Enrique González
productor de 'Cuando las gotas se hacen lluvia'.
"La contestación a las agresiones del sistema capitalista es siempre manipulada mediáticamente"

El documental 'Cuando las gotas se hacen lluvia' muestra las reacciones en cinco territorios a la ofensiva del neoliberalismo camuflada bajo los ropajes de la crisis en el último lustro. Desde hoy se puede ver online.

10/12/15 · 13:25

Sabadell, Gamonal, Jódar, Madrid y Valencia son algunos de los escenarios en los que se desarrolla el documental Cuando las gotas se hacen lluvia, una producción del Colectivo Miradas que alumbra distintos movimientos de resistencia al expolio, en todas sus formas, vividos en esos lugares.

Desde la lucha por hacer efectivo el derecho a la vivienda llevada a cabo por la PAH de Sabadell y su recuperación de edificios vacíos en manos de la banca, a la organización estudiantil en Valencia contra la privatización de la Educación o la exigencia de que la sanidad en Madrid sea universal, sin exclusiones. La defensa del territorio, en manos de latifundistas en Andalucía o sometido a la confluencia de intereses entre ayuntamiento y constructoras en Burgos, es otro de los hilos del mismo tejido que cose la película.

Dirigida por José Gayá, quien ha trabajado durante una década en América Latina documentando el autogobierno de las comunidades zapatistas y el genocidio en Guatemala, y producida por Enrique González, participante en proyectos documentales y en medios de comunicación alternativa en Venezuela, hoy, 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, se estrena en internet. "Hemos escogido esta fecha porque queremos destacar que los derechos humanos no se concretan en leyes que se imponen desde arriba; sino en las luchas sociales desde abajo en demanda de dignidad y derechos básicos", explica González a Diagonal.

Aquí se puede ver Cuando las gotas se hacen lluvia:

 

Cuando las gotas se hacen lluvia [77 mins] from Colectivo Miradas on Vimeo.

¿Cuál ha sido el objetivo al hacer Cuando las gotas se hacen lluvia?

El documental busca aportar a la visibilidad de las luchas colectivas por los derechos humanos que tienen lugar en distintos territorios del Estado español, en desafío a la profundización de la agenda neoliberal, las políticas de recortes sociales y la creciente represión de la protesta y la organización autónoma. 

Buscamos evidenciar que existe un nexo común a todas estas luchas, desde la diversidad de los territorios y las tradiciones organizativas. Así sean plataformas de reivindicación de derechos, mareas ciudadanas, movimiento 15M, organizaciones de trabajadoras o colectivos políticos explícitamente anticapitalistas, todas defienden alternativas a la actual fase del capitalismo, por medio de la articulación de valores democráticos como los derechos humanos, la cooperación y la solidaridad.

¿Por qué sentís que es pertinente en este momento?

Pareciera que las políticas que están propiciando la precarización de los de abajo son un fracaso, pero en realidad, nos recuerda en el documental el economista y panadero Busqueta, "están consiguiendo lo que buscan, que es la concentración de la riqueza".

"El proyecto neoliberal está acabando con los pocos espacios democráticos que ofrecen los regímenes electorales tutelados de la democracia representativa"

A su vez, el proyecto neoliberal está acabando con los pocos espacios democráticos que ofrecen los regímenes electorales tutelados de la democracia representativa. Por eso, si los pueblos quieren preservar y aún profundizar la democracia, es un imperativo urgente apostar por vías alternativas a las que nos ofrece el sistema.

Como recuerda Yayo Herrero, ésta no es una crisis más del capitalismo: "La novedad es que ya hemos topado con los límites del planeta". Aspectos como el "impuesto al sol" o la pantomima que estamos viendo en la Cumbre del Clima de París nos permiten ver el nulo campo de acción que tienen los actuales gobiernos frente a la dinámica de poder de las transnacionales. A su vez, vemos cómo los gobiernos de la UE y EE UU apuestan por la militarización de nuestras sociedades y ofrecen respuestas bélicas a problemas que no tienen solución mediante la intensificación de la agresión de la que son responsables y que está en la raíz del problema.

Por ello, hoy día apostar por cambiar de rumbo no está sólo relacionado con las luchas por la dignidad de la clase trabajadora y por la posibilidad de la democracia: es también una apuesta por la paz y por la supervivencia de la vida humana tal y como la conocemos.

¿En qué punto se encuentra ahora el proyecto?

Desde el comienzo, el proyecto buscaba levantar un retrato colectivo de movimientos en lucha, para evidenciar la diversidad de las causas y organizaciones y la unidad de acción en su desafío a la hegemonía capitalista. Para ello, trabajamos en cinco territorios, con cinco ejes de derechos que consideramos esenciales para la construcción de una sociedad democrática y que el sistema está echando a la cuneta: los derechos a la salud, educación y vivienda, a trabajo y tierra, la defensa de servicios públicos, en el marco de la lucha contra la especulación y la corrupción y contra la precarización de las condiciones de vida de las clases populares.

Luego de seis intensas semanas de rodaje durante la primera mitad del año, terminamos de producir la película al inicio del otoño, y a comienzos de noviembre realizamos una ruta de estreno con los colectivos y movimientos sociales con los que trabajamos y con colectivos afines de cada territorio.

Recorrimos más de 3.500 kilómetros en tres semanas y alrededor de 700 personas vieron la película en 17 proyecciones en centros sociales como La Villana de Vallekas y la Parroquia San Carlos Borromeo, en Madrid, los locales del SAT en varios puntos de Andalucía y La Granja del Pas en Sabadell, donde la asamblea de la PAHC congrega todas las semanas a varios centenares de activistas.

Ha sido una experiencia muy gratificante poder compartir con la gente que hizo posible el documental, y recibir en todos los casos una acogida solidaria y de entusiasmo con la propuesta. También compartimos intensos debates en torno a las alternativas populares al proyecto neoliberal, la represión y la necesidad de desafiar el estatu quo.

¿Cuáles han sido las mayores dificultades que habéis encontrado?

Los procesos de protesta y contestación a las agresiones del sistema capitalista son siempre objeto de manipulación mediática por un motivo muy sencillo: los grandes medios responden a intereses afines a los grandes poderes, y la organización de alternativas al margen de su control es lo que más temen.

"Si esas luchas tocan intereses que condicionan al medio de comunicación, siempre vendrá el momento de la manipulación o el silencio"

Puede que en un momento dado sea funcional para algún medio realizar una cobertura fiel a estas luchas, pero si esas luchas tocan intereses que condicionan el medio, siempre vendrá el momento de la manipulación o el silencio. Ésta es la experiencia aquí y en todas partes.

Por eso, una vez mostramos la naturaleza de nuestro trabajo y el propósito de darle voz a movimientos silenciados o denostados en los grandes medios, nos hemos encontrado más que con dificultades, con las puertas abiertas, con la plena disposición a colaborar con el proyecto por  parte de todos los movimientos con los que entramos en contacto – y con los que quedamos comprometidos de aquí en adelante.

En toda la ruta sólo hemos tenido que gestionar los gastos de transporte, porque hemos sido alojados en casas o centros sociales y nos han apoyado en todo – como sucede cuando compartes con gente sin recursos asociada en torno a valores de organización colectiva y solidaridad.

¿Cuál ha sido la importancia de esas gotas que se hacen lluvia en los últimos años en España?

Durante décadas los poderes hegemónicos lograron transmitir a las mayorías el cuento de hadas de una "transición democrática" ejemplar ... Ahora, es claro para sectores mucho más amplios de población que si algo tuvo de ejemplar la transición fue la absoluta impunidad de los agentes de la dictadura franquista y la garantía de continuidad de una estructura social que se remonta a 500 años atrás.

Esta trampa ha ido acompañada de la brutal ofensiva de valores que avanza el capitalismo a través de los medios de creación de opinión, con la que logró convencer a grandes capas de clase trabajadora que había llegado el momento de convertirse en "clases propietarias" y de ponerse a competir entre todas.

A ello se suma la práctica de una clase política que si bien en un primer momento apostó por el estado de bienestar, luego ha abrazado sin pudor el proyecto neoliberal para administrar el desmantelamiento de los servicios públicos. Desde entonces, se les ha permitido que se enriquecieran ilegalmente mientras administraran el poder público para la continuidad de la estructura social heredada y para beneficio de los intereses privados de acumulación, que son los que propiciaron la estafa del crédito inmobiliario.

"La gente ha visto que detrás de las promesas de bienestar y crecimiento infinito lo que venía era el engaño, la privatización de servicios públicos"

Cuando ha llegado el momento de tirar de la manta, la gente ha visto que detrás de las promesas de bienestar y crecimiento infinito lo que venía era el engaño, la privatización de servicios públicos conquistados con el trabajo de toda la población, la expropiación de bienes y la concentración de la riqueza y privilegios. Es decir, el ataque definitivo a la mera posibilidad de una construcción democrática de nuestras sociedades.

Aunque siempre hubo resistencias y alternativas desde abajo, la indignación se convirtió en movimiento a partir del 15M, de donde nacieron nuevas propuestas de organización de esas resistencias y de apoyo mutuo. Estas formas de organización colectiva que han surgido en todos los territorios representan una esperanza notable ante la guerra sin cuartel que plantea el capitalismo y que busca desarticular las identidades sociales y de clase para ponernos a todos a competir por las migajas que reserva el sistema para la clase trabajadora.

El miedo que estas alternativas imprimen en la piel del sistema podemos verlo en la masiva respuesta de represión de alternativas y protestas, que se ha consolidado con el paquete de Leyes Mordaza.

¿Cuál debe ser el papel de estos movimientos ahora, una vez que hay ayuntamientos (Barcelona, Madrid, Coruña o Cádiz, por ejemplo) gobernados por partidos próximos a ellos?

La llegada de estas alternativas a unas administraciones que estaban hasta ahora vedadas para agrupaciones con vocación anticapitalista no es sólo un soplo de viento fresco: es una oportunidad única en un momento crucial de la historia de los ensayos democráticos en el viejo continente. Por eso consideramos que deben contar con el apoyo de la ciudadanía movilizada, que es fundamentalmente quien les ha aupado donde están – muchos, de hecho, provienen de los movimientos sociales.

No obstante, los riesgos de cooptación o inacción están a la vuelta de la esquina, pues administran un poder que está completamente penetrado por los intereses del capitalismo, y vemos a diario cómo sus valedores políticos y sus medios de comunicación se esfuerzan en obstaculizar, ridiculizar y hasta criminalizar los avances que se van logrando.

Por eso, como dice Diego Cañamero en el documental, "gobierne quien gobierne, sin presión en la calle no escuchan". Y como dice Yayo Herrero, "cometeríamos un grave error si colocamos toda la confianza en las instituciones y nos olvidamos de la calle".

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