Fruto de un debate donde se ha dado tanto una “profunda autocrítica” como una “reafirmación” de su proyecto, la autodenominada “izquierda abertzale” presentó en febrero la propuesta Zutik Euskal Herria, cuyo objetivo es “hacer irreversible el verdadero cambio político”, consciente de que esa materialización conlleva importantes cambios.
El proceso democrático, cuyo inicio “supone una decisión unilateral de la izquierda abertzale”, se constituye en esta propuesta como “la palanca para el cambio de ciclo”, un proceso que tenga como base “la negociación, el acuerdo político y la participación popular” y cuyo objetivo sea “constituir el marco democrático que resuelva los nudos de la autodeterminación y la territorialidad y que posibilite que todos los proyectos políticos puedan ser materializados, incluido el de los independentistas”. Para su desarrollo “se buscarán acuerdos bilaterales o multilaterales con los agentes políticos vascos, con la comunidad internacional, así como con los Estados para alcanzar la resolución del conflicto”. Este proceso debe desarrollarse “en ausencia total de violencia y sin injerencias”. La propuesta plantea que los “únicos” instrumentos sean “la lucha de masas, la lucha institucional y la lucha ideológica, la modificación de la correlación de fuerzas y la búsqueda del apoyo internacional”.
Mientras “en Ipar Euskal Herria [Iparralde], las labores principales consisten en el trabajo de socialización y de dar forma a una acumulación de fuerzas concreta” debido a la “agresiva actitud de negación” del Gobierno de París, para Hego Euskal Herria [Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa] se plantean “tres estaciones en el proceso democrático”: mínimos democráticos (en el que deben darse “acuerdos o decisiones sobre la igualdad de oportunidades de todas las fuerzas políticas y sobre la desactivación de las medidas de excepción”), acuerdo democrático (reconocimiento del carácter nacional de Euskal Herria, “garantizando que todos los proyectos políticos puedan ser realizables, y estructurando las vías jurídicopolíticas para que los territorios vascos puedan establecer sus relaciones tanto entre sí como con el Estado”) y el marco democrático (materialización jurídico-política del acuerdo democrático).