
Pero detrás de las alabanzas al sector turístico que bombea la balanza de cuentas del Estado español (11% del PIB, 35.970 millones de euros durante 2006), se esconde un peligroso modelo de desarrollo en el que nadie parece tener en cuenta las consecuencias, basado en la especulación y con grandes impactos en el litoral. Y mientras, entre el consumidor español el modelo de viajes marcado desde las agencias y los tours contratados en los centros comerciales no deja de crecer entre la publicidad engañosa, la masificación y la degradación del entorno natural.