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ENTREVISTA A COLIN NEWMAN, EX MIEMBRO DE WIRE Y COMPONENTE DE GITHEAD

“El ‘spam’ puede ser pop y arte”

JOSÉ DURÁN
Jueves 24 de mayo de 2007. Número 55
Con ‘Art Pop’ (Swim/Dock) como testigo, Colin Newman nos presenta a Githead, grupo interesado en la tensión entre innovación y repetición a la hora de componer raras canciones pop con ínfulas artísticas y propósito renovador. Esta banda, que lleva nombre de insulto arcaico, nos devuelve al antiguo guitarrista del mítico Wire, que abrió nuevos caminos al punk.
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POP RARITO. Newman afirma que a Githead no les interesa hacer pop rock.

Colin Newman es una de las figuras más relevantes del rock menos acomodado del último cuarto de siglo. Su participación en Wire, grupo surgido en el magma del punk pero con una genética propia muy personal, su interés por la investigación artística y su presente al frente del grupo Githead le acreditan como interlocutor cualificado para someter a análisis diversas cuestiones sobre la creación musical, la influencia de internet y, cómo no, el punk. Aunque esto último le aburra.

DIAGONAL: ¿Por qué Githead?, ¿algún motivo en particular para empezar este grupo?

COLIN NEWMAN: Simplemente sucedió. Empezamos a tocar en 2004, era el décimo aniversario de nuestro sello, Swim, y queríamos hacer una actuación en directo. Malka [Spigel, del grupo Minimal Compact, especialista en video arte y esposa de Newman] quería formar un grupo pero necesitábamos a alguien que tocara la batería. Entonces hablamos con Robin [Rimbaud, conocido como Scanner en el campo de la música experimental], quien quería tocar la guitarra, así que le invitamos a tocar con nosotros.

Hicimos algunas cosas en el estudio con un ordenador y vimos que funcionaban. No fue algo planificado; estamos acostumbrados a trabajar juntos y nos entendemos muy bien.

D.: ¿Cómo describirías la música de Githead?

C.N.: Este disco es lo que dice su título: Art Pop. Es una especie de broma: funciona como anuncio para el consumidor, es divertido y sincero a la vez, pero describe el contenido del interior e indica cómo ha de ser clasificado. Nos interesa que se vea como un disco de pop raro; compara do con los discos que más venden es muy raro. No nos interesa hacer pop rock.

D.: ¿Existe la percepción de que Githead es el grupo de Colin Newman de Wire?

C.N.: Cuando sacamos el primer disco, hubo reseñas que decían que no se parecía en nada a Pink Flag. ¡Es que habían pasado 30 años desde que Wire grabara ese disco y era otro grupo totalmente distinto! Pero ahora la gente ya no compara tanto Githead con Wire sino que más bien se asocia mi nombre a los dos grupos. Y los periodistas ya no se toman tanto a Githead como un hobby sino que están empezando a darse cuenta de que es un proyecto serio con su propia vida.

D.: ¿Dónde se sitúa el pop frente a formas artísticas más aceptadas por la crítica?

C.N.: La música popular es tremendamente auto referencial, en cada generación hay muy pocas cosas completamente genuinas y muy pocas completamente nuevas. Y la mayor parte de esas innovaciones se debe a los avances tecnológicos, al uso de sintetizadores, máquinas, samples, playback... Además, los términos para definir géneros, especialmente en música, cambian su significado cíclicamente.

Hace unos cinco años no podías encontrar ninguna connotación positiva al término ‘pop’, pero entonces llegó esta explosión de revival del rock que vino a suceder a un tiempo dominado por la música de baile. Desde finales de los ‘90 sólo se usaba para denominar a la música que copaba los charts y que no es muy interesante, pero en los últimos dos años he percibido diferentes intentos por dotar a ese término de otros significados, de redefinirlo más allá de artistas de r’n’b haciendo el mismo disco una y otra vez, quizá una especie de regreso al pop independiente. Ahora parece que está bien hacer canciones con estribillo, estrofa y estribillo, que sean pegadizas, pero hace cinco años no era así y dentro de cinco años tampoco lo será.

D.: ¿Cómo es tu perspectiva a la hora de crear música después de 30 años haciéndolo?

C.N.: La forma en la que me acerco a crear música cambia continuamente. Hace 30 años, sentado en mi habitación, rasgaba las cuerdas de una guitarra acústica tratando de reinventar la música rock y ahora tengo un estudio en el que manejo elementos de aquí y allí, y puedo trabajar en el ordenador con sonidos muy distintos. Es muy diferente y no creo que vuelva a usar la acústica para componer, ya no me motiva. Seguramente me he convertido en algo parecido a un productor, por la forma de trabajar en el estudio mezclando y organizando todos los elementos.

D.: ¿Cómo dirías que la herencia del punk afecta a tus puntos de vista?

C.N.: Estoy tan aburrido del punk. Ya lo estaba en 1978 y aún lo estoy. Era estimulante sentir en 1976 que algo estaba pasando pero... Quizá queda el poso de una generación marcada por esto. Hay una discusión sobre si los Sex Pistols fueron los responsables de Thatcher. La idea es muy simple: si el rollo del punk fue “vamos a destruir todo” y romper los consensos existentes en el Reino Unido, esto pudo aglutinar a los conservadores que querían demostrar que no había cabida para esto en nuestra sociedad. Es una idea interesante. Nunca estuve muy de acuerdo con el aspecto nihilista del punk, era una generación insultándose a sí misma y renegando de lo que habían sido los ‘60, cuando en esa década habían pasado algunas de las mejores cosas de la cultura juvenil.

D.: Has estado involucrado en la escena musical independiente durante muchos años, ¿cómo ha cambiado?

C.N.: Con Wire estuvimos en EMI, la mayor discográfica del mundo, y en Mute, la independiente más grande, y luego formamos nuestra propia discográfica. En los ‘70 había independientes pero funcionaban con muy poco dinero, te sacaban un single y no te pagaban nada. En los ‘80 las independientes tenían una gran estructura, al menos en el Reino Unido, con una gran distribución como la de Rough Trade, pero todo eso colapsó a finales de los ‘80.

En los ‘90 se volvió a discográficas independientes más pequeñas y menos dependientes del mercado pero se han convertido en grandes empresas, son pequeñas multinacionales. Y no sé si eso tiene mucho sentido. Ahora todo cambia muy deprisa con la distribución de canciones por internet. Me interesan las formas alternativas de hacer música y creo que he triunfado dentro de unos límites.

El mundo a través de la pantalla

D.: ¿Cómo ha afectado internet a la música?

C.N.: Con la llegada de internet, la gente escribía correos y tú los respondías pero esto ya no se puede hacer porque el 90% son spam. De hecho, usamos diferentes combinaciones de mensajes de spam para las letras de algunas canciones del primer álbum. Juntamos unas palabras con otras y casi tenía sentido pero acabamos exhaustos por todas las posibilidades de combinación. Así que myspace está reemplazando a lo que era el email hace 10 años, la forma de comunicarse, de conocer grupos nuevos o de acercarte a gente que valora tu trabajo. Es toda una red que asocia a la gente a través de la pantalla del ordenador. Internet ha mostrado el mundo en muchos casos. Quizá en las ciudades grandes no es algo tan relevante porque puedes conocer gente que comparte tus intereses, pero la gente que vive en ciudades pequeñas o en pueblos realmente no tenía manera de hacerlo, así que internet sí supone una compañía real.

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