Periódico Diagonal

LA OFENSIVA DEL GOBIERNO DE COLOMBO DEJA 10.000 MUERTOS Y CIENTOS DE MILES DE REFUGIADOS

Sri Lanka, la paz de los cementerios

Pese al anuncio de que la guerrilla independentista tamil abandona la lucha armada, las razones que la alimentaron se mantienen intactas.

TXENTE REKONDO es del Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN).
Jueves 28 de mayo de 2009.  Número 103

Las celebraciones de júbilo y las pomposas declaraciones triunfalistas de los dirigentes cingaleses pretenden mostrar al mundo que su victoria militar contra los Tigres de Liberación de la Tierra Tamil (LTTE, por sus siglas en inglés) supone el fin de la guerra y del conflicto que durante décadas mantiene la mayoría cingalesa de Sri Lanka contra los deseos de autodeterminación del pueblo tamil.

Pero como señalaba Maquiavelo, “uno puede comenzar la guerra cuando quiera, pero no acabar cuando lo desea”. Es evidente que la ofensiva militar de Colombo contra el pueblo tamil ha traído una consecuencia directa, la eliminación del LTTE como fuerza convencional, lo que no quiere decir que éste en el futuro no pueda volver a sus raíces de movimiento guerrillero y retome una guerra de guerrillas contra el Gobierno de Sri Lanka.

Las cifras de la última agresión militar muestran con toda su crueldad el verdadero espíritu genocida que ha impulsado desde hace años las políticas gubernamentales contra los tamiles. En lo que va de año más de 10.000 tamiles han perdido la vida en los bombardeos y ataques del ejército cingalés, la mayoría de ellos civiles y muchos niños y niñas de poca edad. La propia comunidad internacional se ha visto obligada a denunciar el uso de artillería pesada e incluso de armas químicas por parte de los militares de Colombo. A ello hay que añadir la cifra de cientos de miles de desplazados que viven en penosas condiciones y sin libertad de movimiento, en supuestos campos de acogida que en realidad son campos de exterminio.

Sri Lanka ha expulsado a los periodistas extranjeros y ha impedido que la ayuda humanitaria llegase a la población civil. Además, el acoso contra la prensa local (desapariciones, muertes y coacciones) ha permitido que la única verdad sea la que el Gobierno cingalés ha querido transmitir. Al mismo tiempo, las comunicaciones han sido intervenidas, muchas páginas web han sido bloqueadas, y todo aquél que se pronunciase contra la campaña gubernamental podía ser tildado de terrorista. Esa coyuntura les ha permitido a los estrategas militares y chauvinistas mentir sobre el verdadero objetivo de la guerra, sobre las armas utilizadas, sobre el número de víctimas civiles y sobre las propias operaciones militares. En definitiva, la campaña contra el pueblo tamil ha destrozado escuelas, hospitales, granjas, convirtiendo toda la zona en una tumba para el pueblo tamil. En este teatro se han conjugado además los intereses o las agendas más o menos ocultas de otros actores extranjeros, claves también para comprender mejor la superioridad de Colombo. Si las recientes quejas de algunos estados (EE UU, UE) llegan demasiado tarde y son bastante tibias, la postura de otros al lado de los reaccionarios y chauvinistas cingaleses no ha tenido esa tibieza. China ha dotado de armas y dinero al Gobierno de Colombo, buscando desplazar a India de esta importante zona geoestratégica. Delhi por su parte, y a pesar de la presión de la población tamil en India, no perdona al LTTE su osadía en el pasado, plantando cara al ejército indio. También Pakistán ha entrado en la ecuación, buscando debilitar a su sempiterno enemigo indio, y dotando de importantes cantidades de armamento al ejército cingalés.

Por su parte, Irán también se ha situado junto a Sri Lanka, con grandes sumas de dinero a cambio de la explotación de los recursos energéticos de la isla, y prometiendo acceso a Colombo al petróleo a un precio razonable. Y en el mismo campo hay que situar las ayudas libias o jordanas. Tampoco sale muy bien parada la ONU. El máximo negociador enviado por Naciones Unidas ha sido Vijay Nambiar, cuyo hermano ha sido un estrecho colaborador y asesor del ejercito de Sri Lanka desde 2002. La historia reciente de Sri Lanka nos enseña que campañas de aniquilación similares han fracasado.

Así, en el pasado una organización cingalesa, el People’s Liberation Front (JVP) se alzó en armas en dos ocasiones contra el Gobierno de Colombo, y éste no dudó en lanzar una dura represión, acabando con la vida de todos los dirigentes rebeldes y proclamando la derrota definitiva del movimiento insurgente. Años después, y tras un giro desde la izquierda hasta posturas chauvinistas radicales, el JVP se ha convertido en uno de los soportes del actual gobierno cingalés. Algo similar encontramos en la resistencia tamil y en su lucha por la autodeterminación. El Gobierno de Sri Lanka ha vencido la batalla pero no ha ganado la paz. El sufrimiento infligido al pueblo tamil no tardará en manifestarse en las nuevas generaciones y en el espíritu de sacrificio que hará que éstas vuelvan a denominarse uyirayutham (la vida como arma).

Enviar | Imprimir | delicious Delicious | meneame Meneame | facebook Facebook | twitter Twitter

Portada número 167
Portada número 167

Boletín radiofónico Diagonal 150
Boletín radiofónico Diagonal 150

CreativeCommons Diagonal. C/ de la Fe, 10. 28012. Madrid. Tel.: +34 91 184 184 7 || webmaster[@]diagonalperiodico.net
RSS || Hecho por dabne.net con SPIP en Nodo 50