El pasado 31 de mayo arrancaba en Viena la primera Conferencia Europea sobre Tecnologías Semánticas.

Los asistentes más destacados no eran catedráticos, estudiantes o informadores. Allí se citaban ejecutivos de empresas tecnológicas, de automoción, aeroespaciales, operadoras de telecomunicaciones y administraciones públicas. Pero, ¿qué son las tecnologías semánticas y por qué interesan tanto a las empresas?
Según Mark Greaves, de Vulcan Inc, uno de los conferenciantes, “cuando hablamos de Web 2.0 nos referimos normalmente a las redes sociales, las comunidades, a involucrar al usuario en la creación de contenidos. La semántica puede ayudar a dar un paso más y permitirá que además se realicen determinados procesos, añadiendo significado al contenido”. Los internautas ya no se preguntan sólo qué puede hacer internet por ellos, ahora quieren saber qué pueden hacer ellos por internet.
La web 2.0 es una discutida evolución de internet en la que comunidades de usuarios -o usuarios convertidos en comunidad- utilizan y desarrollan servicios como las redes sociales, la blogosfera, los wikis o las folcsonomías para generar, compartir, criticar o evaluar información. Podría decirse que internet era, hasta ahora, un restaurante con comensales pasivos que se sentaban a la mesa para digerir lo que dictaba el menú de un chef. Ahora, son los comensales los que mandan en la cocina, los que proponen la carta, los que deciden quién de los numerosos restauradores es el mejor, cuáles son sus mejores platos, cómo pueden cocinarse en casa y, además, les encanta comer gratis.
De MySpace a Menéame
La web 2.0 debería ser, pues, cosa de todos. Pero algunos protagonistas se han destacado pronto: YouTube, la web de los vídeos; MySpace, la página de los perfiles personales; Digg, el sistema para compartir ‘favoritos’; Second Life, el universo virtual donde podemos ser lo que queramos...
Esta aplaudida revolución, ¿supone
el fin de los tradicionales operadores
empresariales o económicos
de internet? Más bien, parece
que las grandes corporaciones no
piensan sentarse a contemplar cómo
crece la hierba. Eso era lo que
hacían representantes de SAP,
Nokia, Oracle, Orange, BT, T-Systems,
Vodafone, Siemens o Telefónica
reunidos en Viena.
Luis Sotillos, director de Novatierra,
el primer centro empresarial
español ubicado en Second Life,
aseguraba hace poco en una conferencia
simultánea para Madrid y
Second Life- que “iniciar una estrategia
de descubrimiento de nuevos
servicios en el metaverso es muy
asequible y la promesa de beneficios
en el futuro es alta dadas las
enormes posibilidades para la creación
de nuevos portafolios de productos
y servicios”.
Este mundo paralelo creado por Linden Labs es uno de los espacios 2.0 donde las empresas han abierto sucursales más rápidamente. Además, por ahora cuenta con la amplificación de unos epatados medios de comunicación tradicionales, que convierten en noticia cualquier anécdota que suceda en Second Life. El modelo de negocio ha beneficiado a pequeñas empresas que accedían a un escaparate planetario para sus productos y servicios, pero IBM, Dell, Cisco, Sony o Sun Microsystems ya han invertido para posicionarse en este ‘no lugar’ donde los avatares de los usuarios ya gastan 60 euros semanales.
YouTube.com también ha visto cómo los medios tradicionales pasaban de la desconfianza inicial a la conquista. El verano pasado, la discográfica EMI pedía a YouTube.com que colaborase en su cruzada contra la ‘piratería’ musical. Un año y millones de vistas después, los mayores y más ortodoxos proveedores de contenidos (BBC, CBS, NBC, Warner, Sony, Universal o la española Cuatro) cuelgan sus creaciones en esta plataforma que nació en febrero de 2005 en un garaje de California. Los usuarios vuelven a ver, oír y votar, pero ¿dejarán de aportar?
MySpace.com es otro de los paradigmas de la web 2.0. Miles de usuarios de todo el mundo crean perfiles personales en los que comparten sus datos con amigos o desconocidos. Esta web ha visto nacer a artistas que llenaban conciertos antes de tener un disco en el mercado: habían difundido su música de manera gratuita. Arctic Monkeys, Lily Allen o Mika alcanzaron la fama gracias al efecto ‘amigo de mis amigos’ en MySpace.com, una empresa que hoy es propiedad del grupo NewsCorp, del magnate de los medios Rupert Murdoch y uno de cuyos consejeros es el ex presidente del Gobierno español José María Aznar.
En España, uno de los acontecimientos ‘dospuntocero’ más pujantes es el de Meneame.net, una plataforma en la que compartir nuestras ‘historias’ favoritas, generalmente noticias, aunque también fotos, imágenes, vídeos, blogs... El usuario propone una candidatura y el resto de internautas deciden si merece su voto y promoción. Pero, ¿qué es lo que ‘menean’ los usuarios? El pasado mes de abril el diario El País se felicitaba por su éxito en el número de referencias alcanzadas. El diario de PRISA citaba un estudio de Esciudad.com según el cual “la parte más importante de los contenidos seleccionados por los internautas procede de la versión digital de los periódicos convencionales”. Y lo cierto es que lo que podía ser un distribuidor de contenidos alternativos e independientes, se queda en percutor de las noticias más insólitas de los grandes medios tradicionales, que ya incluyen en sus ediciones digitales botones para facilitar la tarea de referenciarlos.
Coca-Cola 2.0
Entre todas las empresas
que ven negocio en la
socialización de la red,
una de las últimas en llegar
ha sido la omnipotente
Coca-Cola. A principios
de este mes de junio, el
gigante de Atlanta anunciaba
el lanzamiento de
su propia comunidad virtual,
aunque sólo para
teléfonos móviles. La versión
2.0 de la ‘chispa de
la vida’ arrancará con el
objetivo de conquistar, primero,
a los jóvenes de
Estados Unidos y China,
más tarde llegarán los de
América Latina y el resto
del mundo. El lanzamiento
de la red se hará bajo la
marca Sprite y los usuarios
podrán compartir perfiles,
imágenes y contactos.
De los 67 millones de
usuarios de MySpace.com
en EE UU, la inmensa
mayoría utiliza el ordenador
para acceder. Coca-
Cola afronta el reto de
meter la filosofía 2.0 en el
bolsillo de los usuarios de
terminales de telefonía
móvil con tecnología 3G.
Un diseño sencillo y
mucho contenido gratuito
serán los reclamos con los
que Coca-Cola espera
cebar el anzuelo de sus
clientes. ¿Qué saca una
compañía de refrescos de
una operación semejante?
Una base de datos con un
suculento target publicitario
perfectamente definido,
y la vinculación de los
consumidores con la
marca más reconocible
del planeta.
‘Folcsonomía’
La taxonomía es la ciencia
que trata de los principios,
métodos y fines de la clasificación.
Su aplicación tradicional
es la de la biología,
donde sirve para
categorizar a animales o
plantas. Cuando este arte
de poner orden donde sólo
había caos se hace compartiendo
con amigos las
etiquetas con las que marcas
tus favoritos surge la
‘folcsonomía’. Este calco
del inglés (folksonomy) significa
etimológicamente
clasificación democrática y
es una de las características
de los entornos sociales
de la web 2.0 como
del.icio.us o Flickr. Ordenar
la folcsonomía es uno de
los principales retos de la
web 2.0 y las grandes
empresas que se reunieron
en Viena a principios de
junio en la primera Conferencia
Europea sobre Tecnologías
Semánticas, que
dedicaron buena parte del
programa al estudio del
fenómeno y sus utilidades
comerciales. Empresas
como la española Isoco,
que desarrolla software
inteligente, mostraban su
interés en conocer el funcionamiento
mental del
internauta que etiqueta,
clasifica y categoriza una
web. Este desafío ya lo
afrontan las compañías
que posicionan resultados
interesados y pagados en
los primeros puestos de
los buscadores. La importancia
de las palabras: si
busco casa, ¿qué teclearé:
piso, vivienda o casa?