
De ser en 1997 “el guerrillero más emblemático y seductor de la revolución cubana” y “símbolo del idealista coherente y del hombre de acción”, Ernesto ‘Che’ Guevara pasó en las páginas de El País a formar parte de “esa siniestra saga de héroes trágicos, presente aún en los movimientos terroristas de diverso cuño, desde los nacionalistas a los yihadistas, que pretenden disimular la condición del asesino bajo la del mártir”. Son fragmentos extraídos de dos editoriales publicados por el 30º y el 40º aniversario de la muerte del ‘Che’. Entre ambos median diez años y más de un cambio en la media de edad y los intereses accionariales de Prisa.
Este verano, la muerte del septuagenario e indiscutible presidente del grupo, Jesús de Polanco, abría el choque sucesorio. La empresa quedó en manos del heredero genético (Ignacio Polanco), pero su escasa actividad lleva a que en la práctica las riendas se encuentren en manos del sucesor corporativo, el consejero delegado Juan Luis Cebrián.
Otro cambio de importancia se dio en mayo de 2006 con el ascenso del actual director. Licenciado en Ciencias Químicas, Javier Moreno es un producto de los laboratorios de Prisa. En 1992 cursa el Máster de Periodismo de El País, después pasa a la sección de Economía y empieza a escalar puestos. Toda su carrera transcurre en la misma empresa.
Mentalidad empresarial
Como director, sus decisiones son visibles
en varios planos. Al diseñar
equipos no ha destacado por su aperturismo.
De cara a la actual etapa,
entre los altos cargos nombrados en
octubre no figura una sola mujer.
En otros aspectos se ven decisiones
impopulares. A partir de 2006,
comienzan a aparecer anuncios en
las páginas 2 y 3, hasta entonces casi
intocables. Las promociones se multiplican.
Hoy ya no queda día libre en
el calendario en el que la compra de
El País no vaya acompañada de algún
regalo o ‘vale’ coleccionable.
Pero es en los contenidos donde el giro a la derecha se acelera. El editorial del ‘Che’ no es el único ejemplo ilustrativo. Pueden verse otros. Como al hablar sobre el rey (“La ensoñación republicana [...] consiste en creer que se puede prescindir quirúrgicamente de la Monarquía y mantener las libertades”), o sobre los gastos en política social (“No está de más recordar que estas medidas son costosas: los 210 euros mensuales supondrán al erario público casi 450 millones de euros”).
El revés a la medida de las ayudas al alquiler por parte del Ministerio de Vivienda también tiene un trasfondo. No en vano, la ministra Carme Chacón es a su vez pareja de Miguel Barroso, ex secretario de Estado de comunicación y hoy uno de los hombres clave en Mediapro, la empresa enemiga de Prisa en la actual guerra del fútbol. De nuevo, el interés prima sobre la información. Y el estancamiento de los abonados a Sogecable por la retransmisión de partidos en la Sexta (Mediapro) ha añadido aún más nerviosismo.
Prisa, tradicional brazo mediático de los Ejecutivos socialistas, no ve con buenos ojos que ahora Moncloa favorezca las ambiciones del grupo de comunicación de Jaume Roures. La vieja guardia de El País cuenta como aliado al ex presidente González, quien en un acto por la muerte de Polanco lanzó una advertencia a los suyos sobre los peligros del “fuego amigo”. Pero Zapatero tiene importantes amistades en Mediapro. La salida de Público, diario nacido para apoyar al presidente, es el fruto más visible de estas afinidades.
En la relación Prisa-PSOE nunca estuvo del todo claro quién manda sobre quién. Así, no es extraño ver a Javier Moreno declarar que “el Gobierno no ha entendido la relación que debe tener con nosotros”. O a Cebrián arremeter contra “los brujos visitadores de La Moncloa”. En la redacción, esta deriva también se deja sentir. El exceso de corporativismo al tratar temas como la guerra del fútbol ha llevado a que se hable de la ‘pedrojotización’ de Cebrián.
Y el malestar entre los redactores acabó por dispararse tras el editorial sobre el ‘Che’. El texto provocó un motín interno, y las firmas de más de dos tercios de la redacción lograron que se publicara una nota de rectificación. Sólo hubo una recogida de firmas semejante desde un editorial a favor de la entrada en la OTAN. Pero aquella vez, la revuelta lograba que tiempo después dimitiera el jefe de Opinión. Ahora, el director ha defendido el editorial como “inteligente, brillante” y necesario de publicar. En El País, algo más ha cambiado aparte de una tilde en su cabecera.
ACTIVIDADES Y AMIGOS LATINOAMERICANOS DEL GRUPO PRISA
GIOVANNI VEGEZZI
Si El País es un periódico global
en español, globales son también
los intereses de Prisa. Conviene
echar un ojo a sus amigos
latinoamericanos para entender
la línea editorial que el grupo
tiene con respecto a los cambios
políticos de la región.
El 1 de agosto Prisa anunciaba
su última adquisición en el continente.
A través de su controlada
Unión Radio, que aglutina
las actividades radiofónicas del
grupo, ha comprado Iberoamerican
Radio Chile, la mayor
cadena de radio del país sudamericano.
La operación es un pacto entre buenos amigos: el vendedor de la radio fue el grupo Cisneros, socio de Prisa en muchos negocios. En Venezuela, Cisneros es el mayor grupo mediático del país. Su cadena Venevisión, uno de los opositores más feroces del presidente Chávez, fue denunciada por participar directamente en el golpe de Estado de abril de 2002. Cisneros participa en Sogecable y a través del grupo de inversión Valores Bavaria comparte con Prisa el accionariado de Radio Caracol de Colombia y del Grupo Latino de Radio. El Grupo Latino de Radio sirve, precisamente, como intermediario de Prisa para el control de sus participaciones radiofónicas en México, Bolivia, Colombia, Panamá, Costa Rica, Estados Unidos y Francia, alcanzando 13 millones de oyentes. Hay más. En Bolivia, Prisa posee la mayor cadena televisiva (ATB) y los tres diarios más importantes (Extra, El Nuevo Día y La Razón). El grupo español es también líder en editoriales: a través de Alfaguara, Aguilar y Taurus domina el mercado de los libros en América Latina. En el sector escolar, en particular su filial Santillana, alcanza los colegios de 22 países hispanohablantes.
Entre los buenos amigos de Prisa también está el magnate mexicano de comunicaciones Carlos Slim. Sus negocios se cruzan en Radiópolis, emisora mexicana que Prisa comparte con Televisa, de la que Slim es socio. El pasado febrero circularon rumores sobre la entrada de Slim en el capital de Prisa, con la mediación del ex presidente de Gobierno Felipe González. La operación no se realizó, pero Slim sigue buscando alianzas que le garanticen el acceso a los contenidos para los servicios integrados de telefonía, internet y vídeo que va a poner en marcha su empresa Telmex.