El pasado 27 de enero nos dejó Howard Zinn, el influyente autor de La otra historia de los Estados Unidos. Este politólogo de tendencia anarcosocialista fue durante medio siglo la voz crÃtica con las polÃticas estadounidenses, tanto dentro como fuera de casa.

Howard Zinn representa junto con Noam Chomsky la mejor tradición estadounidense del intelectual librepensador y activista comprometido con las causas de su tiempo.
Nacido en Brooklyn en 1919, su convivencia adolescente con el capitalismo salvaje condicionarÃa para siempre su punto de vista como historiador. Su obra más importante, La otra historia de los Estados Unidos -traducida al castellano por la editorial Hiru-, pone el acento en la lucha de clases como motor esencial de la construcción del sistema económico y social del Imperio norteamericano.
Otra experiencia vital que dejó una impronta indeleble en Zinn fue su participación activa como piloto de un bombardero durante la II Guerra Mundial, donde se empleó por primera vez un producto llamado napalm. Años después fue el primer ensayista en pedir la salida del ejército de su paÃs de Vietnam. En La lógica de la retirada (1964), Zinn denunciaba la utilización de objetivos civiles en aquella guerra.
Pero además de ensayos y crónicas, también escribió Emma, obra de teatro sobre la vida de la anarquista y feminista Emma Goldman que pudimos ver el año pasado sobre los escenarios de Zaragoza.
No hubo lucha social que no hiciera suya: desde la causa por los derechos civiles hasta el movimiento de liberación de la mujer, desde la oposición a la guerra del Golfo hasta las protestas por la invasión de Irak. AsÃ, durante los 25 años de docencia en la Universidad de Boston, el profesor Zinn se convirtió en una fuente de inspiración para generaciones de estudiantes, pero también en un referente moral para la gente que se manifestaba en las calles.
Incluso se atrevió a pronunciar la palabra nefanda -socialismo- en el corazón del neoliberalismo mundial: "El socialismo pide una sociedad más amable: compartamos cosas, tengamos un sistema económico que no produzca cosas sólo porque asà gana dinero una empresa, sino porque la gente necesita ciertas cosas".
Con esta trayectoria no ha de extrañarnos que titulara su autobiografÃa No puedes ser neutral en un tren en marcha. Fin de trayecto para Howard, aunque la locomotora de la historia continúe su marcha con nosotras dentro.

BoletÃn Radiofónico DIAGONAL 139