
Un día antes de la huelga convocada por SAC para el día 15, el jefe máximo de una de las patronales importantes publicó un artículo de debate ridiculizando a la central anarcosindicalista, pero mostrando miedo ante la huelga y sus efectos. El miedo que expresaba no obedecía tanto a los efectos de la huelga de SAC, que fueron bastante pequeños -trenes y buses que no llegaban, cartas que no fueron distribuidas, máquinas cerradas-, sino por su efecto colateral. La actitud por parte del sindicato mayoritario LO ha molestado a sus propios afiliados, y secciones enteras ya están pidiendo una convocatoria de huelga general por parte de la misma central. SAC no logró parar todo un país, pero el gran éxito de la huelga consistió en que encendió la chispa y despertó la voluntad de otros trabajadores de usar el arma de la huelga para combatir la reforma tan odiada. Sindicatos de LO incluso participaron en la manifestación en Estocolmo contra la reforma que terminó junto con SAC. La tensión en LO ya es tanta que la prensa está hablando de una “rebelión” por parte de sus afiliados.