
Cándido y Morala, representantes de la Corriente Sindical de Izquierdas de Asturias, fueron los encargados de inaugurar la primera Asamblea Estatal contra la Represión y por las Libertades que se celebró en Gijón a finales del pasado mes de marzo, y que reunió a sindicatos y movimientos sociales de todo el Estado.
Los anfitriones, la combativa Corriente Sindical de Izquierdas (CSI), acaban de ver cómo sus cabezas más visibles y conocidas, Juan Manuel Martínez Morala y Cándido González Carnero, eran condenados por el testimonio de un policía infiltrado en el sindicato. Tres años de prisión por unos incidentes acaecidos durante las movilizaciones de los trabajadores de Naval Gijón, en marzo de 2005. Ambos sindicalistas permanecieron 19 días en la asturiana cárcel de Villabona hasta que la presión popular logró que les fuera concedido el tercer grado y salieron en libertad. Sucesos como éstos fueron los que se relataron en esta primera Asamblea Estatal contra la Represión y por las Libertades. Asamblea que sirvió así al intercambio de experiencias y para dar a conocer las realidades represivas a las que se enfrentan colectivos y sindicatos. Allí intervinieron desde la madrileña Coordinadora Anti Lou, la plataforma 18/98, diferentes coordinadoras antifascistas así como distintos colectivos vecinales de Asturias. El encuentro partió de la iniciativa de sindicatos de base del Estado ya que, según Morala “la represión va a aumentar porque estamos a las puertas de una grave crisis económica ante la que el sistema neoliberal utilizará las recetas de siempre: precariedad, privatizaciones… y necesitará de la represión para imponerlas”.
Por su parte Cándido defendió que el objetivo principal de este encuentro debía ser “unir fuerzas para responder a la represión y salir más” ya que “si hay represión es también porque no hay una respuesta social”. Los y las presentes comenzaron a dibujar la creación de “una red de solidaridad estatal antirrepresiva” con iniciativas como la creación a medio plazo de un Observatorio de la represión o la articulación de mecanismos unitarios como iniciativas legislativas populares o la convocatoria de movilizaciones. También fueron propuestas campañas para la derogación de diferentes leyes como la de Seguridad Ciudadana, de Extranjería, la de Partidos o la legislación antiterrorista.
Paralelamente a esta Asamblea, se celebró un encuentro sindical contra la represión en el que participaron sindicatos de base como la Intersindical Canaria y COBAS, el SOC y el SAT de Andalucía, IAC, SU, CESA (Iberia) y COBAS de Cataluña, la Intersindical aragonesa, COBAS Madrid, el sindicato vasco LAB, parte de la Coordinadora Sindical Estatal, la Confederación de STE’s-Intersindical y la propia CSI además del sector crítico de CC OO de Asturias.
De este encuentro estatal, que contó con el apoyo de la Federación Sindical Mundial, surgieron numerosas propuestas para “potenciar y coordinar la unidad de acción y de lucha como respuesta contundente a los casos más graves de represión”. Unidad que las organizaciones presentes irán cimentando con numerosas proyectos como el de realizar un estudio jurídico común para elaborar una respuesta legal unitaria.
Así, estas organizaciones acordaron potenciar una coordinación estatal e internacional a través de encuentros anuales y cuatrimestrales, e impulsar un Observatorio de derechos sindicales. El objetivo: incorporar “la represión que padecemos en todos y cada uno de los ámbitos cotidianos de lucha y acción sindical”.