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Entrevista | Luis Miguel Bajén, vocalista y músico de Biella Nuei

"A veces lo olvidado se convierte en lo nuevo, en la vanguardia"

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El grupo estrena proyecto -Romper el Muro-, fruto de una colaboración con músicos marroquíes. Este encuentro musical pretende estrechar lazos entre dos mundos distantes pero con elementos comunes, legado de una historia compartida. Hablamos de la veterana formación con uno de sus miembros, que nos explica cuál sigue siendo su apuesta musical y cultural.


Santi Gimeno
Martes 8 de marzo de 2011.

La longaniza también está presente en el Jueves Lardero de la Escuela Municipal de Música y Danza de Zaragoza. ‘Luismi’, como todo el mundo le llama, nos recibe en el aula en la que imparte clases de dulzaina después del tradicional bocado. La conversación, antes de ser entrevista, deriva en la actualidad informativa, las revueltas en el mundo árabe. “De lo que ha pasado en Dajla no ha aparecido nada, ¿no?” pregunta, refiriéndose a las últimas manifestaciones en el Sáhara Occidental ocupado, ciertamente ignoradas por los medios. Antes de hablar de muros, y de su colaboración con músicos marroquís, echamos la vista atrás, a los orígenes de Biella Nuei.

“Comenzó siendo un colectivo universitario. Además de en las ganas que teníamos de tocar, los primeros años y trabajos de Biella Nuei se centraron en estudiar y documentar la tradición musical aragonesa de raíz popular, entrevistando a venerables músicos y cantores, desarrollar un repertorio propio y fabricar instrumentos musicales como la gaita de boto, el chicotén o la dulzaina”. Esta recuperación de la identidad musical aragonesa surgió como respuesta al folclore uniforme que habían generado cuarenta años de franquismo. Si a eso le sumamos el colonialismo cultural y el contexto en que vivía España en aquellos primeros años de transición -la entrada del rock, la movida…-, aceptaremos que su propuesta era más que necesaria. Pero superada esa primera etapa, miraron hacia delante. “Si haces este tipo de música puedes dar dos respuestas. Te puedes quedar en algo localista y conservador, o puedes salir a buscar algo nuevo. En ese sentido, a mi me gusta más el concepto de fusión que la palabra folk”.

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Portada CD libro

Sea lo que fuere, lo cierto es que el gusto por las llamadas músicas del mundo parece extenderse. Prueba de ello es la cantidad de festivales y conciertos programados, o las numerosas y aplaudidas colaboraciones entre músicos occidentales y africanos. Sin embargo, las discográficas que trabajan estos géneros lo están pasando mal. Él se muestra partidario de defender los derechos de autor, pero crítico con la manera en que se gestionan, el oscurantismo que rodea a la SGAE, etc. Tampoco ve demasiado claro el desarrollo de fórmulas como el Creative Commons, porque al fin y al cabo “la sociedad, de alguna manera, tiene que dar de comer a los artistas”. Internet, y cómo afecta este nuevo entorno a la producción cultural se presenta como un tema que daría para tres o cuatro entrevistas. En cualquier caso, aprovecha para reivindicar la importancia que debe tener en este proceso el conservar la independencia, elemento muchas veces olvidado en el debate. Alude también a la labor, importante y desconocida, de la discográfica municipal de Zaragoza, encargada de la edición del libro disco Romper el Muro; y a cómo las instituciones públicas son las que, a veces, apoyan a este tipo de proyectos, que aportan diversidad en un mundo dominado por las imposiciones de lo privado.

La pregunta es: ¿se interesa el gran público por estas propuestas musicales?, ¿cala ese mensaje y esa apuesta por la convivencia intercultural? Luismi se muestra optimista y nos habla con entusiasmo del proyecto en el que se ve sumergido su grupo.

’Casser le Mur’: Romper el muro

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Uno de los conciertos de Biella Nuei y Azawan

Esta innovadora iniciativa surge del trabajo conjunto de dos festivales, Pirineos Sur y L’Boulevard. A propuesta de Luis Calvo, director del festival oscense, Luismi y su grupo comparten ‘residencia’ con Azawan, formación de cinco jóvenes músicos marroquíes, que no existía como tal antes de esta colaboración y elegidos desde el festival de Casablanca. La cantante Oum es, quizás, la más reconocida de los componentes africanos del grupo.

El concepto de residencia -residence en francés- es poco conocido en España. Se trata del método de creación gracias al que ha surgido este encuentro musical. Durante unos días -cuatro en Zaragoza, cuatro en Casablanca, más las jornadas de conciertos- los integrantes aragoneses y marroquíes convivieron de manera intensa para dar forma a los doce temas del álbum. El resultado, una experiencia compartida en varios idiomas, una conexión a través del lenguaje de la música, y el descubrimiento de lazos culturales que todavía permanecen en la memoria a ambos lados del estrecho. No en vano, Zaragoza era la capital de Al-Andalus norte.

“El concepto andalusí como nexo común ha sido clave. De hecho, uno de los muros que queríamos romper era precisamente ese. La historia oficial nos ha intentado ocultar una realidad que hoy es desconocida en los dos sitios. La poesía andalusí no se traduce en el mundo árabe”. Y lo cierto es que aquí, siglos después, poco queda de aquella tradición filosófica, pionera en cuestiones de tolerancia y convivencia. Y es que, en palabras de Luismi, “a veces lo olvidado se convierte en lo nuevo, en la vanguardia”.

A esta barrera psicológica le podemos añadir otras muchas que también tienen cabida en su denuncia. El muro que separa el Sáhara Occidental, o las vallas de Ceuta y Melilla, que cada vez se parecen más a un muro. Especial énfasis pone en la situación que viven miles de subsaharianos atrapados en los países del Magreb, a la espera de que las mafias les consigan pasar, en condiciones desastrosas, a la tan ansiada Europa.

La cuestión antes planteada la responde haciendo referencia al final del documental que ha recogido toda esta experiencia, incluido en el libro disco, y realizado por Nanuk Producciones Audiovisuales. En él, uno de los músicos marroquíes, Hicham, habla de que al menos han hecho un pequeño agujero por el que mirar al otro lado del muro. Un buen comienzo para derribarlo.