Periódico Diagonal

ENTREVISTA

“Vivimos muy por encima de nuestras posibilidades”

El vocalista madrileño Morodo nos habla de autogestión, normalización de la marihuana, revoluciones sociales en América Latina y de ‘Rebel Action’, su tercer trabajo, en el que plasma su compromiso con los desheredados y su denuncia del actual estado de las cosas a través de su cosmovisión rasta.

JAIME BAJO
Lunes 2 de agosto de 2010.  Número 131
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“¿Rastafari? Pues no te sabría decir cuándo se acerca Rasta hacia mí. Hace ya muchos años de eso. Siempre estuvo. Rasta desde el principio estuvo conmigo, en las primeras letras ya estaba Rastafari”.

¿Tu apuesta por la autoedición nace de un convencimiento ideológico o del hastío por el funcionamiento de las compañías discográficas?

En la música hay dos vertientes: “lo artístico” y “el negocio”. Intento mantener las dos juntas: que ni el artista se vuelva empresario ni el empresario toque al artista. Mi sello, Taifa, surgió por eso: por poder controlar los proyectos y quitarnos a los tiburones de encima. No quiero que haya una compañía en que yo no sepa de primera mano lo que está pasando. Una cosa es que no me encargue de hacerlo y otra es que no me entere.

Me sorprenden sobremanera los prejuicios que muestras en ocasiones hacia la homosexualidad. ¿No merecen todas las personas el mismo respeto por el mero hecho de serlo?

¿Y tú por qué me preguntas eso a mí? ¿En qué momentos has visto que yo tenga prejuicios hacia la homosexualidad? Te voy a hacer la pregunta yo a ti: dime en qué canción digo yo algo de “fyah al battyman” o “mátalo” o en qué canción yo puntualizo o profundizo en este tema ¿Alguna vez lo he hecho? ¿Alguna vez he dicho algo de eso? Entonces, vamos a otra pregunta directamente.

Abogas por legalizar la marihuana, ¿pero no crees que realizando una apología de la misma se puede llegar a trivializar su consumo?

Hay que trivializarlo, porque está condenado, está convertido en tabú. Quiero puntualizar: no abogo por la legalización, abogo por la normalización. Con legalización, entraríamos en lo que tú acabas de decir: en un sistema económico, en un registro. Acabaríamos con el mercado negro, pero entraríamos en un mercado blanco, que no sé qué será peor. El gobierno va a querer sacar tajada siempre y nos van a vender menos más caro. Estaremos más tranquilos, pero el negocio entonces será de otra forma e igual de perjudicial. Las campañas contra la droga en España son la del gusano metiéndose por la cabeza. Han hecho panfletos, pero nunca ha habido una campaña de información. Hay grupos independientes, fuera de la política, que se preocupan de hacer sus pequeños proyectos, pero no es labor de los independientes, sino del propio Estado educar, concienciar y ser realistas, porque todavía seguimos con esa mentalidad de los ‘80 de que “el que se fuma un porro, se pone un pico”. Habría que entrar en una campaña real de concienciación y, claro, no sería de la noche a la mañana.

Has vivido en Venezuela durante una buena temporada, integrándote en One Love Crew y colaborando a través de tu música con los desheredados. ¿Cuál es tu visión de los movimientos que se están produciendo en América Latina?

La revolución social que se vive allá es una lucha continua entre el orgullo propio y la superación personal de la gente. Allí hay muy pobres y muy ricos. Es necesario que la revolución sea conjunta, que todo el mundo se revolucione hacia el mismo punto, no que las cosas se centren en lo material y que, a raíz de la necesidad, se creen enemistades y núcleos. Hay una revolución cultural, en el sentido en que todo el mundo está muy despierto, perceptivo y consciente. Digamos que están cinco años por delante de nosotros. Medios y políticos se están sirviendo de esa inestabilidad social para meter su zarpa y manipular. La revolución que se está viviendo a todos los niveles es la misma, pero allá es mucho más delicada la situación. Los políticos juegan con la demagogia y con los vacíos que hay, con la falta de información, con el poder que tienen. Es como una trampa de aro: cuanto más tira el pueblo, más se cierra. El político nunca va a tener el poder absoluto de la situación, entonces llegará un momento en que la cuerda ceda.

¿Por qué crees que no se produce en este país una auténtica revolución como la que ocurre en Grecia o Francia?

Me lo dijo mi madrina: el hombre sólo aprende cuando ya es extrema la situación. El hombre evoluciona, se hace a todo, se adapta... es como las cucarachas, pero sólo reacciona cuando ya está a punto de morirse. Cuando ya el agua le roza la nariz es cuando dice: ¡coño, si puedo flotar! La gente no se hace cargo: lo peor aún está por venir. La gente ahora se desespera porque tiene miedo a que le toquen su hipoteca, el tercer coche que no necesitan pero compraron para vacilar al vecino. Ahora la gente está acojonada porque les van a quitar toda esa mierda y no tienen dinero para pagar, pero es que el 75% del planeta vive sin todo eso. ¿Qué pasa? Que nuestro mundo conocido es esto y ahora, como se tambalea, flipamos, pero llegaremos al punto que se está allí y hasta que podamos hacer una comparación… ¡La peña está flipando! Vivimos muy por encima de nuestras posibilidades.

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Portada número 167
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