
DIAGONAL: Explícanos por qué te autodenominas ‘archivera’.
MARÍA CAÑAS: Porque soy una documentalista brutal, es mi afición, estoy todo el día buscando imágenes de todas las fuentes, de todos los sitios que puedo.
D.: ¿Y dónde buscas?
M.C.: En el e-mule y en este tipo de programas con los que puedes viajar a cualquier lugar y conseguir todas las cosas extrañas que tienen los freakis en casa y te las regalan, y que de otra manera no las podías ver. También busco en los archivos públicos que hay en internet, como los Prelinger Archive (www.archive.org) o los Creative Commons; los americanos son los archiveros campeones. Voy también a video-clubs y videotecas que hay en mi ciudad. Y en el fondo familiar: mi madre es una cinéfila brutal y tiene de todos los vhs de los tiempos de Mari Castaña.
D.: Has creado Animalario. tv (www.animalario.tv) para colaborar al intercambio de apropiacionismo, y también ahí podemos encontrar tu obra.
M.C.: Se trata de un archivo experimental con recursos de video, audio, fotografía, biblioteca... Pretendo que no sólo esté ahí mi trabajo, también el de otra gente, pero por ahora no se ha mandado nada, está prácticamente recién estrenado y aún tiene que funcionar el boca a boca.
D.: A este archivo de recursos le has llamado PorcoArchivo, tu penúltimo trabajo es El perfecto cerdo, para motivar a otros archiveros a participar en el sitio web mandando “reinterpretaciones, manipulaciones de ideas y material audiovisual” has planteado un concurso cuyo premio es un jamón... ¿por qué tanto cerdo?
M: Porque a mí me encantan los animales y el cerdo es un animal que lo veo muy humano, entrañable, y de él todo se aprovecha... hago una especie de comparación entre ese aprovechamiento del cerdo con el aprovechamiento de la cultura contemporánea en la que coges imágenes de todos los sitios para darles un mensaje propio y convertirlas en arte o en cine. Con El perfecto cerdo intentaba confrontar esa creencia popular de que del cerdo se aprovecha todo con el modus operandi de numerosos creadores para los que su obra se basa en la apropiación y la libre circulación de la información por internet. Estuve un año recogiendo material para este trabajo.
D.: Esta creación mediante la utilización de imágenes ‘apropiadas’, ¿no te ha supuesto un problema por el tema de las autorías?
M.C.: De momento no. Por un lado, yo todo lo que hago es experimental y sin ánimo comercial, no me lucro con eso... y además con toda la energía y el trabajo que le dedico aunque sean imágenes de otros lados, es mío ya, se transforma en otra cosa. Por otra parte, yo creo que los creadores tenemos que ser autónomos, difundirnos y gestionarnos nosotros mismos, sin que haya mediadores que se llevan el dinero... Yo apuesto por esto.
D.: Tus inicios fueron con instalaciones, entre las paredes de las galerías, ¿por qué te saliste de ahí?
M.C.: En realidad empecé pintando, después me puse con la fotografía, y después ya instalaciones. Me salí porque a mí el arte me encanta, también la poesía, que, como decía Bukowsky, “cuando todo se iba al carajo ahí estaba la poesía para salvarme”. es mi motor de la vida. Pero por otra parte todo lo que es el envoltorio del arte, el mercado del arte, no me llena nada. Lo veo elitista, con muchos prejuicios... Yo no me acabo de ubicar ahí, yo no tengo el pedigrí que tienen ellos, ni el caché para ser una artista... yo soy una persona más sencilla. Lo que me gusta es estar con la gente de la calle, con la gente normal, y sin auras artísticas y cosas raras.
D.: Tu último trabajo, La cosa nuestra es una denuncia antitaurina que ha levantado polémica en Sevilla...
M.C.: Sevilla es bastante reaccionaria, pero también entrañable. A mí la polémica me gusta. En una ocasión ya me denunció la Falange por una instalación en la que utilizaba la bandera española. De todos modos, Sevilla es mucho ruido y pocas nueces, la gente no se preocupa de los artistas, a Sevilla le importa la Macarena, el Betis... yo para ellos no soy nada, en realidad detrás de esas rencillas lo que hay es politiqueo.
D.: Cuéntanos un poco lo que es el proyecto de La cosa nuestra, compuesto de varias piezas de videocreaciones.
M.C.: Es otra visión de todo lo que es el mundo taurino. Yo lo he definido como “diversión y tremendismo operando en el canibalismo iconográfico”, intento cargarme toda la iconografía que puedo en relación con el mundo taurino.
D.: En esta retrospectiva también vemos una crítica a la televisión en tu trabajo Land of 1000 tv’s, y por otro lado, trabajos más surrealistas como Los carteles.
M.C.: Los carteles es un videoclip para un grupo de Sevilla, Sr.Chinarro, un intento de viajar a la luna con un surrealismo extraño. A mí me gusta hacer un cine realizado con pocos medios, pero sin límite, que te permita viajar con la imaginación sin barreras, y con mucha entrega y mucho amor. Intento llegar a la gente, aunque a mucha gente no le llega, sobre todo a los sevillanos...
D.: ¿Cuáles son las referencias de tu obra? ¿Quiénes te han marcado en tu trabajo?
M.C.: Chris Marker me encanta, también Werner Herzog, de hecho yo querría ser Werner Herzog. También Agnès Varda, y Zulueta con Arrebato. Ahora me quiero tirar a la realidad, más documental.
D.: ¿Te vas a alejar del archivo?
M.C.: Sólo un poquito... Yo de todas maneras tengo cien horas mías de video-diario, pero aún no las he utilizado porque me veo demasiado aburrida para exhibirme a mí misma, me da como pudor, no me apetece, siempre hay mil cosas en la realidad que te atraen más que tu ego.
¡Y UN JAMÓN!
IRENE G. RUBIO
En animalario.tv, web dedicada
a la cultura del reciclaje y al
apropiacionismo, se ha puesto
en marcha el concurso ‘Y un
jamón’, que busca vídeos, animaciones
o piezas de net.art
que hagan una reinterpretación
o manipulación de ideas, material
audiovisual ya existentes, o
visiones creativas e insólitas;
cibermortadelas culturales, en
definitiva. El concurso, que ya
ha recibido 27 trabajos, finaliza,
como no podía ser de otra
forma, el día de San Martín (11
de noviembre), y tiene como
premio una pata de cerdo.