Diagonal Periódico Aragón web
Análisis | Accidente nuclear de Fukushima

Tras el terremoto, un accidente nuclear amenaza a Japón

Primero fue un seísmo frente a las costas de Sendai, después un tsunami, y ahora Japón se enfrenta a un desastre nuclear que muchos comparan ya al de Chernóbil.

- El accidente nuclear de Fukushima

- Si no es ahora, ¿cuándo vamos a discutir sobre la energía nuclear?


Maribel Martínez
Lunes 14 de marzo de 2011.
JPG - 47.3 KB
Núcleo del reactor I de la central nuclear de Fukushima Daiichi. Fuente: Wikipedia

Entre las terribles consecuencias del tremendo terremoto y posterior tsunami sufrido el pasado viernes en Japón, hay una, la explosión en la central nuclear de Fukushima que tiene a día de hoy unas temibles connotaciones y la incertidumbre de hasta dónde pueden llegar los daños en la central y qué nivel de gravedad tiene la contaminación radioactiva en la población .

Japón vive días duros que, sin duda, van a marcar un antes y un después en la vida y en la historia de sus habitantes. Acostumbrados como están a constantes temblores de tierra, nadie creyó en un primer momento que el del viernes fuera a ser tan grave -8’9 en la escala de Richter- y que provocaría un tsumani de efectos tan demoledores que ha dejado un balance provisional de 1.217 muertos, más de 300.000 desplazados y miles de desaparecidos, sumiendo a todo el país en estado de shock.

Este devastador terremoto, que ha arrasado literalmente ciudades y pueblos hasta hacer irreconocibles sus calles y casas, ha dejado tras de sí un panorama dantesco. La fuerza de la ola producida por el tsunami arrolló todo a su paso, arrastrando tierra adentro -hasta más de 10 km en algunos casos- trenes, coches, edificios, contenedores,... que tras la retirada del agua parecen juguetes rotos en un mar de lodo y ruinas. Más de un millón de hogares carecen de agua potable desde el viernes y más de dos millones de viviendas están sin corriente eléctrica en las prefecturas de Aomori, Iwate, Miyagi y Fukushima.

Todo el país se ha visto afectado por el terremoto, paralizando la vida de los japoneses y la de sus instituciones. Tan grave es la situación que está previsto que el Parlamento de Japón suspenda sus actividades, algo inusual en una nación que ha hecho del respeto por las tradiciones una seña de identidad. Gran parte de la industria automovilística, una de las más potentes a nivel mundial, no abrirá sus puertas el lunes. Las plantas de Honda, Nissan, Mitsubishi, Suzuki o Toyota -líder mundial del motor- permanecerán cerradas, pues carecen de las piezas de repuesto para seguir trabajando. Una consecuencia más del terremoto: la falta de suministros, tras desaparecer las carreteras, autopistas y líneas férreas que unen las diferentes islas.

Y tras el terremoto y el tsunami, Japón tiene ahora que luchar «a la desesperada» contra la posible explosión descontrolada de la central nuclear de Fukushima, cuyo reactor número uno explosionó el pasado sábado destruyendo el edificio en el que se alojaba, tras fallar los mecanismos de emergencia. Un tremendo accidente nuclear que ha sido comparado por su magnitud con el de Chernóbil y que puede afectar a los demás reactores de la central, especialmente al número tres. La falta de electricidad, debida al terremoto, no permitió la necesaria refrigeración del reactor, que se fue calentando, produciéndose una acumulación de hidrógeno en el edificio donde se aloja el sarcófago que contiene al reactor, produciéndose su explosión y posterior desplome del techo. Para enfriarlo, a falta de agua en el circuito de refrigeración, fue necesario utilizar la del mar, lo que generó más vapor, obligando a abrir las válvulas del hidrógeno, emitiendo a la atmósfera vapor radioactivo.

Aunque el gobierno japonés y los técnicos aseguran que la emisión fue controlada y que no hay peligro para la población, los niveles radiactivos en el entorno de la central eran mil veces superiores a la normal. Según portavoces oficiales, es la radiación que recibe una persona en una año. Aun así, las autoridades han fijado un área de exclusión de la central de 20 km, evacuando a más de 210.000 personas, que han sido realojadas en edificios oficiales.

JPG - 121.4 KB
Localización del complejo nuclear de Fukushima. Fuente: Wikipedia

El miedo encierra a los japoneses en sus casas

El miedo entre la población es patente, el temor a nuevos estallidos hace que los japoneses se encierren en sus casas. Las calles de muchas ciudades de la zona, vacías, sólo escuchan los pasos de los 10.000 militares que se han desplazado a los alrededores de la central. Temen más a las consecuencias del accidente nuclear que al propio terremoto. Chernóbil y las ya lejanas Hiroshima y Nagasaki están en la mente de todos. Hasta el momento son sólo cuatro personas -dos operarios de la planta y dos técnicos- los heridos por la explosión. Los médicos hablan de roturas y contusiones, pero no se sabe si, además, pueden estar afectados por la radiación. Las fuentes del hospital han sido muy cautas en este tema, posiblemente por miedo a alarmar aún más a la población.

Ahora se lucha por impedir la explosión de los demás reactores de Fukushima. Las autoridades dan por seguro que ha habido una fusión parcial del núcleo del reactor 1 y, mientras, las alarmas han saltado en Tokai, a 120 km al norte de Tokio, donde el reactor 2 está siendo enfriado con un único generador eléctrico de los tres que tiene -los otros dos fallaron como consecuencia de la catástrofe-. En la central de Onagawa, en la costa de la prefectura de Miyagi, se ha declarado el nivel de emergencia más bajo por radiactividad. Los tres reactores que la componen están bajo control, según los técnicos, siendo los niveles de radiactividad detectados provenientes de la central de Fukushima. En prevención de otros posibles accidentes, las 11 plantas de todo Japón han sido cerradas.

Japón se encuentra en una grave encrucijada, pues estas centrales suministraban gran parte de la electricidad del país. Parece que la situación caótica en la que viven los japoneses se prolongará unos cuantos días, a la falta de electricidad se suma la de materias primas, agua, abastecimientos y comunicaciones. La recuperación no va a ser fácil y probablemente, tras ella nada vuelva a ser igual en relación con las nucleares. Este accidente ha puesto en tela de juicio la seguridad de las mismas, y seguramente se tengan que buscar nuevas alternativas de energía para un país tan dependiente de la nuclear como el nipón.

Un duro golpe este accidente para los lobbies pro nucleares que tanto están batallando por todo el mundo para que la nuclear sea la energía del futuro. La bolsa de Japón se desploma, ha necesitado una inyección de millones de yenes del Gobierno, y es muy probable que la de Nueva York o las europeas sufran una grave caída. Son algunas de las fatales consecuencias que un accidente nuclear puede tener en el país que lo sufre y en la economía de medio mundo. Puede que algunos gobiernos, entre ellos el de España, se replanteen su políticas nucleares antes de ampliar las que tienen o sus periodos de vida.

| | delicious Delicious | meneame Meneame | facebook Facebook | twitter Twitter

CreativeCommons Diagonal. C/ de la Fe, 10. 28012. Madrid. Tel.: +34 91 184 184 6 ||webmaster[@]diagonalperiodico.net || RSS RSS
Hecho por dabne.net con SPIP en Nodo 50