Se han llevado la vida de un compañero, de un amigo, de Carlos”. Con estas palabras abría la Coordinadora Antifascista de Madrid su manifiesto de condena y repulsa por el asesinato de un joven de 16 años este domingo. El presunto asesino, identificado como Josué E. de la H., de 24 años y militar de profesión, fue detenido momentos después de la agresión, en la que también resultó herido muy grave otro joven, Alejandro J.M., de 19 años, que al cierre de esta edición se encontraba estable en el hospital 12 de Octubre.
Esa misma mañana, las Juventudes del partido ultraderechista Democracia Nacional habían convocado una manifestación de carácter xenófobo bajo el lema “Contra el racismo anti español” en el madrileño barrio de Usera, a la que se dirigía Josué E. de la H. En respuesta, un grupo de unos 200 militantes antirracistas se desplazaron en metro hasta la estación de Legazpi (lugar de la agresión) para protestar contra la marcha ultra. Según comenta a DIAGONAL un testigo de los hechos, “el agresor coincidió en un vagón con varios jóvenes, sacó un cuchillo de unos 30 centímetros y arremetió contra uno de ellos”, a quien provocó una herida mortal en el corazón. Después, “al acercarse uno de sus compañeros a socorrerle, el nazi le asestó dos puñaladas en el costado”.
Según este testigo, el joven asesinado logró salir del vagón, desplomándose inmediatamente después en el andén, donde fue atendido sin éxito por los servicios de emergencia. “El otro joven herido fue sacado a la calle por sus compañeros y atendido por el SAMUR junto al metro de Legazpi. El nazi intentó huir después de la agresión, pero fue alcanzado y reducido por varios compañeros de los heridos, y posteriormente detenido por la policía”, añade. El agresor fue ingresado en el hospital 12 de Octubre con heridas de gravedad.
El grueso de antifascistas prosiguió su marcha para paralizar la manifestación ultra. Según uno de los participantes, “cuando estábamos a escasos metros de ellos aparecieron los antidisturbios, que cargaron inmediatamente con porras de metal, disparando también bolas de goma y gas lacrimógeno. Trataron de defender la manifestación racista y xenófoba”. Pero los activistas se replegaron e intentaron alcanzar de nuevo la marcha ultra, que finalmente fue disuelta por la policía. Durante las cargas se produjeron nuevos heridos y al menos tres detenidos. También fue detenido José Antonio M. de la H., de 37 años y participante en la manifestación de DN.
Esa misma tarde, en solidaridad con Carlos y para mostrar su repulsa a lo ocurrido, 800 personas se concentraban a las 19.00h en la Puerta del Sol. En un comunicado leído durante la concentración se denunciaron “las manifestaciones racistas permitidas y protegidas por las autoridades” así como la detención de varios compañeros. Pese a todo, en incidentes ocurridos tras la marcha, la policía volvía a detener al menos a otro joven antifascista.
Estrategias de ultraderecha
Concentraciones como la planificada
por Democracia Nacional, que
tuvo como escenario una zona popular,
muestran un ligero cambio de estrategia
en la ultraderecha española.
Siguiendo la estela del Frente Nacional
francés, un sector de ésta ha comenzado
a focalizar su mensaje xenófobo
y racista en barrios trabajadores
con una gran presencia de población
inmigrante. Un hecho que
está generando gran inquietud en
ciertos colectivos sociales y una parte
del movimiento vecinal, que no entienden
cómo las administraciones
no ponen freno a esta peligrosa deriva.
“No es sólo el amparo y protección de sus convocatorias, sino también la permisividad ante los crímenes fascistas, como asesinatos o diferentes agresiones, que a veces se quedan en nada o tan sólo en multas leves”, indicó Elena, portavoz de la Coordinadora Antifascista de Madrid. A su juicio, el hecho de que se permitan actos de exaltación fascista como el de Usera “apunta también a la complicidad [de las autoridades] en esta impunidad. Mientras a la izquierda se le ponen mil trabas para convocar concentraciones o hacer actos, la extrema derecha no tiene problemas para convocar concentraciones xenófobas”.
Por su parte, Nacho Murgui, presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid, consideró “una barbaridad que legalicen actos de organizaciones que fomentan el odio, el racismo y la xenofobia y que estos grupos puedan actuar impunemente. Este tipo de actos suponen un factor enorme de inseguridad y deberían ilegalizarse. Las organizaciones que las promueven tendrían que ser perseguidas”. José María Pedreño, presidente de la Federación de Foros por la Memoria, valoró la dimensión histórica del asesinato: “esto se produce porque hay impunidad. El Franquismo sigue en miembros de la policía, de la judicatura; nunca ha sido condenado de verdad”, concluyó.

“Si tocan a uno nos tocan a todos”
Al igual que sucedió en Madrid,
a las pocas horas de conocerse
el fallecimiento de Carlos, de
manera totalmente espontánea
y a través del boca a boca,
varios sitios web y mensajes de
móvil, se convocaron concentraciones
de repulsa en numerosas
capitales del Estado. Después
de Madrid, la más numerosa
tuvo lugar en Zaragoza. Allí, centenares
de personas se manifestaron
la misma tarde del asesinato
en la Plaza del Pilar tras
una pancarta con la inscripción
“Si tocan a uno nos tocan a
todos”, mientras en Barcelona,
unos 250 manifestantes marcharon
desde la plaza Sant
Jaume hasta la Plaza de Catalunya,
donde se guardó un
minuto de silencio. En Gijón,
más de un centenar de personas
se concentró frente al Ayuntamiento
por el mismo motivo.
En el acto se alertó sobre las
actividades de Democracia
Nacional en la región. Ese
mismo día y en las jornadas
siguientes se convocaron iniciativas
similares en Valladolid,
Logroño, A Coruña, Vigo, Pontevedra,
Ourense, Cáceres, Valencia,
Alicante, Castellón, Cádiz,
Granada, Málaga, Bilbao,
Donosti, Pamplona y Terrassa.
Democracia Nacional: historia de crímenes
No es la primera vez que el
nombre del líder de DN aparece
vinculado a un homicidio político.
En 1993, Manuel Canduela
se encontraba al frente de
Acción Radikal, un grupo neonazi
al que pertenecían los tres
acusados del asesinato en Castellón
del joven antifascista Guillem
Agulló. En la primera mitad
de los ‘90 Acción Radikal destacó
por constantes agresiones de
extrema derecha en el País
Valenciano. Finalmente, el grupo
acabó desarticulado, y Manuel
Canduela, con un importante
historial delictivo, también pasó
una temporada en prisión. En
1995, Acción Radikal, junto a
otros grupúsculos, decidían
cambiar de estrategia, dejar a
un lado la simbología nazi y
apostar por los métodos de Le
Pen en Francia. DN se presentaba
como partido con la bandera
del rechazo a la inmigración. La
prueba de que DN sólo fue un
cambio de fachada se hace visible
cuando hace dos años Canduela
llega a la dirección. Los
implicados en la muerte de Agulló
volvieron al mismo camino.
Su asesino, Pedro Cuevas, entró
otra vez en grupos de extrema
derecha. La impunidad persiste
y el fascismo, reciclado o no,
sigue presente en la calle.
ATENTADOS FASCISTAS (‘92-’07)
MIWA BUENE. Quedó tetraplégico, 2007 (Alcalá de Henares, Madrid)
ROGER A.G. Asesinado en 2004 (Barcelona)
DNOMBELE AUGUSTO. Asesinado en 2002 (Alcorcón)
AMAR AMHAMDI. Asesinado en 2000 (Barcelona)
AITOR ZABALETA. Asesinado en 1998 (Madrid)
DAVID GONZÁLEZ. Asesinado en 1996 (Madrid)
RICARDO RODRÍGUEZ. Asesinado en 1995 (Alcorcón)
GUILLEM AGULLÓ. Asesinado en 1993 (Castellón)
LUCRÉCIA PÉREZ. Asesinada en 1992 (Aravaca)