
El muro de Berlín cayó en la noche del jueves 9 de noviembre de 1989. Su caída fue oficialmente celebrada como el triunfo de la libertad frente al autoritarismo. Sin embargo, no tardó en ser imitado como método de exclusión y barrera al libre movimiento de las personas. Los ejemplos son numerosos. En Australia, la Howard Line ‘protege’ a la isla-continente de los inmigrantes que quieren desembarcar en ella. En EE UU, un enorme muro separa la frontera con México (las autoridades pretenden que alcance los 1.200 km y se transforme en una auténtica barrera con Latinoamérica). La India hace lo mismo en su frontera con Bangladesh. En Palestina, un gigantesco muro cerca lo que para el ejército israelí es una “zona militar cerrada”: expropiaciones de tierras, represión y vulneración de los derechos humanos acompañan su construcción y defensa. En territorio saharaui, Marruecos ha levantado otro muro para separar y alejar de su propio país a la población que se encuentra refugiada en los campamentos de Tinduf en Argelia. La valla de Ceuta y Melilla es la barrera del Sur de la Europa fortaleza. El mito de la libertad de movimiento quedó definitivamente aparcado en la lógica de muchos gobiernos ‘democráticos’.
Un recorrido de denuncia
Komite Internacionalistak es “un
colectivo de solidaridad que trabaja
en Euskal Herria desde hace ya 28
años. En este tiempo hemos participado
en bastantes iniciativas relacionadas
con Palestina, inmigración,
México, represión social y política...”,
nos cuenta Sabino Cuadra
Lasarte, del grupo de Iruña-Pamplona,
y nos explica la iniciativa: “A
principios de este año pensamos
que podíamos unir varios temas en
torno a un único eje que podía ser
el de los muros, las vallas, las cárceles...
y ahí surgió todo. Queríamos
hacer algo diferente y al final se nos
ocurrió lo de la caravana...”. Un recorrido
de denuncia que empiece
en la cárcel de Nanclares de Oca-
Langraiz en Álava denunciando la
criminalización social, el concepto
de cárcel como centro de castigo,
exclusión social y represión; que
luego pase por Madrid, con denuncias
ante la embajada de Estados
Unidos e Israel para rechazar “el
papel imperialista” del primero y
“la esencia racista y genocida” con
respecto al pueblo palestino del segundo.
Con parada en el centro de internamiento para inmigrantes de Málaga para protestar contra la Ley de extranjería y la política migratoria del Estado español. Finalizará en Ceuta y Melilla, ante la valla que cierra el paso a miles de inmigrantes que tratan de llegar a Europa, dejándose la vida muchos de ellos en el intento. Antes, la Caravana se manifestará frente a alguna cárcel, probablemente la de Soto del Real, en la Comunidad de Madrid, donde los presos vascos “sufren la dispersión y el ensañamiento con sus familiares y amigos, así como la criminalización política de un amplio conjunto de grupos sociales vascos”.
Sabino enfatiza: “Alguien nos ha dicho también que quizás meter el tema de los presos vascos en la movida nos puede restar apoyos. Es posible, pero para nosotros es importante. En los últimos 27 años más de 35.000 personas han sido detenidas en Euskal Herria por motivos políticos; de ellas 5.500 han denunciado torturas. A día de hoy 700 permanecen presas en los estados francés y español. Otras 2.000 viven en el exilio. Y sigue la racha. Ahí está el sumario 18/98, y los que vienen, para juzgar y condenar a un amplío sector social de nuestro pueblo. En cualquier caso, la caravana tiene otras cinco etapas más. Todas son igual de importantes para nosotros”.
El comité organizador de la campaña está trabajando con la idea de que la caravana parta la segunda quincena de julio de Vitoria- Gasteiz, y que en este tiempo se vayan sumando todas las iniciativas interesadas en participar en el evento, desde colectivos de solidaridad internacionalista, grupos de base, ONG, asociaciones de inmigrantes, etc. “Primero tanteamos la idea con grupos cercanos con los que hemos trabajado juntos en distintas historias: Antiguerra, Palestina, Chiapas, anti FMI-BM-G8, contra la Ley de extranjería, etc. Después, tras ver que caía bien, empezamos a dar pasos concretos, a convocar reuniones, a extender la idea, etc. En eso estamos ahora. En Iruña, por ejemplo, somos once los grupos, además de personas individuales, que estamos en esta salsa. En este momento estamos intentando sobre todo hacer llegar la iniciativa a Madrid, Andalucía..., a fin de preparar las etapas de la Caravana con cuanta gente y grupos se sumen a la misma”.