
Desde el 30 de junio las calles de Madrid están siendo escenario de múltiples movilizaciones y acciones de protesta. El marco de actuación es la VI Semana de Lucha Social organizada por Rompamos el Silencio (ReS) en un esfuerzo por “visibilizar aquellas luchas que permanecen ocultas por los intereses convergentes de los medios de comunicación y el poder político”, según su propia página web. Al cierre de esta edición, ‘Rompamos’ ha okupado un edificio en el céntrico barrio de Malasaña, en la calle del Acuerdo, para denunciar los procesos de especulación urbanística en la ciudad de Madrid y para hacer patente su apuesta por la creación de espacios sociales autogestionados.
Entre los objetivos de esta okupación se encuentra también el proporcionar un ‘centro de convergencia’ para la Semana de Lucha Social hasta su finalización, el 9 de julio. Asimismo, se denunció los recientes desalojos a escala europea, como el de la histórica Ungdomshuset danesa el pasado marzo.
Espacio para la coordinación
Organizada por ejes temáticos -vivienda,
precariedad, okupación,
antifascismo y memoria histórica,
educación, cultura libre, género,
contrainformación, pobreza y exclusión,
antiglobalización, migraciones
y antimilitarismo, además
de la cooperación con el Bloque
Alternativo por la Liberación Sexual-,
la Semana es la imagen visible
de ReS. Lucía, activista de
uno de los colectivos que integran
‘Rompamos’, nos explica que “la
Semana de Lucha Social es el resultado
de la buena coordinación
entre colectivos y organizaciones
sociales que proceden del amplio
espectro de la izquierda autónoma
anticapitalista madrileña. Trabajamos
durante todo el año, pero
concentramos nuestras acciones
públicas durante una semana para
que el impacto sea mayor”. Especial
relevancia tiene, en este
sentido, la puesta en marcha de
un cada vez más potente Centro
de Medios por parte del Eje de
Contrainformación, que se encarga
de cubrir y difundir en todos
los soportes (texto, audio y vídeo)
las acciones que tienen lugar durante
la Semana.
Los objetivos de ‘Rompamos el Silencio’ pueden establecerse en torno a dos niveles. Por un lado, la puesta en marcha de la propia Semana de Lucha Social, basada en los principios de acción directa y desobediencia civil, como medio para lograr la ruptura de la normalidad, visibilizando problemas sociales acuciantes y desconocidos por gran parte de la ciudadanía.
Sobre este eje pivotan las acciones de los distintos grupos. La gente que transita por la calle es la destinataria de los mensajes. Pero no sólo: los medios de comunicación, tanto alternativos como convencionales, funcionan como altavoz de estas acciones que buscan señalar realidades ausentes en las agendas político-sociales. Lucía considera que “la creación de espacios de encuentro para las propias redes sociales es tan importante, si no más, como el objetivo anterior. El contacto con colectivos que comparten metodologías, valores y esferas de militancia es uno de los potenciales más activos del ReS. Si la identidad compartida se consolida a partir de la acción colectiva, esta Semana es una arena privilegiada para este intercambio”.
En este sentido, ‘Rompamos’ suma hoy nuevos frentes de lucha como el sindical o el estudiantil, pero todavía se mantiene alejado de otras luchas, como la vecinal. “Será a partir de los principios de confianza y autonomía que, necesariamente, tienen que regir un espacio de estas dimensiones, desde donde se pueda profundizar en el conocimiento y el acercamiento al otro”, concluye.
Oficina de okupación
El pasado 1 de julio
nacía -al mismo
tiempo que era okupado
un edificio en
desuso en el barrio
de Malasaña- la Oficina
de Okupación
Madrid. Esta iniciativa,
surgida desde
Rompamos el Silencio,
pretende ser una
herramienta de divulgación
y debate
dentro de los movimientos
sociales. “En
un primer momento
la ‘Oficina’ nace
como un proyecto
telemático, en donde
la página web okupatutambien.net es el
punto de referencia.
En ella están recogidas
cuestiones sobre
cómo okupar, consejos
legales, historia
de la okupación en
Madrid, así como
espacios abiertos a
la reflexión y el debate”,
comenta Richard,
involucrado
en el proyecto. Pero
la iniciativa es más
ambiciosa ya que
pretende abrir un
espacio físico en los
próximos meses.
“Con esta herramienta queremos dinamizar, apoyar, criticar, innovar, fomentar... los procesos de okupación abiertos y por abrir en esta ciudad; pensamos en el futuro, pero sin olvidar el pasado”, añade. Experiencias similares han conseguido un importante arraigo, como en el caso de los Kraakspreekur en Holanda.