
La Minga indígena no es una organización, coordinadora o plataforma. Se aproxima más a un proceso o evento que a un cuerpo con formas definidas. Según la RAE, el vocablo, que proviene del quechua mink’a, alude a "una reunión de amigos y vecinos para hacer algún trabajo gratuito en común". Se trata de una práctica ancestral de los pueblos de los Andes cuyos resultados, en palabras del Consejo Regional Indígena del Cauca "no tienen dueños". Para esta agrupación, cuya actividad ha sido clave en el desarrollo de la Minga de Colombia, "las Mingas ponen en evidencia la madurez de los pueblos. La disciplina, la capacidad de actuar en comunidad, la humildad, el aporte del esfuerzo individual máximo para un logro colectivo. La conciencia de que lo común supera lo particular, pero que cada esfuerzo particular es esencial".
Este espíritu, coherente con la cosmovisión indígena de la vida, se halla en la base de los procesos de confluencia que viven desde hace una década las organizaciones indígenas americanas y que han encontrado en la Minga (con mayúscula) un potente espacio temporal donde aparcar sus diferencias e impulsar ofensivas colectivas que generen cambios reales. En 2008, la Minga de los Pueblos colombiana originó la mayor movilización indígena de la historia del país, consiguiendo sacar a la luz la precaria situación de estos pueblos, que a menudo deben sobrevivir en medio del fuego cruzado de las guerrillas, los paramilitares y el ejército. Los indígenas, apoyados por otros movimientos sociales y colectivos de izquierda, consiguieron hacer "caminar la palabra" hasta la misma Bogotá y obligar a Uribe a escuchar, en la localidad de La María (Cauca) sus cinco reclamaciones esenciales: rechazo del Tratado de Libre Comercio, fin de la legislación que permite la cesión a extraños de las tierras indígenas, fin del terrorismo de Estado, cumplimiento real de los acuerdos y, por último, el "derecho a tener una agenda propia de los pueblos". Unas demandas que, con matices, pudimos oír hace unos meses de boca de los indígenas peruanos, que tras un levantamiento que dejó decenas de muertos por la acción de las fuerzas del orden, consiguieron paralizar un proyecto de ley para vender parte de la Amazonía a inversores privados.
Esta unidad de acción indígena, que pivota en torno a elementos como la defensa de la tierra y el respeto a la "madre naturaleza", la construcción de Estados plurinacionales, la "implementación de los derechos colectivos de los pueblos indígenas" o la amnistía de los líderes procesados, trasciende desde hace años las fronteras "oficiales", como demuestra la existencia de las coordinadoras de organizaciones indígenas andinas y amazónicas. La última expresión de este fenómeno, que encuentra en Sudamérica su terreno más fértil, tuvo lugar del 12 al 16 octubre con la celebración en diferentes países de la llamada Minga Global en Defensa de la Madre Tierra y los Pueblos. La movilización, consecuencia de un acuerdo del último Foro Social Mundial, que se tradujo en marchas, seminarios y otros actos de protesta, supuso un paso más en la vinculación planetaria de los pueblos originarios.
Las orillas del lago Titicaca de la región peruana de Puno acogieron el pasado mes de mayo un acontecimiento de enorme trascendencia para el proceso de acercamiento de las comunidades indígenas, la IV Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Abya Yala (continente americano). Del 27 al 31 de mayo, cerca de 6.500 delegados de 22 Estados diferentes debatieron sobre la necesaria construcción de una alternativa de vida frente a la actual “civilización de la muerte para proyectarnos al futuro, con nuestros principios y prácticas de equilibrio entre hombres, mujeres, Madre Tierra, espiritualidades, culturas y pueblos, que denominamos buen vivir, vivir bien”. El encuentro, que dentro de dos años organizará su quinta edición en Bolivia, propuso en su clausura avanzar hacia los “Estados plurinacionales comunitarios, que se fundamenten en el autogobierno, la libre determinación de los pueblos, la reconstitución de los territorios y naciones originarias”. En su marco, se celebró también la I Cumbre Continental de Mujeres Indígenas.
El 12 de octubre, mientras el Gobierno de Zapatero celebraba el Día de la Hispanidad con el habitual desfile militar en la Castellana, millares de personas se movilizaban en diferentes partes del globo "contra la contaminación, la mercantilización de la vida y los bienes naturales, la militarización y la criminalización social". Una manifestación recorrió las calles de Sevilla al mismo tiempo que cientos de indígenas marchaban en Lima hasta la sede de la ONU y otros tantos hacían lo propio en Colombia, Uruguay, Ecuador o Argentina. De esta manera respondían al llamamiento de la Minga Global por la Madre Tierra que, organizada del 12 al 16 de octubre por numerosas organizaciones, principalmente indígenas, era fruto de un acuerdo del último Foro Social Mundial (FSM) de Belem. Tal y como propusieron los colectivos indígenas en el encuentro y luego ratificaron en la IV Cumbre de Pueblos Indígenas del Abya Yala (continente americano) celebrada en mayo de Perú, la movilización se convirtió en un evento global, al llegar a lugares como Australia, Gran Bretaña, Suiza y Palestina.
SUJETO POLÍTICO
INDÍGENA: El desarrollo de la identidad indígena
ha propiciado el fortalecimiento
de un sujeto político que no sólo
reclama una agenda propia, sino un
derecho particular y autónomo.
VISIÓN GLOBAL ANCLADA
EN EL TERRENO: En un proceso que va de abajo arriba,
las organizaciones indígenas se unen
en la Minga conscientes de que la globalización
neoliberal provoca en sus
pueblos problemas comunes.
FUERTE CAPACIDAD DE
MOVILIZACIÓN:
Las Mingas colombiana, peruana y
boliviana han demostrado una enorme
capacidad para movilizar multitudes,
en parte gracias a la acción
cotidiana de sus organizaciones.
DESCONEXIÓN ENTRE
MINGAS:
La posibilidad de constituirse como
un actor global se ve debilitada por
la recurrente falta de interacción y
comunicación entre sus organizaciones
promotoras.
ENORMES DIFERENCIAS
ENTRE PUEBLOS:
Las extremas diferencias culturales,
lingüísticas y sociales de las comunidades
indígenas americanas hacen
que, en muchas ocasiones, el acuerdo
y la comunicación sean difíciles.
FALTA DE COORDINACIÓN
CON OTROS SECTORES:
En ocasiones, la ya de por sí difícil
unidad indígena no llega a conectar
con otros sectores (urbanos especialmente)
que padecen problemas
y manejan intereses similares.
ENTREVISTA // MARIO PALACIOS, DE CONACAMI (PERÚ)
"La Minga es la
resistencia de la
humanidad"
Mario Palacios es el presidente de la Confederación
Nacional de Comunidades Afectadas por la Minería
(Conacami), que desde 1999 trabaja en Perú por los
derechos de los pueblos y el respeto a la naturaleza.
Por Mar Soler (Redacción, Perú)
ASOCIACIÓN INTERÉTNICA DE DESARROLLO DE LA SELVA PERUANA //
Aidesep, un actor muy
molesto para Alan García
El Gobierno inicia los
trámites para disolver
la organización indígena
que lideró las protestas
de junio en la Amazonía,
mientras la investigación
sobre la masacre de
Bagua sigue paralizada.
Por Johnattan Rupire (Perú)