Organizaciones ambientales y sociales -entre ellas varias asociaciones aragonesas defensoras del río Ebro- han sacado a la calle unos botijos con el lema “La sequía no es climática, es política” para pedir agua para los ríos.
El objetivo de esta protesta es denunciar en plena presidencia española de la Unión Europea que el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) pretende utilizar la sequía como argumento para ofrecer más agua incumpliendo la normativa europea en esta materia.

La acción reivindicativa ha tenido lugar el jueves 18 de febrero en el exterior del Palacio de Congresos de Madrid, donde se inauguraba la II Conferencia sobre Escasez de Agua y Sequía, organizada por el propio MARM.
Las organizaciones ecologistas y de defensa del territorio AEMS-Ríos con Vida, COAGRET, Ecologistas en Acción, Greenpeace, PDE (Plataforma en Defensa del Ebro), Red Ciudadana por una Nueva Cultura del Agua en el Tajo, WWF, Xarxa per una Nova Cultura de l’Aigua y Xúquer Viu han querido recordar así que la Directiva Marco del Agua (DMA) ofrece los instrumentos necesarios para hacer frente a las sequías, incorporando el principio de precaución y garantizando unas reservas de agua suficientes en ríos y acuíferos que reduzcan la vulnerabilidad de los ecosistemas y de la sociedad ante este tipo de fenómenos.
Además, estas ONG han presentado un decálogo sobre los puntos clave para la buena gestión de la problemática de la sequía. En este documento exigen el cuidado de los acuíferos y el respeto del caudal ecológico de los ríos, humedales y lagos como reserva estratégica para poder afrontar la sequía de forma eficaz.
Bajo el lema “El camino hacia la adaptación al cambio climático”, este encuentro tiene como uno de sus principales motivos “plasmar la situación actual, así como las necesidades futuras en relación a la gestión de la escasez de agua y de la sequía, con el fin de ser remitidas al Consejo de la Unión Europea”. En este sentido, las organizaciones ambientales y sociales temen que, con este objetivo, el Gobierno intente diluir su responsabilidad en realizar una adecuada gestión del agua, precisamente lo que se necesita para evitar los impactos sociales y ambientales de contaminación durante los periodos con menor disponibilidad de agua.
En el clima mediterráneo las sequías son fenómenos recurrentes que incrementan temporalmente la presión sobre las aguas. Por tanto, es imprescindible una gestión que las anticipe y prevenga, para poder mitigar sus efectos negativos, como exponen en su decálogo estas organizaciones.
Para los ecologistas, la mala gestión hídrica se ejemplifica en los nuevos planes hidrológicos del MARM, que deberían haber entrado en vigor el 31 de diciembre de 2009. En ellos no se establecen unos caudales ambientales que aseguren la conservación de los ríos. Tampoco existe una política de gestión de la demanda, ni una de cierre de los pozos ilegales. Las ONG también denuncian la continuidad de infraestructuras innecesarias, que deterioran la conservación de los ríos, y la creación de otras nuevas, como trasvases y presas. En cuanto al tema de los regadíos, critican la estrategia del MARM para modernizar los regadíos sin asegurar que parte del agua ahorrada vaya destinada a los propios ríos.
Tras salvar las Tablas de Daimiel -totalmente desecadas por la sobreexplotación de sus acuíferos para usos agrícolas- mediante un trasvase, el MARM está reconsiderando medidas contempladas en el Plan Hidrológico Nacional del PP, que fue derogado en 2004 por el primer gobierno de Rodríguez Zapatero. Así ha resurgido desde el verano pasado el debate sobre los antiguos proyectos de trasvase Tajo-Segura, Júcar-Vinalopó y el del propio Ebro.
Además, en Aragón siguen adelante dos polémicos proyectos: el del pantano de Mularroya y el del recrecimiento de Yesa.
Boletín Radiofónico DIAGONAL 139