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Entrevista | Paco Iturbe, portavoz de la Plataforma en Defensa de las Montañas de Aragón

"Hemos querido ser coherentes con la gente que nos apoya"

El anuncio hecho por la Plataforma en Defensa de las Montañas de Aragón (PDMA) el pasado martes 2 de febrero de que, a la vista de la presentación del proyecto de una estación de esquí en Castanesa, suspendían cautelarmente su participación en la Mesa de las Montañas, ha levantado una considerable polvareda tanto en los medios periodísticos como en el seno del Gobierno de Aragón. Su portavoz, Paco Iturbe, nos cuenta cómo se ha gestado esta salida y las actuaciones que, en su opinión, la han motivado.

Texto y fotos: Maribel Martínez
Sábado 6 de febrero de 2010.
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Protesta de la PDMA ante la sede del Gobierno de Aragón

La Mesa de las Montañas ha trabajado estos meses en busca de unos criterios pactados entre todos sus integrantes que dieran lugar a un documento de mínimos para que, una vez finalizada ésta, se llevaran a las Cortes de Aragón, siendo la base sobre la que discutirían los grupos políticos para redactar la futura Ley de la Montaña.

La presentación del proyecto de ampliación de la estación de esquí de Cerler a través de Castanesa en el Pirineo oriental aragonés, es, en opinión de Paco Iturbe, un grave anuncio que afecta a la Mesa. La deja en un lugar muy desairado, ya que una de las premisas por las que la PDMA apostó desde un primer momento, siendo además la cuestión sobre la que pivotaba su participación, era que durante los debates de la Mesa no se abordarían nuevos proyectos de nieve, haciéndose mención especial a Castanesa.

«Se dijo que los criterios debatidos en la Mesa se utilizarían para futuros proyectos de nieve, cosa que choca con la presentación de Castanesa, que es ya una realidad. Realidad que viene además acompañada de la firma de la declaración de supramunicipalidad del proyecto, la posterior declaración de interés general y la salida a información pública de la declaración de impacto ambiental».

¿Piensas que la presentación de la candidatura de Barcelona a las Olimpiadas de 2022 ha podido adelantar la presentación de este proyecto en vez de dejarlo para cuando hubieran terminado los trabajos de la Mesa?

El alcalde Belloch sí que se ha manifestado en este sentido. Lo que no sabemos es si esta es también la opinión que representa a su partido y, por tanto, al Gobierno de Aragón. Lo que sí está claro es que el alcalde ha unido desde el primer momento las Olimpiadas y Castanesa.

¿Incluso que se hayan dejado llevar un poco por los nervios ante las declaraciones del alcalde de Barcelona?

Sí, de hecho el 18 de febrero el alcalde Belloch va a Madrid a presentar la candidatura aragonesa. Y entre los proyectos que se presentan en Madrid está la ampliación de la estación de Cerler por Castanesa. Pero, claro, podemos decir que esto es una mera suposición, ya que el único en hablar hasta ahora ha sido Belloch. Si este proyecto se ha lanzado para ayudar a la candidatura aragonesa es algo que ni se ha desmentido ni confirmado por el Gobierno de Aragón.

Uno de los proyectos estrella del Gobierno de Aragón es la Estrategia aragonesa contra el cambio climático. ¿No choca Castanesa y el modelo que perpetúa: movimientos de tierras, uso ilimitado de agua, construcción de edificios a 2.300 metros, urbanizaciones, etc..., con lo que se recomienda en esta estrategia?

Sí, si se tiene en cuenta el cambio climático, su agravamiento y sus consecuencias. En Aragón esas consecuencias van a verse principalmente en las montañas y en la pérdida de biodivesidad. En la Estrategia se dice que se apostará por otro modelo que no sea el monocultivo de la nieve. El modelo que va por apostar todo a la nieve, con los efectos del cambio climático, no tiene sentido. Es una locura obviar el cambio climático, pensar que aquí no va a haber cambio, que va a seguir habiendo nieve, apostar por ella como única vía de desarrollo, no como una complementaria. Si esa apuesta falla, se viene abajo todo el proceso; incluso desde el punto de vista socioeconómico, es una apuesta un tanto suicida.

Hasta ahora se sabe poco de este proyecto. Algo que no se ha dicho es cómo afecta a este proyecto los posibles efectos del cambio climático.

Efectivamente, hay que ver qué se dice en el proyecto de Castanesa sobre el cambio climático. Por ley se le exige a cualquier proyecto que contemple los escenarios de cambio climático, saber qué se dice, porque con lo que se diga es factible matizar o criticar esas cuestiones.

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Paco Iturbe, portavoz de la PDMA

Salir de la Mesa es una decisión para algunos incomprensible que ahora tendréis que explicar, ¿cómo pensáis hacerlo para que se entienda?

En primer lugar hemos informado de nuestra decisión a la Mesa, por lealtad a los miembros con los que hemos trabajado, y también porque nos parecía lo más educado; ha sido nuestra primera misión. Después, efectivamente, había que dar esa información a los medios; también lo hemos hecho en una rueda de prensa a las puertas del Pignatelli tras el anuncio. Y, por fin, nos queda informar a los colectivos que integran la Plataforma y a las bases. El día 23 de febrero habrá una asamblea en la que informaremos de lo que se ha hecho hasta ahora y nuestra decisión de salida, que prácticamente ya era conocida por todos. Somos coherentes con la gente que nos apoya y preguntaremos si este primer paso, nuestra salida cautelar, la refrendan o no. Si la reafirman -confiamos que sí-, daremos por concluida nuestra presencia en la Mesa y continuaremos trabajando, peleando en los diferentes frentes que había antes, durante y después de la Mesa. Tareas hay: el proyecto de Castanesa sale a información pública, hay una declaración de impacto ambiental y, además, este proyecto ha sido declarado como «supramunicipal». También contemplamos la vía judicial contra la declaración de interés general, hacer alegaciones tanto técnicas como populares; son actos que van a seguir el desarrollo del proyecto.

He escuchado que también pensábais llegar incluso a Bruselas.

Sí. Hay una queja presentada a Europa por IU contra el proyecto de Castanesa, que en estos momentos está en suspenso hasta que el proyecto no se presentara. Ahora sabemos que se va a reactivar, pues entendemos que hay indicios de que puede haber afecciones tanto a espacios naturales europeos -afectaría a espacios del proyecto Red Natura 2000- como afecciones por urbanismo descontrolado. Una vez presentado el proyecto, la queja se puede reactivar. Por otro lado, está el informe Auken, que ya incluía entre los ejemplos de desarrollo urbanístico abusivo en España a Castanesa. Cuidado, pues, con este caso, que puede infringir las normas. El informe Auken dice que, si esos casos no se remediaban, podría haber retirada de fondos europeos a los territorios, en este caso Aragón, y por culpa de Castanesa. Hay, pues, que seguirlo, ya que los próximos meses serán muy importantes.

Otros de los integrantes de la Mesa que han expresado sus dudas son el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE) y la Federación Aragonesa de Montañismo (FAM). ¿Cuál crees que puede ser su posición en estos momentos?

El IPE es un instituto de investigación de alta montaña, conocido a nivel español y europeo, que aporta información científica sobre estas cuestiones, y siempre desde un punto de vista científico. En el punto al que había llegado el desarrollo de los trabajos, el IPE, al contrastar sus puntos de vista científicos con lo tratado en la Mesa, se ha dado cuenta de que algo fallaba, que su presencia no tenía mayor recorrido, que su función no era discutir y aprobar los datos, que estaban más cómodos asesorando que negociando. Por ello han decidido dejar de ser miembros activos de la Mesa, dar un paso atrás, y seguir asesorando como científicos. Dar posicionamientos técnicos como miembros técnicos, sin entrar a discutir los datos. Los datos científicos no se debaten, ni se votan, los aportarán sin decidir si eso condicionará en algo los debates. Salen de la Mesa como miembros de pleno derecho.

En cuanto a la FAM, su posición ha ido variando en el transcurso de la Mesa. Al principio eran ciertamente críticos con Castanesa. Mostraron dudas sobre cuestiones como la captación de aguas, urbanismo, etc. y manifestaron que el proyecto afectaba a los paisajes de montaña y pidieron que estas cuestiones se deberían aclarar antes de iniciar cualquier cosa en Castanesa. Estas peticiones eran y son compartidas por la PDMA, pero en las últimas reuniones no han expresado de una manera tan clara cuál era su posición. Tras nuestra salida de la Mesa hemos conocido su intención de permanecer en ella y continuar con los trabajos.

Otros de los actores que intervinen en la mesa son las organizaciones agrarias y ganaderas UAGA (Unión de Agricultores y Ganaderos de Aragón) y ASAJA (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores), ¿puedes decirnos cuáles son sus posicionamientos?

Han manifestado una postura de cierta crítica al “modelo Aramón”, su modelo de urbanismo está expulsando a los ganaderos del territorio. La actividad ganadera debería ser prioritaria, antes por supuesto que el urbanismo, y han manifestado que ciertas prácticas derivadas de las estaciones de esquí perjudican a la ganadería. Es una posición crítica matizada y, tras nuestra salida de la Mesa, desconocemos su posición.

Durante los trabajos de la Mesa se ha hablado mucho del tema de los criterios. Ha sido el caballo de batalla de alguno de los integrantes, además de motivo de desencuentros entre los miembros. ¿Nos puedes explicar algo sobre los criterios?

La Mesa tenía tres objetivos: la declaración de un modelo de desarrollo, unos mínimos que se deberían cumplir. Esto se alcanzó el verano pasado y todos estaban de acuerdo, aunque, desde nuestro punto de vista, era un objetivo bastante laxo. Luego está la ley en sí, sus contenidos, el ámbito de aplicación de la Ley de la Montaña, qué debería contener esa ley. Y por último, el tercer objetivo era explorar casos concretos de conflictos, y ahí Castanesa era la estrella, iba como primer conflicto a discutir.

Lo que se decidió fue que con todo esto se iban a señalar una especie de criterios, un decálogo, que deberían tener los futuros proyectos de nieve. Específicamente se hablaba de proyectos de nieve, lógicamente de futuros proyectos de nieve, esto lo recalco. Entrar al meollo es donde más complicaciones había, de estos criterios es de lo que los últimos meses se ha estado hablando. Se llegó a un acuerdo de que fueran 15 criterios, pero no habiendo consenso en unos mínimos en los que todos estuvieran de acuerdo, lo que se pidió, al menos por parte de la PDMA, fue que se recogieran esos 15 criterios en una propuesta a la que se adjuntaran las posiciones de cada uno de los representantes de la Mesa. Para la PDMA los aspectos fundamentales que deberían cubrir los criterios eran los tres puntos de disenso, que para nosotros eran: la protección de las zonas de montaña antes de plantearse cualquier proyecto de nieve; que estuviera contemplada la conservación de las especies, algo que por ley ya debería estar hecho antes de diciembre de 2009. Y por fin, que hubiera planes de conservación, zonas donde se pudiera o no actuar. Este criterio se ha negado desde el Gobierno de Aragón y por parte de algunos integrantes de la Mesa.

Otro de los temas más candentes es todo lo relacionado con el urbanismo en montaña. ¿Cuál es la posición de la PDMA?

Nosotros pedíamos que se desligara el esquí de las urbanizaciones. Si se hace la estación, que se haga porque es rentable, no porque esté financiada por la construcción de urbanizaciones.

La cota a la que no se debería de llegar en alta montaña ha sido motivo de discusión, ¿puedes explicarnos a que altura se ha fijado?

En la iniciativa legislativa popular (ILP) que nosotros presentamos ante las Cortes, pedíamos una moratoria que no permitiera construir a más de 1.500 metros. Los científicos del IPE han dicho que la cota de protección debería de fijarse en los 2.000 metros en el Pirineo y a 1.700 metros en la Ibérica, que debería haber un tratamiento especial a partir de esas cotas. Tampoco ha sido admitida esta petición, ni siquiera como criterio orientativo. Por tanto, entendemos que lo más importante para nosotros no está contemplado en ese documento, que reconocemos que tiene avances, pero que son avances muy mínimos. Por tanto, lo que la PDMA defiende no estaba reflejado en ese documento.

¿Cómo ha sido la comunicación de vuestro abandono de la Mesa, cuál ha sido la reacción?

Por lealtad a todos los presentes, nosotros ya habíamos avanzado en un escrito nuestra decisión de abandonar la Mesa de forma cautelar. El acudir el martes día 2 a la Mesa era un mero acto formal. Sí nos ha llamado la atención la no reacción de ninguno de los integrantes. Ha sido bastante extraño, yo diría que sorprendente. No esperábamos el silencio como respuesta. El cómo interpretar ese silencio, no sé... ¿Puede ser desprecio?, puede que vergüenza. En ningún caso perplejidad, porque sabían que íbamos a hacerlo. Ya lo habíamos comunicado, hemos sido leales hacia la Mesa. Ciertamente ha sido un silencio extraño, si era de vergüenza o incomodidad, no lo sabemos. Tampoco sabemos si todos los presentes opinaban lo mismo, dado que nadie ha hablado... No se hicieron comentarios en nuestra presencia, lógicamente sabemos que tras nuestra salida se habló y que posteriormente se convocó a la prensa para dar su opinión.

¿Le ves futuro a la Mesa, crees que va a seguir sus trabajos?

En estos momentos no sabemos nada, puede que decidan seguir, pero tras la salida de dos de los grupos, hay que ver qué van a hacer. La PDMA a partir de ahora no va a opinar, ya que nos hemos apartado. Que hagan lo que estimen oportuno. La sociedad decidirá si lo que están haciendo es lo correcto. Hay que señalar que es significativo que de diez miembros, tres se retiren. Es un hecho importante, lo que ya no sé si para el resto de la Mesa es significativamente importante.

¿Se dan las condiciones para que haya una Ley de la Montaña? Nuestra salida de la mesa no tiene nada que ver con la futura Ley de la Montaña. En estos momentos los trabajos de la Mesa estaban a punto de concluir, estábamos en el tramo final, el trabajo estaba prácticamente hecho. Marzo fijaba el fin de los trabajos de la Mesa. Ha habido un proceso de debate, se ha avanzado en algunas cosas interesantes, hay mucho trabajo puesto encima de la mesa para ser llevado a las Cortes.

¿Si se respeta lo hecho hasta ahora puede ser una buena ley?

Sí. No tiene nada que ver con lo sucedido el martes. No le afecta para nada, el trabajo hecho hasta hoy se podrá dar por finalizado y está bien hecho. Otra cosa es que este hecho tenga por parte del Gobierno de Aragón un trasfondo más grande que el que tiene para la Mesa y no estuviera dispuesto a aprobar la Ley. De todas maneras, esto se sabrá pronto, en mes y medio sabremos si tienen voluntad de aprobar la Ley de la Montaña.

¿Cuál es el sentir dentro de la PDMA en estos momentos?

A la espera de la ratificación de todos nuestros miembros y grupos, creemos que saliéndonos de la Mesa hemos hecho lo que nos habíamos comprometido con nuestras organizaciones y con las bases. Una cosa es la Mesa de la Montaña y otra es la Ley de la Montaña. Siempre hemos dicho que cuando acabara la Mesa empezaría lo de verdad importante, la Ley. La Mesa no es vinculante, la verdadera batalla se producirá si lo trabajado se lleva a las Cortes. Allí se redactarán los articulados de la Ley, las normas de obligado cumplimiento. La batalla empezará cuando llegue a las Cortes, si es que verdaderamente llega. Habrá que estar pendientes de la Ley. Titulares como que la Ley está hecha para los Juegos, desde la PDMA son inaceptables. Como lo es que se diga que unos juegos olímpicos son sostenibles. Por la PDMA no se va a aceptar una ley que no proteja a la Montaña. Hemos querido ser coherentes, si este trabajo que se ha hecho en la Mesa tenía algo que ver con Castanesa, nos teníamos que salir.


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