El CIP fue uno de los primeros centros que se establecieron en la España democrática para proveer información y análisis sobre la paz y los conflictos a los gobiernos, los parlamentarios, los medios de comunicación, la universidad, las escuelas y los actores de la sociedad civil. Con una posición crítica y comprometida con los valores progresistas, ha contribuido al pluralismo en este ámbito, donde suelen dominar intereses próximos al poder económico o político.
El CIP ha mantenido una visión estratégica comprometida en la investigación para la paz, ha sido un centro de referencia y ha jugado un papel clave en acontecimientos relevantes como la primera guerra del Golfo, la crisis de los Grandes Lagos, los conflictos en los Balcanes, los atentados del 11-S, o la guerra de Iraq. Fueron momentos en los que el CIP respondió a las demandas de los medios de comunicación y de las organizaciones sociales, ofreciendo propuestas y alternativas.
En el segundo semestre de 2006 los nuevos directivos de la Fundación Hogar del Empleado (FUHEM), principal donante de recursos y proveedora de la infraestructura con la que funciona el CIP, decidieron eliminarlo y dar fin a las actividades que le eran propias, argumentando que esas cuestiones ya no son relevantes. El motivo real consiste en ciertas disputas legales entre miembros del Patronato. El CIP había logrado mantenerse al margen, pero los deseos de venganza del nuevo Patronato y el afán por anular todo lo logrado anteriormente conducen a la destrucción del Centro. Se trata, una vez más, de los tradicionales forcejeos por el poder y los enfrentamientos personales.
Destruir es más fácil que construir. La desaparición del CIP supone dar fin a una trayectoria intelectual y política de más de 22 años de trabajo y dilapidar un capital humano y una experiencia difícilmente sustituibles. Todos perdemos. Queremos manifestar nuestro gran desacuerdo con la decisión.