
Si te acercas a esta obra esperando divertirte tanto como en Capitalismo: una historia de amor, o indignarte como en La doctrina del shock, sin duda saldrás decepcionado. Charles Ferguson no tiene el sentido del humor de Michael Moore -ni tampoco su ego demagógico- ni posee una teoría didáctica -o su genio moralizante-, como en el caso de Naomi Klein.
La principal virtud de Inside Job puede encontrarse en un pretendido tono objetivista y distanciado -que no neutral- en relación a las políticas financieras que en EEUU y, por contagio, en el resto del mundo nos han llevado a la mayor crisis económica desde el Crack de 1929.
Además, el documental empieza con el caso islandés, de rabiosa actualidad como ejemplo de una ciudadanía que decide ignorar las presiones internacionales a la hora de tomar medidas para abordar el colapso financiero.
Sin embargo, conforme avanza la narración, Inside Job se convierte en una acumulación poco estructurada, a pesar de dividirse en cinco capítulos, de datos, entrevistas e imágenes de archivo. Al filme le falta fluidez pedagógica para explicar la génesis de la catástrofe o aventurar propuestas, más allá de la indignación, la rabia y la identificación de ciertos culpables, algunos de los cuales -como Larry Summers o Alan Greenspan- han salido muy bien parados de este desastre monetario.
En este aspecto, el director sí que es valiente al denunciar que la administración Obama en la práctica no ha hecho nada por instaurar mecanismos de control que impidan efectivamente que determinadas prácticas perversas en los mercados de valores vuelvan a hundir por medio mundo las economías nacionales y familiares. También demuestra que las opiniones de los expertos procedentes del mundo académico -casi siempre hombres, por cierto- sobre las supuestas verdades económicas están sesgadas por sus inversiones privadas.
Por último, Inside Job nos revela un secreto a voces: el turbocapitalismo que arrancó en la década de los 80 del siglo XX se ha construido a base de cocaina y sexo. Paradójicamente, este dato -habitual arma arrojadiza en las peleas políticas- rara vez se emplea de forma pública en las guerras comerciales.
En definitiva, Inside Job es un notable esfuerzo por encuadrar definitivamente el tema de la crisis en el cine, pero que no aporta nada nuevo a un público ya concienciado ni anima a la audiencia menos comprometida a romper con el marco del pensamiento económico dominante.
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Boletín Radiofónico DIAGONAL 139