
Condenada a permanecer postrada en un sofá, hinchada de fármacos, con las articulaciones rígidas y el pulso tembloroso. Así pasará el resto de su vida una mujer de la localidad de Añelo, en la provincia argentina de Neuquén. Su sangre contiene plomo, cadmio y mercurio, producto de haber consumido durante años agua de la red. Está al cuidado de su ex pareja, también contaminado, al igual que decenas de habitantes de esta localidad de Neuquén, situada en una encrucijada petrolera, a pocos kilómetros del mega yacimiento de Loma de la Lata (Argentina).
Se desconoce por qué fueron amenazados de muerte hace unos años, cuando unos hombres de traje y maletín intentaron arrebatarles los diagnósticos de sus enfermedades. Tampoco se sabe por qué ocurrieron crímenes tan horrendos en los laboratorios de la ciudad rionegrina de Cipoletti, en los que se hicieron los análisis.
Estos días se iniciaron las diligencias del juicio para esclarecer la muerte de una de las farmacéuticas asesinadas. Meses antes de morir, constató que los habitantes de Añelo estaban contaminados. La contaminación petrolera en la provincia patagónica del Neuquén no es nueva, por algo esta región patagónica albergaba hasta el año pasado los yacimientos más grandes de petróleo y gas de Argentina. Sólo en Loma de la Lata, un yacimiento operado conjuntamente por Repsol y Petrobras, se producía un cuarto del petróleo y la mitad del gas argentino. Pero ensu maraña de 500 pozos y ductos de todos los diámetros quedaron atrapadas dos comunidades mapuches, las cuales también enfermaron por acumular hasta 17 metales pesados diferentes en su sangre, producto de la ingestión de agua contaminada con petróleo. Una demanda judicial de 440 millones de dólares quedó por el momento empantanada en la propia justicia local, de dudosa imparcialidad, en una provincia donde los crímenes políticos se repiten con siniestra periodicidad.
Externalidades del fuel
Existen otras poblaciones veteranas en la explotación petrolera como las ex YPFianas Cutral Co y Plaza Huincul, donde todavía no han llegado al público sus denuncias por degradación de la salud pública. Las estadísticas oncológicas (sobre cáncer) avanzan silenciosamente en sendos hospitales. Según el concejal cutralquense Carlos Moraña –del Partido Intransigente –, la principal causa de muerte en la provincia son las enfermedades oncológicas; en el resto del país el primer lugar lo ocupan las cardiovasculares.
A la precariedad económica y social que trajo la privatización de YPF a manos de Repsol, se añade la frustración ciudadana de que alguien gestione los pasivos ambientales. Las corporaciones transnacionales dejan ahora sólo unas regalías (un 12% sobre el valor declarado) que son transferidas directamente al gobierno provincial. Las poblaciones afectadas por las externalidades del petróleo aguardan, de momento, en un silencio de desesperación.