
El año 2006 finaliza con un Ejército que se extiende a más escenarios que bajo los gobiernos anteriores. A ello cabe sumar un esfuerzo multimillonario en la promoción de las fuerzas armadas y la usurpación de tareas de ayuda humanitaria para intentar mejorar la imagen del Ejército. Una situación, en definitiva, que llama a cuestionar la bandera de pacifismo que aún se ondea desde el Gobierno.