En el caso de la Universidad de Zaragoza la situación empeora, pues no ha conseguido el reconocimiento de Campus de Excelencia Internacional concedido por el Ministerio de Educación para quince universidades en todo el Estado, lo cual le impedirá disfrutar de una financiación adicional para sus planes académicos.
Lo cierto es que el Ejecutivo de Zapatero no muestra la misma generosidad con los investigadores que la que ha tenido con el lobby del ladrillo o la gran banca. A pesar del tradicional déficit en investigación del paÃs y la fuga de cerebros tan actual hoy como en la posguerra, no se debe de percibir a los investigadores como una actividad económica digna de estima y protección. Investigadores que trabajan en condiciones materiales muy inferiores a las de otros paÃses de nuestro entorno y que configuran un auténtico precariado universitario.
La sociedad es movilizada para defender puestos de trabajos dedicados a actividades de dudoso futuro, como en el caso de la Opel, pero no se duele tanto al recortar las alas a la investigación cientÃfica. Al final, las inversiones públicas, ¿cuestión de votos?
BoletÃn Radiofónico DIAGONAL 139