
A veces resulta complicado comprender cómo se quiere construir el socialismo en Venezuela. La pregunta que surge es ‘qué es el Socialismo del siglo XXI’. Una cosa es segura: el socialismo del proceso bolivariano no pretende imitar el socialismo europeo, “que todavía busca una forma de justificar al capitalismo”, según las palabras del analista Haiman El Troudi en declaraciones a DIAGONAL. “Nosotros no queremos un socialismo europeo occidental, pero tampoco un socialismo científico como lo aplicaron en Europa Oriental”, explica El Troudi. “No queremos un socialismo de planificación centralizada”, afirma El Troudi, quien fuera asesor del presidente Hugo Chávez. Pero los críticos afirman justamente eso: que el presidente venezolano está acaparando demasiado poder.
Por el contrario, El Troudi explica que “en el Socialismo del Siglo XXI la planificación participativa va de abajo hacia arriba. No es el Estado omnipresente el que planifica todo lo que va a pasar en el país. Hay participación directa de la gente que planifica sus propios proyectos en sus comunidades, como hemos visto en los Consejos Comunales”.
En Venezuela, los Consejos Comunales son grupos ciudadanos organizados con las herramientas para resolver los problemas locales y que hasta ahora rara vez eran resueltos por la política. La consolidación de estos Consejos se hará realidad con la implementación de la Ley Habilitante, la cual le permitirá a Chávez dictar decretos con rango, valor y fuerza de ley sin tener que pasar por la Asamblea Nacional y es el primero de los “cinco motores”, o ejes, del segundo mandato presidencial de Chávez.
El segundo eje es la reforma de la Constitución Bolivariana, mientras el tercer motor es un eje denominado “Moral y Luces”, que comprende una campaña de educación.
El cuarto motor, denominado “la nueva geometría del poder”, concierne a la manera de distribuir los poderes político, económico, social y militar sobre el espacio nacional. La idea es modificar la vieja estructura municipal para tratar de darle mayor eficiencia y participación. Y el quinto y último eje es “la explosión del poder comunal” que legisla sobre el funcionamiento y el área de poder y financiación que van a tener los Consejos Comunales.
¿Concentración de poder?
La promulgación de una nueva
Ley Habilitante ha sido criticada
desde dentro y fuera del país, ante
la supuesta acumulación de un poder
excesivo en manos del presidente
venezolano.
“Sin embargo, la centralización
es necesaria en este momento”, explica
Juan Contreras, líder de la
Coordinadora Simón Bolívar, un
grupo socialista independiente que
opera desde el combativo barrio 23
de Enero. “Hay poderes nacionales
e internacionales que vigilan todos
los pasos que damos y que tratan
de sabotear el proceso revolucionario.
Necesitamos pasar decretos
importantes rápidamente, sin el retraso
de las deliberaciones de la
Asamblea Nacional”.
El Troudi considera transitoria la centralización del poder actual en la figura de Chávez, con la formación del Partido Socialista Unificado y la Ley Habilitante. “El Gobierno le está dando el poder al pueblo”, asevera.
Partido Socialista Unido
El desarrollo del Socialismo de Siglo
XXI no puede ser apreciado solamente
desde el escritorio de El
Troudi o los libros que ha escrito sobre
teoría política, es necesario observar
la práctica en los barrios del
país, donde el 45% de la población
todavía vive y detenta apenas el 4%
de la riqueza del país.
Algunos de los principales cambios
se han realizado mediante
programas de educación para los
habitantes de las zonas pobres que
han erradicado el analfabetismo.
Otra de las vías de desarrollo ha sido
la concesión de créditos para la
formación de cooperativas.
Sin embargo, en estos mismos barrios se pueden escuchar voces críticas que denuncian la corrupción del sistema burocrático de Gobierno. La mayoría expresa abiertamente el deseo de eliminar estos flagelos que empañan el proceso. Es esa corrupción la que ha llevado a gran parte del pueblo a apoyar las medidas que propone el presidente Chávez, como la unificación de los partidos de izquierda en un sola organización. “Los partidos actuales funcionan bajo una lógica electoral, no tienen conexión entre ellos y el pueblo”, afirma categóricamente El Troudi.
Contreras está de acuerdo: “Lo que necesitamos es gente honesta y activa que sea elegida en las bases de los barrios. Personas que conocen la comunidad desde dentro”. “En mi barrio conozco a las personas que luchan por nuestros derechos. Conozco quién está pendiente de proyectos de la comunidad. Si no hay agua, sé quién me ayudará a recorrer las instituciones. No necesitamos un presidente ni miembros de partidos que digan quién será parte de nuestro partido”, dijo.
Las formaciones más grandes, como Patria Para Todos, Podemos y el Movimiento V República, ya han declarado su adhesión al nuevo partido. Pero también hay resistencias: el Partido Comunista (PCV) está deliberando si quieren unirse a un partido en el cual ni la estructura ni las líneas ideológicas están claras.
Jerónimo Carrera, presidente del PCV, explicaba al periódico venezolano El Universal: “Es muy difícil que aceptemos la propuesta de formar parte del partido único. Nosotros representamos a un sector determinado de la sociedad que es la clase obrera. En especial porque a la sociedad venezolana le falta un poderoso movimiento sindical”.
Nacionalizaciones
Uno de los cambios inmediatos y
visibles de la Ley Habilitante es el
decreto que ha pasado el presidente
Chávez para la nacionalización
de algunos medios de producción
estratégicos como lo son las empresas
de hidrocarburos, telecomunicaciones
(CANTV) y servicios
eléctricos (EDC).
“Los medios de producción estratégicos tienen que pertenecer al Estado. La propiedad de toda actividad estratégica debe recaer en el Estado. La explotación petrolera y minera, la generación de materias primas fundamentales debe estar en manos del Estado. No se pueden privatizar ni el aire ni el agua”, enfatiza El Troudi. En estos momentos muchas de estas empresas se encuentran organizadas bajo una modalidad mixta, en las cuales el Estado venezolano tiene al menos el 51% de las acciones. Según El Troudi, “esto es porque los bolivarianos tomaron el poder de manera pacífica. Venimos de una tradición capitalista y no podemos cambiar de un día para otro, pero el futuro será el del socialismo venezolano”.
La voz ciudadana en el debate mediático
J.D. CARRACEDO (CARACAS)
Recientemente el presidente
Chávez, anunció la
decisión de no renovar su
concesión a la empresa
Radio Caracas TV (RCTV).
Marcel Granier, presidente
del grupo 1BC, que controla
una cuarentena de
canales de radio y televisión,
y propietario de
RCTV, denunció: “Es ilegal
y atenta contra la libertad
de expresión”. Sin embargo,
la ley del Estado venezolano,
como la del resto
de países, estipula que el
espectro radioeléctrico
pertenece y es administrado
por el Estado. En
cifras, el 78% de la televisión
VHF es explotada por
empresas privadas, 82%
de la televisión por UHF,
77% de la radiodifusión
en AM y 68% de la de FM.
Gozando de una total libertad de expresión, los contenidos de estos medios privados frecuentemente incurren en prácticas que en el resto del mundo serían gravemente sancionadas: llamamientos al sabotaje al Gobierno, a la utilización de la violencia como herramienta política, incluso al asesinato del jefe del Estado. Conforme al mandato de la Constitución, el Gobierno pretende crear un canal de Servicio Público Televisivo, inspirado en las ideas originarias de la BBC o la PBS norteamericana en los ‘60, pero gestionado a nivel social, abierto a la participación, sin publicidad, financiado por el Estado pero con mecanismos que garanticen la no injerencia del Gobierno de turno en los contenidos. Mediante un debate participativo que durará meses, saldrán las diferentes propuestas que definan el modelo a seguir. Las televisiones comunitarias y medios alternativos han celebrado la iniciativa y se encuentran en discusiones para formular propuestas. Este proyecto se enmarca en un conjunto de iniciativas gubernamentales que pretenden dar voz a la ciudadanía así como la capacidad para decidir y participar en los contenidos que son emitidos por televisión y radio.