Paren el mundo que yo me apeo
Pilar Ramírez
Viernes 4 de diciembre de 2009.
El país árabe más democrático que el Sr. Felipe González conoce -según sus propias declaraciones-, dista mucho de saber lo que significa el diálogo
y el respeto a las partes en conflicto. Las únicas palabras que vomita
Marruecos son embustes, exigencias de perdón e imposiciones, a quien
lleva 18 días en huelga de hambre por reclamar el Derecho a volver a su
casa. Aminetu con su entereza nos muestra que hay un pueblo en huelga
desde hace 34 años. Demasiados años de lucha y paciencia, con el miedo
de la represión marroquí tatuado en las entrañas. Mientras Aminetu pone
su vida sobre la mesa, los tratados económicos con Marruecos continúan.
Esta semana se ha hablado de reducción de aranceles y de introducción,
en la UE, de toneladas y toneladas de tomate marroquí. Desde el 2007 se
mantiene un acuerdo de pesca que reinvierte 144 millones de euros a
Mohamed VI, estando el banco de pesca saharaui en el lote comercial. Las
playas españolas se reconstruyen con arena que viene directamente del
puerto de El Aaiún, Sáhara Occidental. Y desafortunadamente son muchos
los proyectos entre la UE y Marruecos que incluyen recursos naturales
saharauis sin el consentimiento de la población saharaui.
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