
Resulta extraño comprobar que nadie haya considerado lo ocurrido hace tan solo dos meses en el Sáhara Occidental como un antecedente de las actuales protestas en el mundo árabe. Las reivindicaciones de las miles de personas que acamparon a las afueras de El Aaiún respondían a los mismos problemas estructurales que hoy permiten derrocar a dictadores. El derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, evidentemente, introduce diferencias. Las relaciones comerciales entre Marruecos y la Unión Europea se convierten hoy en la cuestión a debatir.
Cierto es que todos los expertos señalan a los gobernantes de Marruecos como los menos malos de todos los que se encuentran en el punto de mira. Pero igualmente comprobable es que la población saharaui se encuentra marginada, viviendo en unas condiciones socioeconómicas notablemente peores que las de la marroquí.
Y eso fue lo que empujó a los saharauis a la zona de Gdeim Izik, hartos de que el aparato represivo del Majzen les impidiera manifestarse en sus calles. La situación de olvido en la que vive este pueblo sufrió un breve paréntesis, que fue rápidamente cerrado por el desmantelamiento y posterior represión en la ciudad. La misma represión que en Egipto ha movilizado a la comunidad internacional, pero sin medios de comunicación. Ojos que no ven, corazón que no siente.
El conflicto político, cuestiones prioritarias.
Nadie, excepto los saharauis, apuesta ya por el referéndum de autodeterminación que daría solución a este conflicto. Las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU referidas al tema han ido excluyendo poco a poco ese término, “referéndum”, para limitarse a defender “una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable que permita la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental”. En esos terrenos, el proceso se encuentra estancado.
Pero hay cuestiones en las que sí que se puede avanzar. Por ejemplo, los acuerdos comerciales firmados entre Marruecos y la Unión Europea. Dos de estos acuerdos han provocado polémicas. Las reacciones en nuestro país son dignas de analizar.
Por un lado tenemos el acuerdo de pesca que caduca el próximo 27 de febrero. Nuestro Gobierno ha pedido que dicho acuerdo se prorrogue, de forma transitoria, al menos por un año más. Defienden así los intereses de los pescadores beneficiarios de las 100 licencias (de un total de 119) que le tocan a nuestro país.
Por el otro, un acuerdo agrícola que todavía tiene que ser ratificado por la Eurocámara para que entre en vigor. Nuestros agricultores se oponen a ello, temerosos ante los efectos que pueda tener en los mercados la competencia de las frutas y verduras marroquís.
Los servicios jurídicos de la UE, por su parte, plantean varias dudas acerca de la validez de dichos acuerdos, atendiendo al status de territorio no autónomo del Sáhara Occidental. Para los pescadores y agricultores españoles, esto es lo de menos. Para el conjunto de la sociedad, probablemente también.
Por la parte que nos toca.
Alguien dijo, con acierto, que la sociedad española es mayoritariamente pro-saharaui y pro-palestina, sin tener ni idea de lo que sucede en ninguno de esos dos sitios. Si a ese desconocimiento le añadimos que para algunos, nuestras relaciones con el vecino del sur dependen de cómo afecten a nuestra actividad económica, independientemente de si respetan o no los derechos humanos de los saharauis, el resultado es previsible.
Volvamos a Egipto y Túnez, porque en las últimas semanas se nos ha llenado la boca culpando a los Gobiernos europeos de esta misma actitud. Los ciudadanos nos hemos convertido en lo que criticamos. En el contexto actual de crisis y paro generalizado, ¿seremos capaces de incorporar a nuestras preocupaciones diarias el respeto a los derechos de los saharauis? ¿nos indignaremos ante la firma de estos acuerdos?, ¿Se convertirá en una razón de peso a la hora de votar, ya que es el único momento en el que ejercemos nuestras obligaciones como ciudadanos? La respuesta, de momento, es no.
El peso específico de España en la escena internacional es escaso, y nuestros Gobiernos hace tiempo que se olvidaron de los saharauis. Habrá que ver si, vínculos emocionales aparte, nosotros hemos hecho lo mismo.
INFORME DE LOS SERVICIOS JURÍDICOS DE LA UE
Bruselas, 21 de enero de 2011
Mediante la carta remitida el 11 de noviembre de 2010 (adjunta), recibida por los Servicios Jurídicos el 12 de noviembre, el Presidente de la Comisión de Comercio Internacional solicitó la opinión de los Servicios Jurídicos acerca del Acuerdo en forma de Canje de Notas entre la Unión Europea y el Reino de Marruecos acerca de determinadas medidas de liberalización recíproca de productos agrícolas, productos agrícolas transformados, pescado y productos pesqueros, la sustitución de los Protocolos 1 , 2 y 3 y sus anexos y modificaciones del Acuerdo Euromediterráneo por el que se establece una Asociación entre las Comunidades Europeas y sus Estados miembros, por una parte, y el Reino de Marruecos, por otra 2010/0248(NLE)
Las preguntas formuladas en la carta son las siguientes:
¿El Acuerdo tal como está redactado incluye el territorio del Sahara Occidental?
Si la respuesta a esa pregunta es afirmativa, ¿el Servicio Jurídico considera entonces que es conforme con las obligaciones de la UE según el derecho internacional, dado de que el Sáhara Occidental se reconoce como un territorio no autónomo?
El Artículo 8 del anexo 2 del Acuerdo versa sobre las "indicaciones geográficas". ¿Cómo se trata esta cuestión a los productos procedentes del Sahara Occidental?
"A la luz de lo anterior, los Servicios Legales alcanzan las siguientes conclusiones:
a) La propuesta de Acuerdo en cuestión se refiere a las modificaciones del Acuerdo de Asociación UE-Marruecos existente y sus Protocolos. El objetivo de la propuesta de Acuerdo – es la puesta en marcha de la liberalización gradual del comercio recíproco en productos agrarios y pesqueros – ya está previsto en el Acuerdo de Asociación;
b) Los Servicios Legales no tienen evidencia escrita que demuestre que el Acuerdo de Asociación se ha aplicado en la práctica en el territorio del Sahara Occidental. Tampoco existe evidencia escrita que el acuerdo existente no se ha aplicado en ese territorio. Sin embargo, no se discute que Marruecos ejerce de facto la administración y control del citado territorio;
c) Marruecos por su capacidad administrativa de facto no tiene prohibido desarrollar actividades económicas relacionadas con los territorios no autogobernados. Dicha capacidad es responsable del desarrollo económico de aquellos territorios y debe promocionar al máximo el bienestar de la población del Sahara Occidental. Sin embargo, todas las actividades económicas en el Sahara Occidental deben tener lugar en concordancia con los deseos e intereses de la gente de dichos territorios y deben beneficiar el desarrollo socio-económico de esos territorios;
d) El objetivo y contenido de la propuesta de Acuerdo no es per se menos ventajoso para el Sahara Occidental que la situación anterior, si se asume que el Acuerdo existente se ha aplicado al territorio del Sahara Occidental. Las medidas previstas para el comercio de productos agrarios, productos agrarios transformados, pesca y productos pesqueros eliminan los derechos aduaneros de los bienes originarios de las zonas de aplicación del Acuerdo de Asociación. Tales medidas pueden considerarse como una contribución al progreso socio-económico de esos territorios, dentro de lo recogido en el Artículo 73a de la Carta de Naciones Unidas al ser una de las obligaciones del poder administrativo de los territorios no autogobernados.
e) Sin embargo, los Servicios Legales carecen de información sobre si el Acuerdo propuesto será aplicado en los territorios del Sahara Occidental y cómo, y de qué manera beneficiará realmente a la población local. También se carece de información sobre si la mayor liberalización de los citados bienes se encuentra en línea con los deseos e intereses de la población del Sahara Occidental. Bajo estas circunstancias, parece apropiado clarificar estas cuestiones con la Comisión antes de tomar una posición respecto a la ratificación del Acuerdo propuesto;
f) La Unión Europea y Marruecos han expresado su interés en negociar y concluir un acuerdo de protección de las indicaciones geográficas. Las indicaciones geográficas procedentes del Sahara Occidental contribuirían a salvaguardar y respetar las tradiciones culturales, la diversidad geográfica y los métodos de producción en ese territorio."
Los Servicios Legales se encuentran a su disposición para ampliar la información si así lo desea.
Ricardo Passos
Boletín Radiofónico DIAGONAL 139