Los miembros del BOM lo desvelaron
mediante una populosa rueda
de prensa, en la que reivindicaron
para sí las prácticas de guerrilla de
la comunicación tras las que se encontraba
la campaña Zure Alternatiba
Eraiki (pon en pie tu propia
alternativa).
Una ‘B’ nada neutral
En la escalinata que media entre las
torres de Isozaki, puerta simbólica a
la metrópoli terciaria, bajo el vértigo
que sólo las proporciones colosales
de los edificios del poder proporcionan
al común de las gentes, los portavoces
de esta coordinadora, que
alberga a más de una decena de espacios
okupados y asambleas juveniles
de diferentes barrios bilbaínos,
revelaron los pormenores de una
campaña basada en un primer momento
en la subversión del icono de
la nueva urbe, la ‘B’ circulada: “Bilbo
se ha sumergido en un proceso de
reconstrucción en el cual el Ayuntamiento
no ha tenido en cuenta la
opinión de los bilbaínos. Se nos han
impuesto decenas de actividades e
infraestructuras, con estas torres de
Isozaki como último ejemplo. También
se nos ha impuesto esa famosa
‘B’, la cual ha aparecido como parte
del maquillaje que está sufriendo la
villa”, aseguraron.
Durante el mes de febrero, las cuestionadas ‘B’, omnipresentes en todo tipo de mobiliario urbano, infraestructuras y comunicaciones municipales comenzaron a ser tapadas por otro logotipo muy similar al original, pero que difería con éste pues bajo el mismo se incluían las dos tibias cruzadas, el clásico símbolo de la piratería okupa. A la nocturnidad y alevosía de esta iniciativa de guerrilla semiótica, se le sumaban los diferentes tamaños y fondos del nuevo logotipo adhesivo, de tal modo que para principios del mes siguiente, nadie podía saber a ciencia cierta, si el nuevo logo de la ‘B’ con las tibias era el original o no.
Falsos Avisos
La segunda fase de Zure Alternatiba
Eraiki consistió en una nueva vuelta
de tuerca. En la segunda semana de
marzo, comenzaron a aparecer en
portales y farolas otro transmutado
InfoBilbao: la hoja con la que el
Ayuntamiento bilbaíno encabeza los
avisos al vecindario, las más de las
veces cortes de agua, luz o carretera.
De nuevo aparecía la pirateada ‘B’,
pero esta vez el aviso exponía “las
razones por las que ocupamos locales
y viviendas abandonadas”.
Aburrida la gente de los avisos del
consistorio, las hojas se perpetuaron,
y dejaron patente su mensaje:
“Necesitamos una alternativa al modelo
de vida consumista que el Ayuntamiento
nos ofrece y una alternativa
a la oferta inmobiliaria esclavista
que el Ayuntamiento tolera”. Desde
la alcaldía se emitieron entonces órdenes
a las Unidades de Limpieza
Especial (dedicadas desde 1987 a
procurar la higiene urbana a costa
de extirpar mayormente la propaganda
política) de arrancar los falsos
avisos y las remozadas ‘B’.
A por la calle
Visibilizar tanto la autoría de esta
subversión simbólica como el conjunto
de las actividades que cotidianamente
cada espacio okupado lleva
a cabo son las propuestas de este
fin de campaña. Durante la segunda
quincena de abril, cada cual realizará
en la calle los talleres y las actividades
diarias que ya de por sí realiza
habitualmente. Así la mayor parte
de las iniciativas de este ‘abril alternativo’
consistirán en talleres y en
exposiciones de las cooperativas y
cursillos más consolidados.
No obstante, durante este pulso al
consistorio por el espacio público ha
tenido lugar un nuevo duelo, también
en clave de desafío lúdico.
Durante la tarde noche del viernes
20 de abril, el conjunto de colectivos
que constituyen el BOM celebró en
la Gran Vía bilbaína, entre entidades
bancarias y grandes almacenes, una
‘jinkana loka’, con la que entre pruebas,
saltos y carreras siguieron afirmando
“que estamos llenos de fuerza
e ilusión y seguiremos dando a conocer
las alternativas ya existentes”.
Amenazas sobre los gaztetxes
Los espacios juveniles okupados
gozan en Bilbao de una relativa
buena salud. Además de los veteranos
Gazte Lokala de Deusto o
Kukutza en el barrio de Rekalde, se
encuentran otras iniciativas en distritos
más periféricos, como los gaztetxes
de Zorroza u Olabeaga, o
vigorosas incorporaciones como el
libertario Izarbeltz o ZazpiKatu, en el
casco viejo, el más reciente con tres
ilusionados meses de actividad.
Pero no todo son buenas nuevas. Al reciente derribo de Dorretxea en la vecina Barakaldo, se suman los rumores de desalojo de la madurita Kelo en Santurtzi o el proceso puesto en marcha contra el de Olabeaga. Y en paralelo a las secuelas judiciales posteriores al desalojo del Euskal Jai de Iruñea, se encuentran los procesos y condenas derivadas de las actuaciones policiales tras la clausura de Sorgintxulo, en el bilbaíno barrio de Santutxu. Un amenazante panorama preelectoral, que también planea sobre los gaztetxes de Itzubaltzeta o Txorimalo en el contiguo municipio de Getxo.