
Los miembros de la Marcha a Bruselas por el reparto del trabajo y la justicia avanzan por la región francesa del LemosÃn hacia la ciudad de Limoges. En la jornada del 3 de septiembre duplicaron las etapas para poder coincidir el dÃa 4 con la manifestación convocada en esta localidad por las fuerzas y organizaciones de la izquierda anti-Sarkozy. Los marchistas efectuaron, por esta causa, un recorrido de unos 62 km desde Vigeois hasta Pierre Buffière.
Los activistas que componen esta Marcha, que discurre desde hace dÃas por territorio francés, no sólo han entablado relaciones con organizaciones, sindicatos y partidos polÃticos. Su paso a pie por los caminos galos les está proporcionando la temperatura real a la que bulle la indignación de la ciudadanÃa ante las medidas económicas y antisociales del gobierno francés.
La expulsión de los gitanos, al más depurado dictado de Le Pen y del xenófobo Frente Nacional al que representa, ha disparado las alertas de un pueblo que tiene una profunda tradición republicana. Hay lÃmites hasta para la inmoralidad y la rapiña. Vulnerar las garantÃas procesales y el orden jurÃdico más elemental para desarrollar una "limpieza étnica" ha colmado el vaso de permisividad de los franceses.
Nuestros compañeros de la Serpiente naranja discurren entre gente del más variado pelaje y orientación polÃtica que, sin embargo, coinciden en su descontento con las medidas económicas de su gobierno y la deriva que lleva hacia la extrema derecha. Hay quienes, tras nombrar a Sarkozy en su presencia, escupen directamente al suelo y lanzan un enrevesado juramento. O como una encantadora ancianita, a la que llamaremos Marie, todavÃa militante, a sus 78 años, de la CGT francesa. Mientras les ofrecÃa fruta de su huerto con una cándida sonrisa, llegó a comentar que, de poder reunir las fuerzas, le pondrÃa personalmente una bomba al avión del presidente. Una bravata sin duda, pero con un mensaje claro y directo.

Algo huele a podrido en Francia y en el resto de Europa. Solo que unos individuos poseen un olfato más refinado que otros. Nuestros vecinos galos están dispuestos a rebelarse. Lo demuestran con esta manifestación, la Huelga General planeada para el dÃa 7 y las jornadas de lucha que convocan a lo largo de septiembre. Están mejor entrenados para la insurrección. Tienen mayor capacidad de respuesta. ¿Qué haremos nosotros? ¿Daremos una respuesta contundente a las agresiones de la reforma salarial y los recortes sociales?
La Marcha a Bruselas ha decidido compartir este soplo de aire fresco que atraviesa el paÃs vecino. La unidad entre todas las fuerzas sindicales y movimientos sociales europeos es algo incipiente, pero empieza a tomar cuerpo. Estamos condenados a entendernos e intercambiar experiencias.
Nuestra estrategia debe cubrir los dos frentes: el local y el escenario global, donde se entabla la batalla neoliberal a costa de sacrificar a todos los peones que consideran desechables. Pero hasta en el ajedrez, sumando fuerzas, un insignificante peón puede poner al rey en situación de jaque.
Por eso, nuestros amigos se dejan envolver por esta marea de insumisión. Se sienten seres humanos libres y capaces de tomar las riendas de su destino. Quijotes del tercer milenio, damas y caballeros andantes que no renuncian a dejar volar sus utopÃas en un planeta que nos prescribe pÃldoras para no soñar. Un referente para todos los que estamos convencidos de que otro mundo es necesario.
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BoletÃn Radiofónico DIAGONAL 139