
DIAGONAL: ¿Cómo valoras el canon por préstamo bibliotecario?
UBALDO CEREZO: Es un tema poliédrico. Hay una cuestión histórica en nuestro país: una serie de grupos de presión presentan de manera periódica una actitud que nos arroja a la imposibilidad de concluir una formación mínima y necesaria con el desarrollo de la lectura. La lectura pública ha tenido una relevancia enorme en otros países, como el contexto anglosajón en los siglos XVIII y XIX. En España la lectura ha sido despreciada siempre. Justo ahora, cuando más se está haciendo desde lo público por el fomento de la lectura, que no es nada más que posibilitar el acceso a la información, a la educación, a la cultura y al saber del común de la ciudadanía, se bombardea todo esto. No es casualidad.
D.: CEDRO y SGAE alegan que la gratuitad de este servicio público atenta contra los derechos de autor.
U. C.: Esto es mentira. Si se aplica esta medida, habrá mucha menos gente que leerá. En el mundo científico y en la investigación, nosotros nos cuidamos muy mucho de citar la fuente de la que leemos o que utilizamos. Lo normal para ir cimentando toda la ciencia. Si el autor defiende el canon, ingenuamente cree que va a ver aumentados sus beneficios. Creen que si el libro no está en la biblioteca, la gente va a querer leerlo y lo va a comprar. Yo, como autor de libros y con vistas a la declaración de Hacienda, recibo de mi entidad de gestión facturas por las que me han ingresado unas cifras tan ridículas por las ventas de libros que casi son un incordio. Además no tengo la posibilidad de controlar el número de ejemplares que se tiran y se venden.
D.: Da la impresión de que las entidades intermediarias quieren crear nuevas reglas para ganar más, pero la biblioteca es el espacio aliado del autor por excelencia...
U. C.: Efectivamente, es un ataque directo a la distribución de la información, de la cultura y del saber científico. En otros países donde la lectura pública lleva siglos funcionando, está muy demostrado que cuantas más bibliotecas hay, cuantas más librerías que alquilan libros, más se vende. SGAE y CEDRO deberían ver dónde está su lugar de trabajo y dejar de cortar de raíz las ganas de leer. Esto es un ataque a la solvencia de adquisición de saber.
D.: En la investigación, las consecuencias de la aplicación de esta medida también serán grandes...
U. C.: Los libros son caros en España comparado con otros países. En Alemania, los libros son más baratos y los salarios más altos. Aquí es un producto de lujo, a pesar de que tiene subvenciones y todos los parabienes para que se pueda editar. La investigación es un marco muy específico. Si nos planteamos el problema desde una perspectiva global, se está intentando atacar esa base general y amplia de aficionados a la lectura. Quien saca libros de la biblioteca, compra libros. Al disponer de menos fondos, las bibliotecas no van a poder comprar libros. Si esas obras que compra la biblioteca son científicas (mucho más caras) pegarán el tijeretazo a la primera.
D.: El canon choca con los planes estratégicos de las bibliotecas universitarias, que pretenden fomentar su uso con la implementación de bestsellers y películas comerciales...
U. C.: La lectura no es mono-aural ni lineal. Quien lee también escucha y mira. El proceso de lectura es más amplio que la mera lectura de un texto lingüístico sobre un soporte. Dicho sea de paso, un estudiante necesita pasar muchas horas en la biblioteca y no puede estar todo el tiempo leyendo. Desde hace 30 años, tratamos de crear bibliotecas y hábitos de lectura que proporcionen todas esas posibilidades. Lo que va a pagar el Estado, es decir, la ciudadanía y los usuarios, pasará a las cuentas de unos intermediarios y no se sabe muy bien qué va a ocurrir.