
Una vez más, reconoció el derecho de su pueblo a la autodeterminación, reafirmando las resoluciones anteriores y aceptadas en su día por las dos partes en litigio, aunque sin establecer mecanismos para obligar a Marruecos a cumplirlas. Ante este cuello de botella, Kofi Annan se despedía de la ONU como sus predecesores: tirando la toalla. En su último informe, propone resolver el contencioso con “conversaciones directas sin condiciones previas” entre Marruecos y el Polisario. Es decir, volver a empezar de cero, mientras en los campamentos de refugiados de Tinduf se vislumbra una nueva crisis alimentaria y en las ciudades del Sáhara ocupado Mohamed VI impone un estado de excepción que los saharauis nacionalistas pagan a diario. Y aquí, el Gobierno español, que sigue siendo la potencia administradora del territorio no autónomo, sumiso a la política pro alauita de Francia, continúa mirando hacia otro lado.
Sáhara: la peligrosa cadencia del ‘statu quo’
MOHAMED SIDATI, MINISTRO DELEGADO PARA EUROPA DE LA RASD
“España apoya la política expansionista marroquí”
JOSÉ TABOADA, PRESIDENTE DE LA COORDINADORA ESTATAL DE ASOCIACIONES SOLIDARIAS CON EL SÁHARA
“Debemos exigir al Gobierno que asuma su responsabilidad histórica”
Más que un movimiento de liberación
Mujeres de futuro
Fatma el-Mehdi, Presidenta de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis