
En noviembre Sony fue noticia; sus CD instalaban secretamente software Rootkit (herramienta para acceder ilícitamente a un sistema informático) en los ordenadores de los usuarios, restringiendo el uso, creando vulnerabilidades e inutilizando incluso la unidad de CD si se intentaba retirar. A la vez, Sony presionaba a las autoridades de la UE para acceder a la información de los usuarios con la intención de demandar a los que intercambiaban sus archivos en redes P2P (ver DIAGONAL nº 7). Esto se ha recogido en la Directiva de Retención de Datos de la UE, aprobada el pasado 14 de diciembre y nominalmente dirigida a prevenir los delitos de terrorismo. Seis años de diatribas histéricas por parte de los fundamentalistas del copyright han intentado organizar el pánico moral, afirmando que tras las herramientas P2P y la piratería se esconden la pedofilia, el crimen organizado y el terrorismo financiero; sin embargo, las campañas contra la piratería, las privadas y las patrocinadas por el Estado no han tenido éxito. Estos hechos constituyen una tendencia. Desde los años ‘80, numerosas directivas de la UE han ampliado el alcance, duración y naturaleza de la protección de la PI. Este incesante expansionismo se ha puesto en jaque con la derrota en verano de una iniciativa para introducir patentes de software. Pero este respiro puede ser temporal.
El conflicto del intercambio de archivos ha ayudado a sacar a la luz las leyes de protección intelectual, indicando la nueva estrategia de dominación en la economía global: patentes de semillas, de formas de vida y de medicinas, que atacan a los más pobres; restricciones a la educación y a la circulación del conocimiento, causadas por las leyes de copyright.
En 1995, con el acuerdo del TRIPS, administrado por la OMC, los grandes medios de comunicación y las empresas farmacéuticas consiguieron redefinir la PI como un asunto comercial. Antes de este acuerdo, los Estados eran libres para diseñar sistemas de protección intelectual adaptados a sus circunstancias, y la Organización Internacional de Propiedad Intelectual no tenía poder para hacer cumplir sus acuerdos. Sin embargo, los lobbies no están satisfechos con los resultados obtenidos; EE UU y la UE han presionado para forzar acuerdos comerciales bilaterales y se han valido de la intimidación diplomática para imponer medidas adicionales para la protección de la propiedad intelectual: el TRIPS plus. Al margen de esta presión para que las leyes locales aumenten la protección, la campaña se centra en el adoctrinamiento de las oficinas y los tribunales locales de protección de la PI, creando nuevos cuerpos policiales y articulando operativos de adquisición de información. Los derechos exclusivos de PI provocan el aumento de los precios, establecen controles sobre el trabajo de quienes producen los bienes, condicionan el acceso a los mismos, y permiten la externalización de la producción a lugares donde los costes fiscales y laborales son menores. A los países en desarrollo se les niega el acceso a medicamentos básicos, y pierden la oportunidad de desarrollar su capacidad productiva mediante la imitación de las tecnologías propietarias, reduciéndolos a la condición de meros proveedores de materias primas de escaso valor y de trabajo barato para la economía global. En los países desarrollados, la PI impide que los trabajadores usen en otras empresas los conocimientos adquiridos en sus empleos.
A un nivel global, la oposición al régimen del TRIPS se está consolidando alrededor de la propuesta de un tratado de “acceso al conocimiento” que permitiría a los países satisfacer los requisitos de la OMC de otra forma que mediante la protección intelectual. Mientras tanto, proliferan las alternativas desde abajo en numerosas iniciativas de acceso libre, al modo de la licencia GPL [General Public License] o de las licencias Creative Commons, que abarcan desde el software hasta la ciencia, y proponen acciones directas contra la multiplicación del copyright. El último número de la revista Seedling, titulado ‘¿Convergencia?’, se pregunta si puede surgir una alianza de este miasma. El sueño de la constitución de un frente amplio puede ser prematuro, pero constituye la señal de que ha finalizado el comienzo.