La banca será la principal beneficiada de la reforma de las cajas de ahorro, que acarreará la pérdida de entre un 12 y un 18% de puestos de trabajo en este sector.
No más ayudas al monstruo
El conflicto de los hogares hipotecados madura
La difícil digestión de la burbuja inmobiliaria por las empresas del ramo y las instituciones financieras ha dado como resultado que las cajas de ahorros tengan un agujero de miles de millones de euros y una necesidad de financiación exterior que roza el billón de euros, casi tanto como el PIB anual español. El propio Banco de España (BdE), gobernado por Miguel Ángel Fernández Ordóñez, reconoce que los dos grandes desequilibrios de las cajas han sido su elevada exposición al sector de promoción y construcción inmobiliaria y su dependencia de los mercados de financiación mayorista.
El jueves 10 de marzo, esta entidad supervisora lo tenía todo preparado para hacer públicas las necesidades de capital de las entidades financieras. Sin embargo, la agencia de calificación de riesgo Moody’s le aguó la fiesta cuando rebajó la calificación de la deuda española y dudó sobre la capacidad del sector financiero, y elevó a 120.000 millones de euros las necesidades del mismo. Ya por la tarde, el BdE rectificó sus datos y anunció que 12 entidades (ocho grupos de cajas y cuatro bancos) debían aumentar su capital hasta un máximo de 15.152 millones de euros adicionales. En todo caso, el Banco de España puntualizó que esta cifra aún “está sujeta a posibles variaciones”.
Exposición al ladrillo
El Banco de España cuantifica en
217.000 millones de euros su exposición
al ladrillo; una cifra que se
desglosa en 173.000 millones en
préstamos concedidos a promotores
(lo que supone el 18% del crédito de
las cajas) y 44.000 millones de euros
en inmuebles recibidos como pago
de deudas. De esa cifra, siempre según
el BdE, el 46% del total, es decir,
100.000 millones de euros, son
considerados “problemáticos”.
Está claro que losparticulares hipotecados->http://www.diagonalperiodico.net/Le-quieren-quitar-la-casa.html no son el problema para el Banco de España. De hecho, el ratio de dudosos es del 2,5%, frente al 5,5% del conjunto del crédito y el 11,6% del sector inmobiliario y constructor. Sin embargo, las cajas tienen un problema. Según el BdE, las necesidades de financiación estables de las cajas ascienden a 904.000 millones de euros, casi el PIB anual español. Sólo en 2011, hay registrados unos vencimientos de financiación mayorista de 129.000 millones de euros. El BdE explica que esas necesidades están cubiertas mediante diversas vías (fondos propios, financiación mayorista a más de un año, títulos negociados en mercados secundarios y operaciones activas con bancos centrales, etc.). Sin embargo, también añade que ésta es una cuestión que hay que “seguir gestionando”.
Un traje a medida de la banca
Ante un panorama que salió a la luz
con el estallido de la burbuja inmobiliaria,
el Gobierno ha intervenido
dos entidades (Caja Castilla-La
Mancha y CajaSur) y en verano de
2009 creó el Fondo de Reestructuración
Ordenada Bancaria (FROB),
que ha inyectado hasta la fecha
11.559 millones de euros de dinero
público en cajas de ahorros.
También ha publicado unas inútiles
pruebas de resistencia y una reforma
de la Ley de Cajas en julio de
2010 que les abría las puertas hacia
su conversión en bancos. Esa primera
reforma incluyó elementos como
una reducción de los cargos públicos
o una regulación de incompatibilidades.
Ese verano, el Banco de
España decidió modificar la normativa
contable de saneamiento de activos
(provisiones).
El 18 de febrero de 2011, el Consejo de Ministros dio un paso más y aprobó un Real Decreto-Ley que directamente convierte en bancos a toda aquella caja con necesidad de capital. Primero, las obliga a alcanzar unos requisitos de solvencia muy elevados, del 8% ampliable al 10% a las entidades que presupongan mayor riesgo y, a continuación, anima a las cajas a pedir capital a terceros. En el caso de que no lo consigan, entraría en juego el FROB, pero sólo por un período limitado de tiempo (cinco años como máximo), a condición de que la entidad aplique un plan de recapitalización, que incluye más ajustes, menos oficinas, menos obra social, más despidos, venta de participaciones y activos, etc. A las cajas o Sistema Institucional de Protección (SIP) se les exigirá convertirse en bancos “ya que esta estructura es la más adecuada para atraer a los inversores”, según establece el decreto.
Todas estas medidas, que han reducido el número de cajas de 45 a 17, están suponiendo ajustes dramáticos no sólo en oficinas, sino también en plantillas. El Banco de España exige una reducción del número de sucursales de entre el 10% y el 25% y una rebaja del volumen de personal de entre el 12% y el 18%. Por supuesto, los ajustes también han afectado de manera intensa, no sólo a los créditos que no fluyen a particulares y a pequeñas y medianas empresas, sino a las obras sociales, que en algunos casos, como el de Caja Madrid, se ha reducido a la mitad. Por el contrario, después de haber recibido 4.465 millones de euros de dinero público del FROB, el Banco Financiero y de Ahorros, ahora llamado Bankia, conformado por las cajas de Madrid, Valencia, y otras cinco de menor tamaño, ha nombrado una línea directiva de nada menos que 91 personas.
Como ha apuntado la catedrática de economía, Miren Etxezarreta, detrás de este decreto se ve cómo los fondos públicos rescatarán a las cajas para pasarlas después a precios muy favorables al capital privado. Así, las cajas de ahorros, entidades de carácter social que nacieron vinculadas a sus territorios como montes de piedad y que suponen la mitad del sistema financiero español, se abren a la entrada de bancos como Sabadell, Banesto e incluso el Santander y fondos de capital riesgo de distinta procedencia como Cerberus, Paulson o JC Flowers.
LA ‘BANKIA’ DE RATO
El Frankenstein conformado por Caja Madrid y
Bancaja tendrá, según el Banco de España,
una necesidad de capital de 1.795 millones
de euros, ya que se ha aprobado la salida a
bolsa de la entidad. En el Consejo de Bankia
se sientan, aparte del propio ex ministro de
Economía y ex presidente del FMI, Rodrigo
Rato, otros nombres ‘populares’ como Ricardo
Romero de Tejada y Agustín González, presidente
de la Diputación de Ávila.
NOVACAIXA GALICIA
Novacaixa Galicia es, por orden de importancia,
la segunda entidad más expuesta: sus
necesidades de capital antes de la entrada de
capital privado se han cifrado en 2.622 millones
de euros, según el BdE. La entidad surgida
de la fusión de Caixa Galicia y Caixanova ha
puesto a la venta 300 sucursales para cumplir
con los objetivos del Banco de España. En
diciembre de 2010 la caja anunció la prejubilación
de 1.200 de sus 8.000 empleados.
CATALUNYACAIXA
1.718 millones de euros es la necesidad
de solvencia de CatalunyaCaixa, que recibirá
mil millones del Fondo de Reestructuración
Ordenada Bancaria (FROB) que
se suman a los 1.250 millones de euros
que la caja percibió en la primera fase
del FROB. En 2009, esta caja acordó un
recorte de 1.300 empleos, mediante prejubilaciones
y recolocaciones, y el cierre
de 400 sucursales.