
cuadros del partido, sobre todo profesionales
e intelectuales, migraban
discretamente hacia un PSOE
que tras el arrollador éxito de 1982
tenía muchos cargos que ofrecer
.
Los restos del naufragio se reorganizaron
en Izquierda Unida, coalición
que nació en 1986 tras un referéndum
de la OTAN que la opción
pacifista no logró ganar, pero que sirvió
para que la izquierda alternativa
recuperase terreno. Al contrario que
otros partidos comunistas, el PCE no
se disolvería tras la caída del Muro
deBerlín, pero ha unido su destino al
de IU, desde hace 25 años su opción
electoral e institucional.

EL PSUC CUMPLE 75 AÑOS

El PSUC nació poco
después de la sublevación
franquista (1936)
a partir de la fusión de
dos partidos nacionalistas,
la Unió Socialista
de Catalunya y el Partit
Catalá Proletari, con las
federaciones catalanas
del PSOE y del PCE. En
Mayo del '37 el PSUC
apoyó la política de
mano dura contra los
comités insumisos a la
Generalitat. El PSUC
mantuvo su autonomía
y su afiliación a la Internacional
Comunista,
siendo el único miembro
perteneciente a una
nacionalidad sin Estado.
En los años '60 y
'70 el PSUC desarrollaría
un catalanismo de
izquierdas y autonomista.
En las primeras elecciones
democráticas el
PSUC se convertiría en
la segunda fuerza política
de Catalunya, detrás
del PSC. En los '80
sufriría una crisis similar
a la del PCE, optando
desde 1987 por disolverse
en la práctica en
Iniciativa per Catalunya

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