En Aragón, unos 14.000 empleos directos y 20.000 indirectos se dedican a producir coches. La venta de Opel a Magna amenaza más de 1.500 puestos de trabajo en la fábrica de Figueruelas (Zaragoza). Pero tarde o temprano, cerrará. No lo dudéis.

¿Cuánto nos han costado los coches? Todos los coches. Horas de tedio, cuando no algo peor, en la cadena de montaje; el inmenso esfuerzo dedicado por los Estados a construir redes de carreteras; el desaforado márketing publicitario creado para convencernos de que los necesitábamos; el destrozo efectuado con el urbanismo de las ciudades para conseguir que, efectivamente, los necesitáramos. Y todo para llegar al patético momento en el que es el propio Estado el que se encarga de comprar los coches para que se sigan produciendo.
En febrero de 2009, el gobierno español aprobó el Plan Integral de Automoción, dotado con 4.070 millones de euros. Esto representa el 0.37% del PIB español. A esto se deben sumar los 8.000 millones de euros en créditos del Banco Europeo de Inversiones. Además, en Aragón la DGA avaló (el último aval, 200 millones para que se hiciese el Meriva) y subvencionó la planta de Opel en Figueruelas durante años y años.
En algún momento algo falló. Pasamos de valorar como riqueza los frutos del trabajo a pensar que la riqueza era el trabajo en sà mismo. Y de ese modo se llegó, por un lado, a producir cosas que no tienen sentido y, por otro, a mendigar para poder tener el raro privilegio de participar en su producción. Los frutos del trabajo… ya los comprará el Estado.
En Aragón, unos 14.000 empleos directos y 20.000 indirectos, según cálculos, se dedican a producir coches. Ahora, existe una amenaza de recorte de plantilla de 1.640 empleos en Opel más el efecto de arrastre que eso pueda tener. Y nos preocupa. Nos preocupa la gente que se va a quedar sin renta, que no va a poder pagar el alquiler o la hipoteca, que puede ser excluida de lo más básico para vivir y comprobar el devenir raquÃtico del Estado del bienestar.
Pero antes de preguntarnos cómo mantener a la gente haciendo coches para que tenga un sueldo, deberÃamos preguntarnos si se necesitan esos coches (esas nuevas casas, esas remodeladas rotondas…) y, alternativamente, qué se necesita en lugar de coches, casas o rotondas. Desde nuestro punto de vista se necesita agricultura ecológica y de cercanÃa, se necesita incrementar la producción de energÃas limpias, se necesitan servicios de cuidado de dependientes, se necesitan guarderÃas, incrementar la dotación de medios y profesionales a la educación y la formación a todos los niveles, asà como una mejora sustancial en la atención de la salud.
Y entonces llega el qué hacer. GM España este año ha tenido pérdidas, vale. Pero lleva años con beneficios que se cuentan por millones y poca gente, por ahora, cuestionamos el destino de esos beneficios y los millones que le llegan de las ayudas públicas. Las voces se levantan contra la ineptitud de nuestros polÃticos, vale. Pero acto seguido se piden más millones, avales y ayudas para el sector. ¿Hasta cuándo? ¿Cuánto nos van a costar esos puestos de trabajo?
Desde luego no se trata de dejar a su suerte a los afectados, como hará la multinacional, como harÃan los gobernantes si los trabajadores no protestasen, en manos del capitalismo salvaje, sino de empezar a afinar un pacto social de dimensiones constituyentes. Es decir, que los recursos públicos se usarán para que la gente pueda reorientar su fuerza de trabajo hacia la producción de riqueza social. El mercado, por su parte, tenderá a reducir sus actividades más nocivas e inútiles como la producción excedentaria de coches que no se venden, casas que no se habitan y muebles que se pasan de moda.

BoletÃn Radiofónico DIAGONAL 139