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Periódico Diagonal

DEBATE | EL FORO SOCIAL MUNDIAL EN EL CONTEXTO AFRICANO

¿Fue el FSM de Nairobi un Foro ‘descafeinado’?

JOSÉ LUIS GARCÍA BARAHONA, Sociólogo
Jueves 26 de abril de 2007. Número 53
Pese a próximas citas, como la contracumbre del G-8 (en junio de 2007, en Alemania) o el futuro Foro Social Europeo, para numerosos activistas, el movimiento antiglobalización es cosa del pasado. Las grandes movilizaciones ya pasaron, los debates se estancaron, la presencia de los grupos de base quedó oscurecida por las grandes figuras, y el apabullante desembarco de los partidos ha limitado su capacidad transformadora.

Durante el reciente Foro Social Mundial (FSM) celebrado en Nairobi, muchos compañeros de Europa y sobre todo de América Latina con los que pude hablar, se mostraban sorprendidos (y decepcionados) de algunos aspectos como la enorme presencia de religiones y la escasa politización de los participantes. Mientras que en Porto Alegre (Brasil) no se paraba de ver banderas rojas, hoces y martillos, agrupaciones progresistas de toda América, la palabra ‘revolución’ escrita por todas partes, en Nairobi el único color rojo que había era el de las llamativas ropas de los Masais. Las diferentes confesiones religiosas organizaban todo tipo de eventos, conciertos y manifestaciones. ¡Incluso llegó a haber una manifestación en contra de la legalización del aborto! (con poca gente, eso sí). Se veían muchas más monjas que anarquistas.

Rompiendo esquemas

¿Quiere esto decir que el Foro de Nairobi fue un foro descafeinado? Creo que simplemente el FSM recoge el contexto donde se realiza y África es diferente. Muy diferente. En el África subsahariana es muy difícil hablar de izquierdas y derechas, de progresistas o conservadores. En un continente donde la mayoría de la población esta sumida en la pobreza extrema, la cuestión principal es la obtención de recursos básicos. La sociedad africana es una sociedad muy despolitizada, o al menos muy desideologizada, si es que existe esa palabra (y si no existe me la invento, como hace Mia Couto, el escritor mozambiqueño considerado uno de los mejores escritores de África). Tiene mucha más importancia el factor étnico que el ideológico. Poca gente con la que uno habla en África se autodefine como de una ideología u otra, y pocos partidos y políticos lo hacen. El mismo Che Guevara se fue a llevar la revolución al Congo y se volvió seis meses después totalmente desesperado de que nadie le entendiera y del nulo compromiso político-revolucionario de los guerrilleros congoleses (creo que él tampoco entendió que para los congoleses no se trataba de hacer ninguna revolución social sino de una lucha por su supervivencia y punto). Por otra parte las religiones hacen furor en la región. Además de las religiones clásicas como el Islam y el Catolicismo, hay innumerables sectas. En una reunión con representantes de una aldea al sur de Mozambique me dijeron que en la zona había tres pozos de agua y 21 iglesias de religiones diferentes. Creo que se debe a una cuestión de identidad, de pertenencia a un grupo, de esperanza dentro de condiciones de vida muy duras. Sea lo que sea, el caso es que los viernes, sábados y domingos, dependiendo cada uno de su día sagrado, millones de africanos y africanas se visten con sus mejores ropas y participan en rituales religiosos de su congregación.

¿Tiene sentido entonces hacer el foro en África? Sí. Claro. Fue el encuentro más grande de la sociedad civil africana en la historia del continente. Participaron unas 60.000 personas, de las cuales el 80% eran africanas. Para miles de participantes era la primera vez que acudían a un encuentro semejante. Muchos oyeron por primera vez hablar de las privatizaciones, de su impacto negativo en la población, de los acuerdos de libre comercio que la Unión Europea esta intentando hacer con cada país africano, del posible impacto negativo de estos acuerdos y de qué se puede hacer para evitar que se lleven a cabo.

El hecho de que se celebrara en África puso por la primera vez en la corta historia de los foros mundiales a África en el centro de la agenda. Cuando se hablaba sobre el impacto de las grandes transnacionales, la marginalización de las personas más pobres, los derechos de la tierra, de los derechos de la mujer, de los homosexuales... siempre era aplicado al contexto subsahariano, incluso cuando el orador no fuera africano. En Porto Alegre, África solo existía a la hora de nombrar algunas estadísticas pero poco más. Una política o reivindicación válida para Brasil, Argentina o Corea del Sur no tiene por qué serlo para Zambia, Níger o Etiopía. El mundo no está dividido en Norte y Sur; hay muchos sures y el África subsahariana es el sur del Sur. Tiene que ser estudiada específicamente y antes no lo era. Hasta en el movimiento antiglobalización, África estaba involuntariamente marginalizada.

Aparece la sociedad civil

Otro impacto muy positivo de este Forum ha sido la demostración de fuerza de la sociedad civil africana. En África, salvo en honrosas excepciones como Sudáfrica, a causa de la pobreza extrema, del colonialismo, de guerras internas, de gobiernos dictatoriales y hasta cierto punto de algunas tradiciones, la sociedad civil organizada es escasa y todavía no juega su papel de seguimiento y control a los líderes políticos, de influencia en la toma de decisiones. Como digo, hay honrosas excepciones. Hay ya muchos africanos que hablan con claridad sobre el impacto negativo de muchas políticas impuestas por los países ricos, el FMI y el Banco Mundial; que denuncian la corrupción de sus líderes, que mediante la presión política consiguen pasar leyes en sus parlamentos en defensa de los derechos de los más desfavorecidos, pero todavía son pocos.

El Foro de Nairobi fue una oportunidad excelente para que decenas de miles de africanos vieran de primera mano como algunos de sus hermanos y hermanas están hablando, presionando a sus gobiernos, denunciando y en definitiva, jugando el papel que se espera que tenga la Sociedad Civil. ¿Para los no africanos? Para los que fueran con la mente abierta habrá sido una oportunidad de entender un poco más un continente tan desconocido. Para el que fuera con las orejeras puestas y el referente constante de Porto Alegre, imagino que habrá sido una decepción por que Nairobi no era Porto Alegre; ni se parecía.

A la vuelta del Foro participé en una reunión en Pemba, al Norte de Mozambique, donde las personas que habían estado en el FSM de Nairobi estaban explicando al resto de sociedad civil de la ciudad lo que habían visto, qué era eso del FSM y qué les había parecido. Me quedo con una frase de una compañera de la Coordinadora Local de ONG. Dijo algo así como: “Yo he aprendido que en otros países como en Sudáfrica o Brasil, la gente no tiene miedo; cuando no están de acuerdo con algo que hace el Gobierno se organizan y protestan, van al Parlamento. Aquí tendríamos que hacer lo mismo”. Éste es uno de los impactos del Foro en África que seguramente no se ve. Cuantas personas estarán diciendo cosas parecidas a sus compañeros en Malawi, Zambia, Tanzania... En Nairobi, África y el movimiento altermundista se conocieron un poco mas.

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