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Análisis | Un año de Barack Obama

Todo cambia para que nada cambie

El primer año de gobierno de Obama ofrece un balance desalentador y la constatación de que nada o muy poco cambia en la política exterior del país más poderoso del planeta.

Maribel Martínez
Lunes 4 de enero de 2010.

Con bastante ingenuidad y pecando de optimismo, algunos creíamos que con la llegada de Obama a la Casa Blanca algunas cosas cambiarían en la política internacional de EEUU.

Las promesas escuchadas durante la campaña electoral del primer presidente negro de Norteamérica nos llevaron a pensar que por fin ese país abandonaría el camino seguido por los Bush -padre e hijo- en su política intervencionista y abrazaría, con todas las prevenciones posibles, una línea de actuación más cercana a la que se estila por Europa.

El balance tras el primer año de gobierno demócrata no puede ser más desesperanzador. Probablemente, por lo rompedora que era su campaña; por su figura, no solo política, sino porque también encarnaba los sueños de una importante parte de la población americana; y por ser el primer hombre de color en acceder a la presidencia, todos en el planeta esperábamos mucho de él. Y Obama no ha hecho en este primer año de legislatura casi nada de lo prometido.

Es difícil no remitirse a nuestro presidente Rodríguez Zapatero y a su promesa de sacar a las tropas españolas de Iraq, llevada a cabo nada más tomar posesión del cargo en su primera legislatura, al ver cómo una y otra vez se alargan los plazos de la prometida retirada de las tropas estadounidenses de Iraq.

También Obama hizo la misma promesa, pero pasado este primer año, no solo no la ha cumplido, sino que con el horizonte puesto en el 2012 como posible fecha de salida, ha reforzado la presencia de las tropas norteamericanas en Iraq con varios miles de efectivos más. Hay que asegurar la situación antes de abandonar el país.

A este avispero que para la política norteamericana constituye Iraq, se han ido sumando otros frentes, principalmente en Afganistán y Pakistán, en los que cada vez es mayor la presencia de tropas de EEUU.

Sembrando guerras

Pero parece como si una maldición acompañara a las tropas norteamericanas cada vez que el gobierno de turno decide iniciar una nueva confrontación. Aunque su misión fuera y es la de perseguir a los elementos terroristas que en esos países se asientan, causantes de la mayor etapa de atentados que se recuerda en el planeta desde la guerra de Vietnam, la realidad es que cada intervención se convierte en un nuevo frente.

Una nueva guerra larvada, de creciente intensidad, contestada violentamente y con numerosos atentados por los terroristas a los que se pretende atacar y fulminar. Que conlleva en todos los casos un gran sufrimiento para la población local, amén de hambrunas, miseria, huidas forzadas de sus habitantes de los lugares en guerra y un gran número de muertos y heridos, en lo que las autoridades militares llaman eufemísticamente como «daños colaterales». Desgraciadamente aquella frase de «matar moscas a cañonazos» tiene en estos países un gran sentido.

Ahora, en lo que parece una nueva vuelta de tuerca, EEUU y Gran Bretaña amenazan con abrir otro nuevo avispero, al situar en Yemen y Somalia las nuevas bases de entrenamiento de células terroristas de Al Qaeda. Sin duda dos de los países más paupérrimos del cuerno de África. Presas fáciles para los terroristas, ya que el desgobierno está instalado en las instituciones de ambos países igual que la anarquía, el hambre, las luchas tribales o los señores de la guerra que campan a su aire y manejan los destinos de los dos pueblos.

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Mapa de Yemen y Somalia, en el cuerno de Africa.

Si a todo ello se suman acciones como la de Umar Farouk Abdulmutallab, el nigeriano de 23 años acusado de intentar hacer estallar un avión de pasajeros estadounidense que iba a aterrizar en Detroit el pasado 25 de diciembre, les sobrarán motivos a Obama y Brown para poner en marcha nuevas ofensivas antiterroristas. Toda la atención internacional se ha concentrado los últimos días en Yemen, después de que el nigeriano confesara a los investigadores de EEUU que había sido entrenado por Al Qaeda en este país.

Pero primero, como suele hacer EEUU, desembarcará esa nueva CIA que Obama pretende crear, exportando los nauseabundos métodos que con tanto éxito –para ellos- aplicó en pasadas décadas en América Latina, Asia o África. Una nueva agencia «para el exterior» con licencia para todo, y ya sabemos lo que significa la palabra todo para estas gentes. Se encargará de defender los intereses de los dos países de los posibles o hipotéticos ataques terroristas, así como de impedir la formación de los llamados ejércitos del terror allí donde parece que se asientan. También formarán y equiparán a los servicios secretos y a los militares en la lucha antiterrorista. Resulta una dialéctica demasiado oída y usada en los últimos tiempos. ¿No es así como empezaron las cosas en Iraq o Afganistán?

Se abren, pues, nuevos frentes de batalla en los que las agencias privadas tipo Blackwater que prestan servicios de seguridad, o las empresas armamentísticas como Halliburton, propiedad del ex vicepresidente Dick Cheney, ya habían puesto sus ojos hace tiempo. Hay que dar parte del pastel a aquellos que apoyaron a Obama hace un año, permitiéndole acceder a la presidencia de EEUU.

Entonces nos ilusionamos pensando que las cosas serían diferentes, que cambiaría la política norteamericana cesando sus injerencias en otros países. El tiempo, como siempre, pone las cosas en su sitio: todo cambia para que nada cambie...

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2 Mensajes del foro

  • Todo cambia para que nada cambie

    4 de enero de 2010 12:34, por jlpueser
    Se critica con demasiada facilidad a Obama, sobre todo desde los sectores supuestamente más progresistas, pero me da la sensación de que no debe ser tan sencillo reparar ciertos desastres provocados por sus antecesores. Cuando tienes la oportunidad de hablar con refugiados Iraquís y te cuentan cómo eran las cosas antes de la invasión estadounidense, te das cuenta de que el asunto no es tan sencillo. Allí, tras la guerra con Irán, la gente vivía más o menos bien, incluso con bastantes comodidades en muchos casos, y si conseguían olvidar que vivían baja una dictadura, el día a día discurría plácidamente. Pero tras la invasión del 2003, se han desatado incontrolables luchas internas entre innumerables grupúsculos de iraquís que se enfrentan brutalmente entre ellos, por las razones más peregrinas. Nadie está a salvo. Si intentamos imaginar algo parecido aquí en España, es como si nos enfrentáramos todos contra todos: los del PP contra los del PSOE, los del PP amigos de Rajoy contra los otros, lo mismo con los del PSOE, todos los grupúsculos de la izquierda también enfrentados todos contra todos y a su vez contra PSOE, PP, nacionalistas diversos, etc; los de la ultraderecha contra todo dios incluidos los de PP; en Cataluña y País Vasco luchas entre independentistas y no independentistas, y también claro ataques desde fuera de Cataluña y País Vasco hacia ellos y viceversa; también luchas de ultra-católicos contra ateos, homosexuales, comunistas, inmigrantes, etc. Los inmigrantes también tendrían sus variados enemigos a los que enfrentarse, y también entre ellos, claro. Y no nos dejemos luchas entre pueblos vecinos que siempre se han llevado mal, e incluso entre los propios vecinos de un pequeño barrio o hasta de un mismo edificio... Y todo eso, de forma sanguinaria y salvaje, con torturas, violaciones... La locura total. Eso es lo que están viviendo ahora en Iraq. EEUU abrió la más terrible caja de Pandora con su invasión, y ahora no me parece que sea lo más justo largarse de allí sin más. Obama no lo tiene tan fácil, Maribel. Ni con eso ni con otras muchas cosas que desea cambiar. La izquierda siempre ha sido muy dada a la crítica interna más despiadada, y veo que seguimos pecando de lo mismo. Un poquito de paciencia, por favor, no empecemos tan pronto a darnos de leches entre los que vemos la vida más o menos de una forma parecida. José Luis.

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    • Todo cambia para que nada cambie 16 de enero de 2010 12:58

      Creer que Obama ve la vida de una forma parecida a quienes luchamos por el cambio social me parece cuanto menos ingenuo...

      http://antimilitaristas.org/spip.php?article4411

      http://antimilitaristas.org/spip.php?article4421

      Responder este mensaje

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