
Las desigualdades e inaccesibilidad de una parte de la población a los estudios superiores y de postgrado son las consecuencias de un sistema público de becas deficitario cuyos agujeros tapan los convenios estratégicos que las universidades públicas firman con grupos financieros, grandes empresas o fundaciones privadas.
A las becas universitarias que desde hace años capitalizan entidades como BBVA, Santander, Caja- Madrid o La Caixa, se suman nuevas alianzas. En noviembre de 2006 la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) firmaba por primera vez dos convenios con Bancaja para crear, entre otras cosas, un programa de becas de estudio en Latinoamérica y EE UU. Hace un mes, la UAM firmaba un convenio de colaboración con la empresa de trabajo temporal Adecco, que intermediará entre sus empresas y los universitarios con discapacidades. Por su lado, Caixa Manresa también ha invertido su capital en más de 500 becas para estudiantes catalanes que inician sus estudios universitarios. En la lucha por la captación de cuentas corrientes, aparecen las disputas por las campañas y publicidad de las obras sociales. Si el BBVA y las gestiones de su presidente Francisco González ostentan la imagen de mecenas de la actividad investigadora, el Santander es “el banco que apoya las universidades”.
Así, la entidad bancaria con más oficinas del mundo (10.800) acaba de firmar con la Universidad de La Rioja (UR) un convenio de colaboración por el que el grupo de Emilio Botín dará 400.000 euros anuales durante cuatro años para los programas creados en 2001 por ambas instituciones. La UR fue una de las primeras universidades con las que el Grupo Santander comenzó en 1997 su injerencia empresarial (Botín lo denomina “apuesta institucional”).
Un ‘Erasmus privado’
Botín se ha inventado una nueva
forma de expansión en el ámbito
universitario: el ‘Erasmus privado’,
un programa de 1.000 nuevas becas
de movilidad en Latinoamérica
para la Universidad de Salamanca
(USAL), firmado por la entidad financiera
y el antiguo rector Enrique
Battaner. “La Universidad cuenta
ya con un vivero de empresas, y nos
interesa reforzar el espíritu emprendedor
de nuestros titulados”,
asegura José Ramón Alonso, catedrático
de Biología Celular y rector
de la USAL desde el 15 de marzo.
Alonso ha trabajado con la Fundación Welcome, centrada en el negocio de la industria farmacéutica. En la consolidación de un sistema universitario mundial ligado al mercado, el Grupo Santander hace negocio con los beneficios de todas sus cuentas y vende imagen institucional afirmando que el 0,7% de los ingresos que el banco recibe cada año por el uso del carné universitario en la compra de productos se destinan a un programa de cooperación al desarrollo.
Desde la universidad privada, se aboga por la concertación y por medidas como el cheque universitario. En ese sentido, la Universidad San Pablo CEU es la máxima experta a la hora de quejarse y arañar presupuestos públicos para su gestión privada. Su última jugada ha sido la firma de un acuerdo con la Universidad de Boston para enviar a sus estudiantes a EE UU. Por su lado, la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), la única privada no presencial, tiene una cartera de casi un centenar de empresas asociadas: Iberia, Mango, Globalia, Sun Microsystems o Leche Pascual, la última en firmar un convenio de ‘cooperación educativa’.