DIAGONAL: Desde el fin de la tre- GALIZA NON SE VENDE. Manifestación celebrada en Santiago de Compostela el 15 de febrero.
gua se percibe cierto cansancio en
los sectores ‘no alineados’. ¿Se ha llegado
a un precipicio en el debate sobre
las salidas del conflicto?
MARIANO FERRER: El cansancio
puede ser real, pero no es definitivo.
Ocurre que quienes mantenemos la
tesis de un final ordenado de la violencia,
es decir, por la vía del diálogo
y algún acuerdo que garantice la solidez
del final, sabemos que en este
momento está fuera de toda posibilidad
que el Gobierno añada a sus muchos
problemas el de meterse en algo
que le iba a asegurar otra bronca
para alimentar el vocerío pepero,
aparte de que la coyuntura electoral
vasca ha puesto al PSE en la necesidad
de contar con el apoyo del PP para
la investidura de López. Parece
más sensato no gastar pólvora en salvas
y esperar a una situación más favorable
que tiene que ver necesariamente
con la reconsideración por
parte de la izquierda abertzale histórica
(la llamamos así porque Aralar
también lo es) de su papel en la política
vasca, así como un replanteamiento
político del nacionalismo vasco
en su conjunto.
D.: ¿En qué líneas pueden trabajar
aquellas personas que quieran salir
de la lógica de “ellos o nosotros”?
M.F.: No me atrevo a hablar en nombre
de los diferentes grupos sociales
que nos oponemos a esa lógica de
“ellos o nosotros”, tarea que la actitud
irreductible de ETA dificulta mucho.
Pero, así, a bote pronto, pienso
que la defensa de los derechos humanos,
incluidos los derechos civiles
y políticos que la Ley de Partidos violenta,
y el trabajo por la participación
ciudadana, son líneas de trabajo
siempre abiertas. Otro tipo de iniciativas
sectoriales depende mucho de
la idiosincrasia de cada grupo.
D.: ¿Cómo ha influido la crisis económica
en el resultado de las recientes
elecciones? ¿Ha influido ésta en
el “pinchazo” de partidos de segundo
orden como EB y EA?
M.F.: Ha influido mucho en la línea
argumental de la campaña y, al permitir
a Ibarretxe reorientar su discurso
para hacer valer su labor de
gestión estos años y orillar el problemático
flanco soberanista, ha influido
también en el resultado. Es una
deducción razonable pensar que la
diferencia en votos y escaños entre
el PNV y el PSE, que no anticipaban
los sondeos, ha tenido que ver con
ello. El pinchazo de partidos menores
como EB y EA pienso que ha tenido
que ver más con la polarización
Ibarretxe-López que les hacía perder
relevancia; con los problemas internos
de cada uno de ellos, y con sus
discutibles opciones. En el caso de
EA, la de acudir en solitario y, en el
de EB, el desacierto de una campaña
en la que no ha sabido dignificar su
trabajo durante la legislatura.
D.: Las tesis del sumario 18/98 se vieron
confirmadas con el lapsus del
Tribunal Supremo al confundir a la
organización pro-amnistía Askatasuna
con la candidatura, hay una impresión
de que las formas se han perdido
hace tiempo...
M.F.: Éste es un problema general
de la democracia española que, al hilo
de la reacción de la administración
Bush al 11-S, parece haber asumido
que la seguridad y la unidad de España
merecen el sacrificio de otros
valores, por más que éstos sean derechos
fundamentales. También ha
contribuido la corrección estratégica
del Gobierno socialista que ha optado
por blindarse y cerrar flancos al
contraataque del PP. Hemos retrocedido
tanto que para pensar en una
‘reconducción’ sólo se me ocurre
confiar en un ‘viento’ externo favorable,
que le dé la vuelta a una manera
de pensar que está en el origen del
problema. Desde luego, de la justicia
española poco cabe esperar en esta
cuestión. Lo que no quita para que,
aunque esa reconducción no esté en
nuestra mano, sea una obligación seguir
resistiendo.