
Desde que Microsoft lanzó en febrero la última versión de su sistema operativo privado, Windows Vista, Greenpeace ha advertido de la posibilidad de que los países empobrecidos se “inunden” de basura electrónica. Según un estudio de SoftChoice Corporation citado por la organización, el 50% de los ordenadores personales en estos países no podrían soportar la edición básica de Vista, cifra que alcanza el 94% si se trata de la versión Windows Vista Premium.
Más recursos, más basura
El ritmo de actualización del sistema operativo de Windows requiere que el ordenador consuma más recursos y, por consiguiente, muchos queden desfasados. En términos medioambientales el coste es muy elevado. De un lado, se acelera interesadamente la necesidad de un nuevo ordenador, cuya fabricación (la de uno de sobremesa con pantalla de 17 pulgadas) necesita, por lo menos, de 240 kilos de combustibles, 22 kilos de productos químicos y 1.500 kilos de agua (según el cálculo que el investigador Ruediger Kuehr, de la Universidad de las Naciones Unidas, establece en su libro Computers and the Environment). La otra cara es la gestión de la basura electrónica tóxica, un problema que ha pasado de afectar a Europa o EE UU a ser uno de los cánceres medioambientales en China, y también de Pakistán o la India.
Mientras, cada vez son más los gobiernos que ensayan con sistemas de software libre como Linux para reducir costes ganando en eficiencia. Así, el Ministerio de Economía británico ha creado la Office of Government Commerce, cuyo último estudio, Ensayos con software de código abierto en el Gobierno, confirma que el periodo de renovación de los equipos que tienen instalado Windows (tres-cuatro años) es mayor que el de los que albergan Linux (seis-siete años). “El sistema de código abierto como Linux necesita menos memoria y un procesador más lento para ofrecer la misma funcionalidad. No suele tener grandes actualizaciones periódicas y, por tanto, no requiere ordenadores nuevos o actualizaciones para poder ejecutarse”, explica el punto 5.5 de dicho estudio. Linux, no obstante, también evoluciona, pero al ser la comunidad quien promueve los cambios, y no la industria, el proceso es más eficiente y trata de ofrecer varias versiones para hacer funcional el equipo viejo. Según la revista digital EcoGeek, si todos los sistemas fueran Linux, la basura electrónica se podría reducir a la mitad, así como la venta de ordenadores. Un dato que no se está teniendo en cuenta en las políticas que tratan de parchear el problema de la basura electrónica. (Más información: www.arb.ca.gov/oss/articles/ Report-v8d.pdf)