
Un nuevo corte de luz en Dakar hace que lleguemos a oscuras a la casa donde se encuentra la gente de Y’en amarre (¡Basta ya!), en el barrio popular de Parcelles Assainiés; la misma casa en la que hace poco más de un año, durante otro corte en la corriente eléctrica, un grupo de raperos y periodistas iniciaron este movimiento que ha extendido el grito de ¡estamos hartos! por todo el país.
Hablamos con varios de ellos (sólo vimos una ‘ella’), pero contestan a nuestras preguntas sobre todo dos de sus impulsores: Fadel Barro, periodista del semanario crítico La Gazette y Thiat, uno de los dos componentes de Keur Gui, grupo de hip hop de Kaolack (una de las zonas más pobres del país) con mucho seguimiento en Senegal. “Aquí, en esta casa, empezamos a hablar de la situación política y económica del país. Una tarde hubo un corte de electricidad de casi 20 horas y pensamos que no podíamos seguir siendo simples espectadores. Yo le dije a los Keur Gui: sois raperos, los jóvenes os respetan…pero ¿qué hacéis para ayudarles? Y nosotros, los periodistas, escribimos, denunciamos, pero en realidad no hacemos nada para contestar de verdad el estado de cosas. Por eso creamos el movimiento”, explica Barro.
Resuenan en sus palabras el 15M y otros movimientos de respuesta social en todo el mundo: “No tenemos el objetivo de conquistar el poder político, como hacen los partidos, sino que queremos ser un movimiento capaz de hacer la suficiente presión sobre los cargos electos para que la preocupación por los ciudadanos senegaleses sea su prioridad. Y’en amarre es un grito del pueblo”.
Después de que muchos fueran detenidos con las primeras acciones (lo que les dio más visibilidad), consiguen el espaldarazo social definitivo el pasado 23 junio. Uno de los últimos desmanes del presidente, Abdoulaye Wade (de 85 años y con intención de perpetuarse en el cargo hasta los 92), el de cambiar la Constitución para que su hijo pueda sucederle en el puesto, provocó una respuesta popular tan contundente que se vio obligado a recular. Muchas de las personas que le habían votado salieron a la calle, esta vez para pararle los pies, hartas de ver partir a los jóvenes por la falta de horizonte mientras su presidente se gasta una millonada en un monumento [a la ironía] sobre el renacimiento de África o construye una autopista de peaje cuando la mayoría sigue conduciendo entre calles sin asfaltar y montañas de basura.
Y’en a marre estaba a la cabeza de esas movilizaciones, pero tienen claro que la revolución no se hace quemando neumáticos. Ante la corrupción y el deterioro de las condiciones de vida, proponen una “república de la ciudadanía” y un cambio de actitud que han plasmado en un decálogo llamado El nuevo tipo de senegalés. “Un senegalés que respeta los bienes públicos y el medio ambiente, porque es ecologista. Que no tira las basuras en la calle”. Barro enumera algunas de las consignas de una larga lista que aúna cuidado del entorno y civismo, en una llamada a la responsabilidad colectiva: “Este país va mal, sí, ¿pero acaso no es porque nosotros les dejamos? Es necesario que empecemos a cambiar nuestro comportamiento y nuestra mentalidad, éso es lo único que va a cambiar las cosas”.
Por una república ciudadana
Para el periodista, “el 23 de junio
fue sólo un clamor, folklore, una demostración
de fuerza. Pero para
nosotros el verdadero trabajo es el
de concienciación y sensibilización.
Lo más importante que hemos logrado
es hacer que 400.000 jóvenes
se hayan inscrito en el censo electoral.
Se puede decir que el candidato
que salga elegido puede serlo por
Y’en a marre. Y eso lo comprenden
los políticos. Ésa es la revolución
que hemos iniciado”. En su proyecto
de república de los ciudadanos
han tratado de que el máximo de
personas tuvieran la posibilidad de
votar y que se hiciera de la manera
más informada, ofreciendo información
detallada de los candidatos.
Eso fue antes de que Wade, El Viejo, como se le conoce en las calles, se volviera a presentar por tercera vez a las elecciones, contraviniendo el límite de dos mandatos que él mismo estableció en la Constitución. Con una oposición dividida en 13 candidatos, Y’en amarre se ha desmarcado del movimiento 23 de junio (M23) en el que se agrupaban para llamar al boicot de las elecciones del 26 de febrero, única forma para ellos de derrocar a Wade. En las revueltas de estos días han muerto ya cuatro personas.
¿Serán capaces de aguantar el envite? A pesar de ser un movimiento muy joven, Y’en amarre cuenta con dos grandes bazas. Una organización descentralizada de delegaciones (esprits), unos 300 grupos autónomos en todo el país, capaces de movilizar cada uno, con el boca a boca y los sms (internet lo usan en menor medida), a cientos de personas.
Y la otra, la fuerza del hip hop y el carisma y alcance de Keur Gui, con “conciertos móviles” para llegar a pequeñas comunidades y poesía de guerrilla, con lo que se han ganado el apoyo de gran parte de la juventud. El último tema del movimiento (con videoclip colectivo incluido), Faux! Pas Forcé, en referencia a la tercera candidatura de Wade, se ha convertido en grito de batalla de las movilizaciones contra el presidente.
CONTRA EL “BARÇA O BARSAX“
“Cuando creamos el
movimiento dijimos
que la solución no es
ir a “Barça o barsax [el
infierno, en wolof]”.
Thiat se refiere a una
expresión que resume
la alternativa de quienes
emigran: alcanzar
el sueño europeo, llegando
a la tierra de su
admirado Fútbol Club
Barcelona, o perecer
en el intento. A pesar
de que defienden la
regularización de quienes
viven en Europa
sin papeles y una política
migratoria abierta,
para Y’en a marre la
apuesta es otra. “Si
vas a Europa y trabajas,
enriqueces a un
continente con tu fuerza
de trabajo, tu inteligencia,
tu energía”,
explica Barro, que concluye:
“¿Entonces,
cuál es la solución?
La solución no es
regularizar, no es
negociar. Es crear las
condiciones de una
democracia participativa
y de un buen
gobierno en nuestros
estados. La solución
es desarrollar todas
esas energías aquí”.
Mas información sobre las protestas en Senegal
Los senegaleses ponen en jaque a Wade
Youssou N’Dour, la lucha desde abajo
En el blog ’Hemisferio Zero’: Las protestas contra el presidente Wade llegan a Madrid