Desde Sevilla, con muchas ganas y esfuerzo, Gritando en Silencio han conseguido publicar dos discos y llegar únicamente con su trabajo donde ya quisieran muchos otros que cuentan con grandes apoyos. Llevan varios meses presentando Maldito, su nuevo trabajo y siempre es interesante conocer lo que pueden aportar bandas jóvenes con las cosas claras.
DIAGONALPara quien no os conozca, ¿Quiénes son Gritando en Silencio?
Santos: Somos cuatro tíos que inicialmente chapurreábamos los instrumentos en el local de ensayo y ahora cada vez que podemos estamos en la carretera... y, además, parece que funciona. Marcos: Llevamos a cabo un proyecto musical y nos involucramos en cambiar un poco nuestro mundo más inmediato, que es el de la música, tratamos de crear una alternativa y demostrar que hay otra manera de hacer las cosas, que se puede prescindir de la industria musical –que ahora mismo es un mal endémico de la música– y que no hay por qué pasar por el aro. Se puede funcionar con alternativas y, además de sostenible, es hasta rentable. Es casi de lo único que podemos estar orgullosos, de no deberle nada a nadie.

D.: Parece que el trabajo para que Maldito haya visto la luz ha sido duro.
S.: Contábamos con la experiencia de Contratiempo, el anterior disco donde hicimos un poco el mismo proceso, componer las canciones y la música y llegado el momento meternos en un estudio y grabar. Después vino hacernos el diseño, la promoción, contactar con medios de comunicación y demás. Todo el trabajo que uno se pueda imaginar que conlleva hacer un disco, lo hemos hecho nosotros, desde cartelería y entradas hasta el diseño de camisetas y los temas legales. No hay ningún aspecto que no hayamos hecho nosotros.
D.: ¿Y si comparamos Maldito con Contratiempo?
S.: La mayor diferencia que hay es el sonido, ahora hemos conseguido sonar como siempre hemos querido. Teniendo algo más de dinero hemos conseguido bastantes mejoras; es triste, pero es así. Hemos buscado un sonido con el que alejarnos de la norma del rock en España, además de un sonido diferente para cada canción, y creemos que lo hemos conseguido. Las composiciones siguen siendo las mismas, la temática varía, lógicamente, en función de nuestra situación personal actual.
D.: ¿No os quedan ganas a veces de ser solo músicos y poderos dedicar únicamente a la parte artística del “negocio”?
S.: Inicialmente no sería el objetivo, a mí me daría la sensación de ser un muñeco que no decide, al que le llevan y le traen. A nosotros realmente nos gusta saber cómo funciona todo y ser partícipes. El grupo es lo que es porque somos cinco tíos dando opiniones y decidiéndolo todo. Eso sí, si quieres que un grupo se pelee, haz que se autoproduzca.
D.: De momento no he encontrado a ningún músico que no se queje de cómo está el panorama musical en su ciudad. ¿Sevilla es una excepción?
S.: No tenemos un gran circuito, pero hay sitios donde tocar. Lo malo es que somos muchos grupos para la cantidad de sitios que hay y es bastante difícil tocar. Lo más grave es la cultura musical, es raro que la gente vaya a ver música en directo sin conocer al grupo al que toca.
M.: Además tenemos el “flamenquito”. Hay una agencia que lleva esta música que es quien se hace con la mayor parte del dinero destinado a la música. Nosotros lo padecemos. En otros sitios, la cultura de rock es mucho más fuerte que en Sevilla, donde lo que más hay es palmas y cajón.
D.:Para poder editar el disco lo habéis vendido por internet antes de hacerlo y además utilizáis licencia Creative Commons. ¿Cómo ha sido la experiencia?
S.: Desde la primera maqueta sabíamos que queríamos compartirla. No queríamos depender de nadie. Decidimos que íbamos a ir colgando nuestras canciones en internet incluso antes de que se extendiera el Creative Commons. Al conocerlo vimos que nosotros encajábamos perfectamente en esas licencias. Por otro lado, para este disco necesitábamos dinero y decidimos que para financiar la grabación la gente participara comprándolo anticipadamente. Y se involucraron de un modo increíble. No sé si ahora venderemos muchos más discos, pero gracias a esas 400 personas tenemos el disco en la calle.