
Desde hace más de tres meses, los trabajadores de la fábrica de bicicletas Bike Systems GmbH en Nordhausen gestionan la compañía. Sin ayuda de patrones ni inversores han decidido retomar la producción. La fábrica se encontraba en un estado ruinoso y los locales habían sido vaciados, a excepción de una parte. El 10 de julio los empleados ocuparon la fábrica con tres turnos diarios de vigilancia. En agosto, la empresa -propiedad de la estadounidense Lone Star, con sede central en Texas- comunicaba el cierre definitivo. Sus 135 trabajadores se quedaban en el paro.
Pero no resulta sencillo sobrevivir en el capitalismo sin capital. Por eso, los trabajadores lanzaron una campaña de solidaridad internacional con el apoyo de la organización anarcosindicalista FAU (Freie Arbeiterinnen- und Arbeiter-Union, Unión de Trabajador@s Libres) y decenas de organizaciones de Europa y el resto del mundo. Para que la empresa no tuviera que cerrar sus puertas definitivamente, Bike Systems necesitaba recibir 1.800 pedidos de bicicletas antes del 2 de octubre. A través de la página web strike-bike.de, traducida en nueve idiomas, las solicitudes llegaron desde todas las latitudes. En el Estado español, el portal alasbarricadas. org se encargaba de traducir al alemán los pedidos de bicicletas.
“No se trata solamente de evitar el desmantelamiento de la fábrica y esperar la llegada de un nuevo inversor, la idea de la ‘Strike-Bike’ está recibiendo respuestas muy positivas. Tenemos la oportunidad de demostrar la capacidad de los trabajadores de desarrollar con éxito sus propias iniciativas y de autogestionar la producción y la distribución”, decían los empleados en un comunicado.
“Si conseguimos nuestro objetivo de recibir pedidos de 1.800 bicicletas producidas en régimen de autogestión”, afirmaban los trabajadores, “esto ayudará a difundir las ideas de solidaridad y dará un apoyo moral a compañeros que se hallan en situaciones similares, luchando, como nosotros, para evitar la ‘reconversión total”.
Pero no fue necesario llegar al 2 de octubre. Mucho antes de que expirara el plazo, los pedidos fueron llegando desde todos los rincones del mundo: de casi todos los países europeos, de Egipto, Estados Unidos, Australia, Canadá, Sudáfrica o Israel. En sólo dos semanas, las 1.800 bicicletas necesarias para la supervivencia estaban vendidas. La producción empezará el 23 de octubre y a principios de noviembre las ‘strike-bike’ comenzarán a llegar a sus solidarios compradores.
El éxito de la campaña, que no tardó en ser calificada de “histórica” por los nuevos dueños de Bike Systems y diversos sindicatos libertarios, tuvo un enorme reflejo en los medios alemanes, con reportajes en periódicos y en casi todos los canales generalistas de televisión. Y no era para menos. Según la página strike-bike.de, es la primera vez que en el territorio de la ex República Federal Alemana una producción autogestionada en una fábrica recuperada sale adelante, y por si fuera poco, gracias a una auténtica ola de solidaridad internacional.