Las dudas sobre la gripe A y, en particular, sobre qué medidas van a tomarse de cara al próximo otoño y de qué manera se gestionarán, continúan. Tal y como se ha reiterado en numerosas ocasiones desde diferentes instituciones sanitarias regionales, nacionales e internacionales, la nueva gripe no es más que una variable de la gripe común con diagnóstico favorable en la mayoría de los casos. Además, según ha informado la Dirección General de Salud Pública, en Aragón la tasa de incidencia del virus es inferior a un caso por cada 100.000 habitantes.
La rapidez con la que se ha ido propagando el virus y la época en que ha brotado son sus características más llamativas. Estas particularidades y la forma en que numerosos medios de comunicación han tratado la información, han generado una suerte de “pánico social” a la gripe A.
Precisamente este “pánico social” es uno de los argumentos que justifican las reivindicaciones del Sindicato de Enfermería (SATSE) en Aragón. Todos los años, cuando llega el periodo de vacunación contra la gripe, aumenta el ritmo de trabajo de los centros de salud. Este año hay que sumar el solapamiento de la campaña tradicional con la del nuevo virus. La alarma social que se ha ido creando hace pensar en un posible colapso del sistema público de sanidad. Por ello, el SATSE pide más personal, un protocolo de actuación y medidas concretas como una enfermera por centro de salud dedicada en exclusiva a la vacunación contra la gripe.
Está previsto que el periodo de vacunación contra la gripe A comience en diciembre. En un principio, la vacuna irá dirigida hacia los considerados grupos de riesgo, entre los que se encuentran los menores de 14 años, los profesionales de la sanidad, las mujeres embarazadas o los profesores, si bien esto será ratificado por todos los ministros de sanidad de la Unión Europea en una reunión conjunta. En total, entre un 30% y un 40% de la población. En Aragón, la cifra se situaría entre 390.000 y 560.000 personas.
En nuestra comunidad autónoma existen, según datos del Instituto Nacional de Estadística, 7.933 enfermeros colegiados. Teniendo en cuenta que un porcentaje de estos trabaja en la sanidad privada, el número de profesionales de la enfermería que trabajan en el sector público, que será el que distribuya las vacunas, disminuye. A esto hay que sumar que, como es obvio, no puede reducirse todo el sistema de atención médica a la doble campaña de vacunación de la gripe.
En una entrevista al Heraldo de Aragón, la consejera de Sanidad, Luisa María Noeno, respondía así cuando se le preguntaba por el aumento de personal reclamado por SATSE Aragón para la campaña: “Un sindicato siempre dice que hay que contratar más enfermeras. En otoño, por una cosa; en invierno, por otra, y en verano, por las sustituciones de las vacaciones. Creo que tenemos recursos suficientes y mucho personal en el sistema de salud público”.
SATSE justifica su petición en que además de la vacunación, los enfermeros deben ejercer otra serie de funciones como la recepción, control y almacenaje de las dosis de vacunas, la localización de la población diana, el registro informático de la población vacunada, además de la vacunación del personal sanitario (que otros años llevaba a cabo el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales) y otras tareas burocráticas.
Por el momento, parece que la Consejería de Sanidad se ajustará a las medidas propuestas por el Gobierno central relativas sobre todo a tranquilizar a la población y a definir a los grupos de riesgo. Más allá de la gripe A, su evolución o los casos diagnosticados en cada momento, nos encontramos con un sector, el de la Enfermería, que será el principal responsable, y por tanto afectado, por la campaña de vacunación y que por el momento no parece que vaya a obtener una respuesta positiva a sus reclamaciones. Será el curso de los acontecimientos, de las decisiones del Ejecutivo español y de la propia crisis económica, lo que decida si es pertinente o no un aumento del personal de enfermería el próximo otoño.
Boletín Radiofónico DIAGONAL 139