Que un padre reniegue de su hijo no es cosa baladí. Como tampoco lo es que un político del perfil y la consideración de Hipólito Gómez de las Roces, fundador y padre del PAR, lo haga de uno de “sus hijos” y del devenir del partido que ayudó a fundar.
Últimamente asistimos sorprendidos y avergonzados al sainete politiquero en que se han convertido las andanzas de la cúpula del PAR. Partido éste que escenifica como ningún otro lo que en política se conoce como "la bisagra". Con muy pocos votos, fue la tercera fuerza en las pasadas elecciones autonómicas, y se ha convertido por su alianza de gobierno con el PSOE, en el “dominator político” del gobierno de Aragón.
Artícife de este logro ha sido José Angel Biel, vicepresidente de la Comunidad y presidente del PAR, quien tras más de 30 años en política, de alianzas varias y con variados partidos, se vanagloria de ser "el político con mayúsculas". Es decir, de encarnar como nadie la figura del prócer de la Patria y de la Comunidad. Presume de ello y de su ojo para saber poner a cada uno en su lugar.
Que había mal rollo en el PAR se sabía desde hace tiempo, pero hacerlo público por uno de sus fundadores en el Periódico de Aragón es como poco preocupante. El señor Gómez de las Roces manifiesta lo que está en boca no solo de él sino de otros muchos antiguos dirigentes del partido: que el PAR no se parece en nada a aquél que ellos ayudaron a fundar.
Critica el expresidente la reciente aprobación de la Ley de Centros de Ocio de Alta Capacidad, más conocida como Ley de Gran Scala, y la hace extensiva a quienes han propiciado su aprobación, principalmente a los dirigentes de su partido con el señor Biel a la cabeza.
No es por tanto un artículo escrito por los ecologistas, esos del "no a todo", ni por uno de los cuatro que, no estando de acuerdo con el proyecto de juego y ocio, se niegan a vender sus tierras. Ni tampoco sale de la pluma de alguna de las muchas organizaciones sociales que se han manifestado en su contra. No señor, se trata de todo un histórico del PAR, de uno de sus padres fundadores, de Hipólito Gomez de las Roces.
Y es precisamente él quien critica la ley, que entre sus apartados más polémicos consagra la creación de un guantánamo jurídico o cuarta provincia, como él la llama, en el que desarrollar un marco jurídico propio al margen de la ley del juego de Aragón. De ahí lo de guantánamo.
Nos recuerda el señor Gómez de las Roces que con esta ley es el Derecho el que se subordina a la política y no al revés. Se queja de la actitud del Gobierno de la Comunidad ante los escrúpulos esgrimidos por algunos de los opositores o de la opinión manifestada por los letrados de las Cortes sobre la posible inconstitucionalidad de varios de sus artículos. Pero tambien llama la atención sobre las manifestaciones del presidente de su partido, quien dice “que no hay problema ya que la Constitución es reversible y sirve para cualquier cosa o para casi nada, si así acaba creyéndolo la mayoría”.
Como dice Gómez de las Roces, parece que todo vale en aras de un macronegocio que beneficia a unos cuantos, pero que queda muy lejos de los intereses de Aragón.
Se prometen miles de puestos de trabajo y ganancias millonarias a cambio de pocos escrúpulos, pues anda el juego y la ludopatía entre otras ¿bondades? de por medio. Se nos asegura que con proyectos como Gran Scala saldremos de la crisis y se conseguirá para Aragón un motor de desarrollo económico que facilmente sustituirá a la maltrecha GM de Figueruelas.
En fin, si hasta en su propio partido a Biel le salen padres respondones con su forma de gobernar y sus descabellados proyectos políticos y económicos, creo que estamos ante una situación más que preocupante, generada no solo por la aprobación de esta ley, sino que tambien se alimenta del caso Molinos de La Muela, de lo ocurrido en ASAEL, de la forma prepotente en que se ejercen el gobierno de la Comunidad y de toda esa riada de chanchullos, amiguismos y colocaciones a dedo de la que siempre han hecho ejercicio en el PAR.
Boletín Radiofónico DIAGONAL 139