
José Angel Biel, que apuesta por el desarrollo del proyecto de ocio y juego Gran Scala, no tiene inconveniente alguno en hacer de intermediario entre ILD y los posibles vendedores de los terrenos, apoya el juego y su consecuencia más vergonzosa, la ludopatÃa, y los aúna haciéndolos receptores de los mismos tipos de protecciones y ayudas.
Parece lógico pensar que aquellos que nos gobiernan deberÃan esforzarse para que los ciudadanos no solo cumplamos las leyes, sino que consigamos un plus de dignidad, cultura, buenas costumbres y honradez que engrandezca nuestra existencia.
Viene esto a cuento por las últimas declaraciones de nuestro vicepresidente, el señor José Angel Biel. Ya estamos acostumbrados a sus salidas de tono y declaraciones fuera de lugar, pero las últimas conocidas, referentes al macro proyecto de ocio y juego Gran Scala, son de traca.
Tal es su empeño por hacernos tragar un proyecto que hace aguas a todas luces, que no se sustenta en nada, -según nuestro presidente, ni proyecto hay-, y que además se arma alrededor de unos tipos que parecen sacados de una novela negra de la más baja estofa. [1]
Ahora en un último intento por convencernos de las bondades del mismo, se descuelga con la peregrina idea de que «como los visitantes que van a acudir en masa a Gran Scala serán extranjeros y con posibles, no existe ningún escrúpulo moral en conjugar el desarrollo de este proyecto con la protección, apoyo y el desembolso económico que se precise para proteger a los ludópatas».
El desafuero es de tal irresponsabilidad que no merece otra cosa que la reprobación de las personas de bien. El señor Biel, y detrás de él todo el Gobierno de Aragón, parecen empeñados en repetir una y otra vez los mismos errores. Y lo que es peor, no sacar de ello conclusiones que les hagan ir en otra dirección.
Al ver sus declaraciones parece que no viva en la misma comunidad que el resto de los aragoneses, ni por supuesto de ciudadanos como los trabajadores de Opel o de cualesquiera de las otras industrias aragonesas que en estos momentos se encuentran soportando alguno de los muchos EREs en marcha, cuando no ven sus puestos de trabajo perdidos.
Apostar por Gran Scala, que a dÃa de hoy no tiene ni siquiera presentado un proyecto, fecha de inicio, una viabilidad presente o futura, o comprados los terrenos en donde se va a asentar, es de una ligereza e imprevisión escandalosa. Pero hacerlo apoyándose además en el juego y su consecuencia más vergonzosa, la ludopatÃa, es a todas luces obsceno.
Por respeto a aquellos que sufren esta enfermedad pero también a la inteligencia de los aragoneses, serÃa deseable que este Gobierno gastase sus energÃas en la creación de puestos de trabajo más verosÃmiles que los 25.000 que se presuponen en el proyecto.
Es imprescindible conservar las industrias que tenemos, no permitiendo su deslocalización, apostar por las menos contaminantes, asà como por el I+D que nos permita diversificar el monocultivo de Opel.
No es aconsejable dejar el futuro de nuestra Comunidad en manos de especuladores que solo pretenden engordar sus bolsillos, máxime si para llevar a buen puerto este proyecto, los futuros gestores de Gran Scala -no los intermediarios de ILD- y el Gobierno de Aragón van a tener que hacer frente, en estos tiempos de crisis galopante, a inversiones e infraestructuras multimillonarias.

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[1]
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BoletÃn Radiofónico DIAGONAL 139