La iniciativa, lanzada por organizaciones de los barrios como el MIB (París), DiverCité (Lyon) y Motivée- s (Toulouse), y a la que se sumaron numerosos grupos y personas de toda Francia, abordó temas como violencia policial, apartheid urbano, mujeres y compromiso político, educación, ancianos en la banlieue, el islam entre la criminalización y el compromiso político... Los formatos: talleres, plenarios, conciertos, puestos de dos docenas de grupos, exposiciones, folletos y publicaciones varias... Los recursos: la propia capacidad de autoorganización desde los barrios populares.
Contra la idea de que si los jóvenes habían recurrido a la quema de coches era porque los extrarradios franceses eran un ‘desierto político’, el foro se proponía poner en el centro otra historia de los suburbios populares, una historia jalonada de procesos de lucha y autoorganización contra la discriminación social y racista de los barrios populares periféricos en general y de la inmigración postcolonial y sus hijos en particular. En este sentido, se habían preparado especialmente para el encuentro dos exposiciones de fotos y una pequeña publicación sobre los hitos de estas luchas. Pero historia y memoria no es pasado y nostalgia: prueba de ello fueron la multitud de jóvenes y mayores que acudieron, y la honestidad con la que se hablaba. “Más allá de los discursos generalistas sobre el capitalismo, el colonialismo y bla bla bla, debemos reconocer la dificultad con la que nos encontramos hoy para construir movimiento y relación de fuerza en nuestros barrios, y sólo reconociendo esta dificultad y afrontando la balcanización de la que somos presa, podremos romper con el muro con el que chocamos una y otra vez”, planteaba un componente del MIB. Justamente, contra la oposición entre grupos militantes, entre jóvenes y mayores, entre hombres y mujeres, entre ‘moros, blancos y negros’, denunciada como arma fundamental del control social, muchos abogaron por construir un movimiento no sobre identidades esenciales, de origen y piel, sino sobre la ‘comunidad de experiencia’: “Construyamos una identidad común que refuerce y dé visibilidad a cada una de nuestras identidades singulares”, se planteó en la sesión de cierre.
‘Banlieue show’
El propósito fundamental del foro
era romper con el banlieue-show, entre
la construcción ideológica de los
habitantes de los suburbios como
enemigo interno y las intervenciones
espectaculares e ineficaces de “renovación
urbana”, alterar el consenso
antipopular y securitario dominante
y construir una voz autónoma, responsable
e irreversible. En una apasionada
intervención en la sesión de
cierre del evento, Tarik Kawtari,
miembro del MIB, subrayó: “Después
de años tomando la palabra, ha
llegado el momento de dejar de esperar
del Estado y de asumir nuestra
responsabilidad, en autonomía. Nos
queda mucho trabajo por delante, un
trabajo que es también sobre nosotros
mismos”.
“Gracias por haber abierto este espacio”, dijo una mujer del Colectivo de Feministas por la Igualdad, mientras se despedía. “Si en algún lugar está la voz de las banlieues, es aquí”, añadió otra. A partir del foro, se han creado varios espacios de trabajo y una próxima cita: un encuentro en otoño para abordar la cuestión de la renovación urbana. Una cuestión que “somos los únicos en plantear en toda su radicalidad, contra el miserabilismo, contra la idea escandalosa de la ‘mezcla social’, contra las expulsiones, contra la pauperización en general y de los inmigrantes en particular”, remata el documento de conclusiones del Foro.