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Zaragoza | Continúa la Marcha por la Igualdad

"Reclamamos nuestro derecho a ser ciudadanos"

Caminando, al igual que sus compatriotas en otros países cada vez que quieren defender sus derechos, los integrantes de la Marcha por la Igualdad llegaron el 8 de octubre a Zaragoza, en una nueva etapa de su larga y esperanzada marcha. Se oponen a la nueva ley de extranjería, y reclaman ser tratados como ciudadanos.

Maribel Martínez/Ana Cuevas
Domingo 11 de octubre de 2009.
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En un acto que se repite en todas las ciudades por las que pasan, plantaron un árbol que simboliza sus esperanzas y sus deseos de un mundo más justo. Foto: Primo Romero

Forman un grupo colorista y variopinto de más de cien personas en el que hay gentes de varias nacionalidades. Un hecho común les une, la falta de papeles, y un anhelo igual para todos, su deseo de conseguirlos. A su llegada a Zaragoza se muestran cansados pero agradecidos por el recibimiento. "Nos acogen muy bien en los sitios por los que pasamos", nos dicen. "Sentimos que nuestros problemas son entendidos y compartidos por los españoles. Todos estamos sufriendo la misma crisis, pero en nuestro caso, no tener papeles hace más dificil encontrar un trabajo. Queremos ser visibles, tenemos derecho a ser respetados como seres humanos. Venimos a España a trabajar. No somos delincuentes". Frases como estas se escucharon ayer durante los actos organizados para dar la bienvenida a los integrantes de la Marcha por la Igualdad en la plaza San Bruno de Zaragoza. Esta convocatoria festiva y reivindicativa, organizada por un numeroso colectivo de entidades de Zaragoza, contó con la presencia de los más de cien marchistas que desde el pasado 23 de septiembre recorren la larga carretera que, como una promesa de esperanza, separa Barcelona de Madrid, y la de un numeroso grupo de zaragozanos sensibilizados con el tema.

Cada uno de los marchistas tiene detrás una historia distinta en su esfuerzo por llegar a la "tierra prometida". Todos, un denominador común: no tienen papeles. Y esa falta de documentos les hace invisibles, pero además les pone en una situación que nuestra legislación se permite, eufemísticamente, llamar irregular. Por eso reclaman su visibilidad, su derecho a ser respetados como personas, a tener un trabajo digno, a una regularización que les permita ser considerados ciudadanos comos los demás, a poder ser productivos y crear una parte de esa riqueza que nos haga salir de la crisis. Cuentan que para no robar -ya que de algo tienen que vivir-, se ven abocados a una de las pocas salidas que les quedan, el top-manta. También piden que se despenalice ya que, con la legislación actual, su práctica los conduce a la cárcel y a cuantiosas multas. En la actualidad, comentan, hay cinco compañeros en la cárcel, ya que a la penalización por la venta de CDs y DVDs se suma la de falta de papeles de la mayoría de los detenidos.

Como dice Abdou, integrante de la Red de Apoyo a los Sin Papeles de Zaragoza, la crisis se ha cebado especialmente con el emigrante. "Nosotros no venimos a España a otra cosa que a trabajar. Somos gente honrada, decente, y si nos dedicamos a vender CDs y DVDs es porque, al no tener papeles, nadie nos contrata". En este mismo sentido se expresa Elena, portavoz de la Red, que nos cuenta que desde esta organización trabajan para dar visibilidad y apoyo a un grupo de personas a las que la sociedad les deniega un derecho tan fundamental como es el trabajo. "La labor que hacemos con cada uno de ellos es distinta, pues no son iguales las necesidades y situación de cada uno". Además de este trabajo, están recogiendo firmas en Zaragoza que sumarán a las ya recogidas en Barcelona y a lo largo del recorrido, y que serán presentadas en el Congreso de los Diputados en demanda de igualdad y de una ley de extranjería justa.

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Acto de bienvenida en la plaza San Bruno. Foto: Primo Romero

Riqueza cultural

"Los que venimos de fuera tenemos una riqueza cultural que podemos aportar a España". Así se manifiesta Wilmer, hondureño en situación legal en España. Su trabajo lo desarrolla en una Fundación, en temas de planificación estratégica, concretamente en un plan integral dirigido a la infancia y adolescencia en esta comunidad. También su opinión es importante. Lleva ya dos años en el país y por su trabajo acumula una importante experiencia en temas sociales. Nos cuenta que las migraciones son un reflejo de la historia de la Humanidad. "Toda la Humanidad somos emigrantes. Nadie es ilegal, nadie debe de ser considerado ilegal y menos en esta sociedad europea que se ha constituido como ejemplo para los países que se ven abocados a la emigración. La emigración no es una sumatoria de personas sino una sumatoria de riqueza cultural". Y como ejemplo nos cita lugares como Honduras y Centroamérica, donde la suma del mestizaje cultural autóctono, el de los esclavos venidos de África y lo que aprendieron de los europeos ha dado lugar a una riqueza cultural que puede ser extrapolable a cualquier otro país.

Preguntado por la ley de extranjería, su próxima reforma y las consecuencias para la población emigrante, nos comenta que la lucha por los papeles es una patología social en los Estados más desfavorecidos. Considera que se trata de un problema político, ya que es un intento del Estado español de homologar esta ley con las tendencias migratorias en Europa. El caso de referencia sigue siendo Italia, que señala como una "muestra de fascismo". Otra referencia es Francia, "que lo ha hecho muy mal", y no es sólo una afirmación suya, "lo dicen los propios políticos de derechas y de izquierdas del país". Y añade: "Es una ley que coarta muchos derechos que están contenidos en la Declaración de Derechos Humanos que España firmó. En ese sentido, esta ley es una afrenta a los derechos humanos".

Como solución a estos problemas, tanto Wilmer como Abdou y los ciudadanos extranjeros en situación ilegal o legal en España firmantes del manifiesto reclaman una serie de medidas. El cierre de los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIE). El establecimiento de un proceso de regularización para los extranjeros sin papeles que no dependa del contrato de trabajo, así como la eliminación de los 180 días cotizados para la renovación del permiso. Eliminar las restricciones a la reagrupación familiar y permisos de trabajo para reagrupados. La no penalización del principio de solidaridad. La igualdad de derechos entre emigrantes y autóctonos, así como el derecho a participar en los procesos electorales.

En demanda de todas estas peticiones seguirán caminando hasta Madrid. En su parada en Zaragoza, el deseo de quienes les dieron la bienvenida era firme: suerte, mucho ánimo y que sus reclamaciones sean escuchadas y atendidas por el Gobierno español.


"Delincuentes" por sobrevivir

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Foto: Edu Navarro

Abdulay es un joven senegalés de sonrisa franca y abierta. Te envuelve con su limpia mirada mientras relata las duras condiciones en las que se desarolla su vida como un "sin papeles" en nuestro país. La imposibilidad de acceder a cualquier trabajo por su condición de "ilegal" le obliga a ganarse la vida con el top manta. "No hemos venido a España a robar ni a hacer daño -nos explica-. Cuando vendemos películas por las calles no engañamos a quienes las compran. Sólo intentamos sobrevivir, ¿acaso esto puede ser considerado un delito?". En la actualidad, cinco personas que practicaban la venta ambulante están en la cárcel. Mientras, personajes como El Bigotes, o cualquiera de los implicados en el caso Gürtell campan a sus anchas, y los responsables de la crisis se apresuran a refundar un sistema depredador de los recursos y la gente. Quienes son encarcelados y perseguidos son los seres humanos que resisten como pueden en medio de este tsunami de injusticia social.

Teresa es una mujer de Guinea Ecuatorial. Hace año y medio que dejó a sus hijos en la búsqueda de un futuro mejor para toda la familia. No encuentra ningún empleo digno y las posibilidades de traerlos con ella se alejan, cada día más, con la reforma de la ley de extranjería. "Ahora -se lamenta- mi hijo mayor, que tiene dieciseis años, sólo puede venir si tiene una oferta de empleo. ¿Quién se la va a hacer, si ni yo misma puedo trabajar aquí legalmente?"

Mientras hablamos, una tormenta densa y persistente nos empapa en cuestión de minutos. Abdulay rememora con nostalgia la estación de las lluvias en Senegal. Cuando cesa el pequeño diluvio, se rompe el espejismo. De vuelta a la cruda realidad, nos cuenta su implicación en la Red de apoyo a los Sin Papeles. Su peripecia personal, entiende, debe sumarse a una lucha colectiva para reivindicar la despenalización de estas actividades y conseguir el indulto de los que permanecen encarcelados. "Ya hemos conseguido más de dos mil firmas de apoyo -nos cuenta ilusionado-. Estoy seguro de que llegaremos a conseguir las cinco mil que necesitamos".

Abdulay y Teresa hablan de libertad y solidaridad, en un mundo enrarecido por la codicia y la filosofía del "sálvese quién pueda". Son las víctimas del populismo irracional y cobarde de los políticos que, lejos de limpiar la casa de los auténticos forajidos, nos entregan en bandeja la cabeza de los más débiles, fomentando la xenofobia y la exclusión. Hasta tenderles la mano será penalizado con la reforma. La insumisión ciudadana a estas leyes es la única respuesta honesta ante tamaña injusticia. Si no lo hacemos, no sólo seremos cómplices, sino que acabaremos siendo engullidos por la misma maquinaria diabólica que ahora se alimenta con los huesos de los hermanos y hermanas de otras tierras. A.C.

- Más fotos de la llegada a Zaragoza de la Marcha por la Igualdad

LA NUEVA LEY

La reforma de la Ley de Extranjería que se está tramitando en el Congreso de los Diputados es la cuarta que se produce en los últimos ocho años. El texto fue aprobado en junio por el Consejo de Ministros como propuesta de reforma de la Ley Orgánica 4/2000, del 11 de enero de 2000. Más de 160 asociaciones de inmigrantes se han movilizado contra el anteproyecto, pero sus enmiendas han sido desoídas. Anuncian movilizaciones, además de la marcha inmigrante a Madrid habrá una manifestación el 17 de octubre en varias ciudades. La restricción de la reagrupación familiar, el aumento del tiempo de detención de los inmigrantes en los CIE y la reducción de derechos de los sin papeles, son los tres ejes fundamentales de sus protestas.


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