
Las andanzas de los embajadores aragoneses por el clima tras su primer dÃa en el KlimaForum, en una Copenhague literalmente tomada por la policÃa.
El jueves 17 de diciembre amanece en Copenhague bajo un cielo gris plomizo mientras la ciudad aparece cubierta por un espeso manto de nieve. Cansados tras el largo viaje de ayer -apenas hemos dormido cuatro horas-, nos preparamos para nuestro primer acto. Estamos un poco preocupados porque el despliegue policial es evidente. No hay lugar donde mires en el que no te encuentres policÃas o militares. La ciudad está literalmente tomada por las fuerzas del orden.
Desde ayer no hemos dejado de escuchar cómo se las gastan cuando intervienen. En las últimas manifestaciones no han bajado de cuatrocientos los activistas detenidos. Ayer, sin ir más lejos, nos cuentan que detuvieron de forma aleatoria y en una maniobra envolvente a un numeroso grupo de jóvenes del llamado Green Block, y también de forma selectiva a los lÃderes de la convocatoria, previamente identificados.
Tenemos intención de colgar una pancarta sobre el puente Langebro que cruza sobre uno de los canales de la ciudad. Nada más sacar las pancartas de la mochila aparecen dos policÃas, seguidos inmediatamente por cinco más. Tal como nos habÃan avisado que estaban las cosas, tuvimos la precaución de contactar con ellos para informarles de lo que Ãbamos a hacer. Aquà lo tienen todo previsto: en la información previa que facilitan sobre la Cumbre hasta te proporcionan una direccion de correo electrónico a la que mandar tu solicitud. Y, ¡oh sorpresa!, tras ser exhaustivamente identificados, cacheados y registrados hasta los forros, nos han autorizado a descolgar las pancartas, siempre que nosotros no nos descolgáramos del puente con ellas. Asà que con el visto bueno de la policÃa danesa la descolgamos y, cómo no, nos hacemos la correspondiente foto.

Respiramos tranquilos, nos temÃamos lo peor y todo ha ido sobre ruedas. ¡CortesÃa de la poli danesa! Primer obstáculo superado. Más tranquilos y con el objetivo cumplido, nos vamos al Fresh Center en el Klimaforum. Queremos conocer cómo está la situación en estos momentos. Nos entrevistamos con algunos integrantes de Climate Justice Now, que tras unos dÃas de verdadera locura nos dicen que están exhaustos. Parece que el dÃa de hoy va a ser tranquilo, muchos de los manifestantes han vuelto a casa o están a la espera de la llegada de Obama y demás lÃderes mundiales. También los activistas necesitan un respiro.
En las grandes pantallas los representantes polÃticos y de organizaciones internacionales siguen discutiendo y hasta ahora no se vislumbran acuerdos. Aquà no se para: nos avisan de que en la calle hay organizada una sentada destinada a denunciar la frustración que las organizaciones participantes sienten al no ser tenidas en cuenta sus peticiones. Hay que ir, no podemos faltar.
Un poco más tarde, representantes de las ONGs a las que desde hace dos dÃas no se les permite acceder a la cumbre oficial acuerdan un plante ante el Parlamento danés para denunciar la falta de libertades civiles y el veto a su participación.
A las tres de la tarde, a dos grados bajo cero, en torno a medio centenar de personas nos reunimos frente a las puertas del Parlamento con una mordaza negra en la boca y portando mensajes alusivos para simbolizar el silencio al que quieren condenar a las ONGs.

Para ser el primer dÃa no está nada mal. Los lÃderes siguen discutiendo, mañana llega Obama y si no se consigue algún acuerdo que permita ir más allá de 2012, el futuro del planeta y el de todos sus habitantes está en peligro. El reloj no tiene cuenta atrás y los minutos siguen deslizándose entre los dedos de nuestros incompetentes lÃderes, incapaces de llegar a un acuerdo vinculante para todos los paÃses.
BoletÃn Radiofónico DIAGONAL 139